Bloomberg Línea — El cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), una de las mayores proveedoras de ayuda humanitaria en el mundo, semanas después de que Donald Trump regresara a la Casa Blanca para gobernar por segunda ocasión, condujo a un incremento de la violencia a nivel mundial, de acuerdo con un estudio publicado por la prestigiosa revista Sciencie.
USAID, que tenía presencia en más de 100 países, contaba con programas enfocados en la promoción y el desarrollo de la paz. Y la ausencia de los recursos que destinaba, o mejor, la interrupción abrupta de su ayuda, desencadenó un escalamiento de los conflictos en los territorios que la recibían.
“Estimamos el impacto en los conflictos de los recortes a USAID para una muestra de 870 regiones subnacionales que abarcan la mayor parte de África durante el período comprendido entre marzo de 2024 y noviembre de 2025″, dice el estudio, titulado ¿Fomentar la paz o el conflicto? El impacto de los recortes de USAID en la violencia.
Los investigadores compararon la violencia en las regiones aproximadamente diez meses antes de que empezara el desmantelamiento de USAID y diez meses después. Lo hicieron combinando datos de los desembolsos de Estados Unidos y los conflictos violentos.
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En las regiones que dejaron de recibir ayuda a través de USAID se evidenció un incremento del 10% en los conflictos, respecto a otras zonas del mundo. Además, aumentaron en 9,3% las muertes asociadas a los combates.
También creció en 10% la probabilidad de disturbios y 10,6% la posibilidad de nuevos conflictos.
“Las protestas y los disturbios respondieron de inmediato, mientras que los efectos en las combates se intensificaron en los meses siguientes. Además, los efectos de la retirada de la ayuda se mitigaron sustancialmente en los países con instituciones políticas más fuertes e inclusivas”, añadieron los investigadores.
Sciencie.
El estudio reseña que hay dos teorías alrededor de cómo influye la ayuda exterior en los conflictos: una apunta a que contribuye a la mejora de condiciones económicas, así como el costo de oportunidad de combatir, desalentando la violencia; la otra expone que la ayuda crea rentas que los grupos pueden apropiarse, lo que podría alimentar el conflicto.
Pues bien, en este caso el retiro de los recursos vía USAID desembocó en más violencia.
“La evidencia inicial a gran escala reveló que la interrupción abrupta de la ayuda provocó picos de violencia en las mismas zonas que anteriormente recibían mayor ayuda per cápita. Esto sugiere que los recortes repentinos de USAID socavaron la gobernanza democrática y precipitaron disturbios civiles”, concluyen.
El golpe de Trump a USAID
Trump ordenó congelar durante 90 días los recursos de los programas de asistencia exterior de Estados Unidos, la mayoría canalizados a través de USAID, tan pronto como asumió el cargo de presidente, el 20 de enero de 2025, paralizando el funcionamiento y las actividades de decenas de iniciativas, fundaciones y organizaciones no gubernamentales (ONG) en el mundo.
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En una orden ejecutiva, Trump aseguró que la ayuda exterior no estaba “alineada con los intereses estadounidenses”; por tanto, decretó la suspensión de los desembolsos mientras “evaluaba su eficiencia”, hasta el 3 de julio de 2025, cuando USAID cerró formalmente
Organizaciones que acompañaban a la población migrante, reivindicaban los derechos de la comunidad LGBTIQ+, impulsaban el periodismo independiente, promovían oportunidades para la juventud y apostaban por la paz aseguraron en su momento a Bloomberg Línea que no contaban con el presupuesto necesario para mantener sus programas, con una agravante: algunos tuvieron que despedir a sus colaboradores.