Bloomberg Línea — La reciente operación de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la captura de Nicolás Maduro, reactivó el interés del presidente Donald Trump de tomar el control de Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca
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El 5 de enero, dos días después de la incursión en Caracas, la Casa Blanca dijo que el mandatario estadounidense no descarta el uso de la fuerza militar para adquirir la isla, al considerarla “una prioridad de seguridad nacional” para el país y vital “para disuadir a nuestros adversarios en la región ártica”.
Más allá de la coyuntura actual, el interés por el territorio no es nuevo. Desde el siglo XIX, Estados Unidos ha hecho varios intentos de comprarla. Incluso el presidente Trump, durante su primer mandato, ya había planteado esa posibilidad.
¿Dónde está Groenlandia?
Geográficamente, Groenlandia se sitúa en el continente americano, sin embargo es un territorio autónomo de Dinamarca, país europeo que lo gobernó desde principios del siglo XVIII hasta la década de 1970, cuando comenzó el autogobierno.
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En concreto, la isla se ubica sobre el Escudo Canadiense, una formación rocosa precámbrica situado en Canadá oriental y central.
Su territorio está separado de la isla canadiense de Ellesmere por apenas 26 kilómetros en su punto más cercano; Islandia, el país europeo más próximo, está a unos 320 kilómetros al sureste, al otro lado del estrecho.
De acuerdo con datos del Gobierno danés, Groenlandia tiene unos 56.000 habitantes, que viven en el 20% de la superficie que no está cubierta por hielo ni nieve, mientras que dos tercios de esta isla están dentro del Círculo Polar Ártico y su extremo norte se sitúa a menos de 800 kilómetros del Polo Norte.
Su costa es una de las más extensas y recortadas del mundo, con más de 39.000 kilómetros, marcada por fiordos, glaciares y montañas.
La isla fue colonia de Dinamarca desde 1721 hasta 1953. En 1979 obtuvo un primer estatus de autonomía, ampliado en 2009 con la entrada en vigor de la Ley de Autogobierno, que le otorgó control sobre la mayoría de sus asuntos internos.
Actualmente, Dinamarca mantiene competencias en defensa, política exterior y seguridad, mientras que Groenlandia conserva representación en el Parlamento danés.
Recursos de Groenlandia
El principal motor económico sigue siendo la pesca, base histórica de su subsistencia. No obstante, la isla posee importantes recursos minerales.
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Entre sus yacimientos se encuentran oro, plomo, zinc, hierro, cobre, molibdeno, diamantes, uranio, además de petróleo y gas natural.
La explotación de estos recursos ha estado limitada por factores climáticos y ambientales, aunque el deshielo acelerado del Ártico ha incrementado el interés internacional en su potencial minero y energético.
Además, Groenlandia alberga cerca del 7% del agua dulce del planeta en su capa de hielo, una de las más grandes del mundo después de la Antártida.
Según reportes de Bloomberg, el renovado interés de Trump por el territorio ha derivado en una fuerte presión por parte de los funcionarios estadounidenses para identificar acuerdos comerciales y otras formas de profundizar los lazos con Groenlandia, principalmente en proyectos de minería y energía hidroeléctrica.
En medio de las tensiones, su primer ministro, Jens-Frederik Nielsen, ha condenado las declaraciones de Trump y afirmó que no permitirá la adquisición de la isla.
Para Mario Pinheiro, profesor visitante del International Space Science Institute, en Suiza, Groenlandia no es “una pieza en un tablero de ajedrez”, sino un verdadero test de soberanía en el siglo XXI.
El experto recuerda que Europa ha reconocido que no puede ganar una confrontación militar directa con EE.UU., pero cuenta con importantes recursos políticos, legales y económicos que podrían convertir cualquier “aventura ártica” en una pesadilla estratégica para Washington.