DHS realiza sus primeros vuelos de deportación a México con su propia flota de aviones

El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS) utilizó por primera vez uno de los siete aviones Boeing 737 que adquirió para reducir su dependencia de compañías chárter y ampliar las operaciones de deportación.

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Bloomberg — El Departamento de Seguridad Nacional ha utilizado por primera vez uno de sus aviones adquiridos recientemente para enviar a personas deportadas a México, lo que podría poner fin a meses de incertidumbre sobre los aviones comprados bajo el mandato de la exsecretaria Kristi Noem.

Un avión 737-700 propiedad del DHS, fabricado por Boeing Co. (BA), realizó dos viajes desde Texas a México el miércoles y el jueves, según datos de seguimiento de vuelos disponibles públicamente y según Human Rights First, una organización sin ánimo de lucro que realiza un seguimiento de los vuelos de deportación.

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El departamento, que suele recurrir a compañías de aviación chárter para realizar este tipo de vuelos, adquirió a principios de este año siete 737 que anteriormente utilizaba Avelo Airlines, como parte de un plan para reforzar la campaña de deportaciones masivas del presidente Donald Trump.

El DHS afirmó en su momento que una flota de propiedad estatal permitiría a la administración reducir su dependencia de las aerolíneas contratadas y ampliar las operaciones de deportación.

Los críticos han cuestionado la necesidad de disponer de una flota propia, dada la extensa red de aerolíneas contratadas con las que cuenta la agencia, además del acceso a aviones militares y a vuelos comerciales.

Los aviones propiedad del DHS han permanecido en gran medida inactivos, ya que, según datos del servicio global de seguimiento de aeronaves ADS-B Exchange, cada uno de ellos ha realizado menos de cinco vuelos nacionales desde abril de 2026.

El Departamento de Seguridad Nacional no respondió el jueves a una solicitud de comentarios.

El departamento, ahora bajo la dirección del exsenador de Oklahoma Markwayne Mullin, solicitó en julio información a posibles contratistas sobre cómo propondrían llevar a cabo operaciones de deportación y otras misiones, incluidos vuelos para altos cargos del departamento.

En septiembre, el DHS afirmó que estaba estudiando la posibilidad de reasignar cuatro aviones para su uso en delegaciones del Congreso y otros viajes de personalidades importantes. El anuncio de licitación no especificaba qué tenía previsto hacer la agencia con los otros tres 737.

El destino de los aviones ha reavivado las dudas sobre cómo ha gastado el DHS los miles de millones de dólares aprobados por el Congreso el año pasado para llevar a cabo el programa de control de la inmigración de Trump.

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