Las transferencias en 4 minutos están revolucionando la forma en que circula el dinero por todo el mundo

Las stablecoins permiten transferencias internacionales más rápidas y pueden reducir costos, presionando a gigantes como Western Union y MoneyGram, que ahora lanzan sus propias monedas estables para competir.

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Bloomberg — El principal problema al que se enfrentan las compañías de transferencia de dinero, como Western Union Co. (WU) y MoneyGram International Inc., se puede resumir en dos cifras: cuatro minutos y 3 días.

Según Brendan Tonks, un fontanero de 44 años de South Sydney, ese fue el tiempo que le llevó enviar dinero a su familia en Filipinas tras pasarse a las stablecoins (monedas estables), comparado con su experiencia previa con Western Union hace un par de años. Cuenta que su primera transferencia con este nuevo método también le costó solo una pequeña fracción de lo que había pagado a través del servicio tradicional.

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Actualmente, los gigantes del sector de las remesas están incorporando esa misma tecnología de criptomonedas para salvaguardar sus negocios y fortalecer los vínculos con sus clientes.

Ambas empresas han lanzado sus propias stablecoins respaldadas por el dólar, tokens digitales diseñados para mantener un valor estable frente a monedas fiduciarias como el dólar de EE.UU., y se están expandiendo hacia los monederos digitales y las tarjetas.

Tienen como objetivo conseguir que los clientes hagan algo más que una simple transferencia, convirtiendo las transacciones puntuales en una relación financiera más amplia que mantenga los fondos en sus plataformas.

Este cambio pone de relieve hasta qué punto la adopción de las stablecoins ha revolucionado el negocio tradicional de las transferencias de dinero, así como la incursión que los modelos de negocio basados en las criptomonedas han logrado en las finanzas del mundo real.

Western Union, fundada en 1851, fue pionera en la creación de la primera red telegráfica de EE.UU. En la actualidad, sus acciones cotizan cerca de su mínimo histórico, tras haber desplomado un 70% tan solo en los últimos 5 años. MoneyGram, una empresa privada, también está mostrando signos de dificultades financieras; este viernes, uno de sus préstamos cotizaba a alrededor de 71 céntimos por dólar.

La experiencia de Tonks no es más que un ejemplo. Western Union y MoneyGram ya permiten a sus clientes enviar dinero de manera digital, en ocasiones con costes más bajos y mayor rapidez que los que él experimentó, dependiendo del país y del método de pago.

Western Union asegura que las transferencias bancarias pueden tardar desde unos minutos hasta cinco días laborables, en tanto que el Banco Mundial situó el coste medio de una remesa digital en el 4,59% en el tercer trimestre de 2025. Las transferencias con monedas estables pueden liquidarse más rápidamente, aunque los destinatarios pueden seguir teniendo que pagar comisiones al convertirlas en moneda local.

Western Union se negó a verificar los detalles de la transacción de Tonks, alegando que las comisiones y los plazos de entrega dependen de factores como los países implicados, los métodos de pago y el importe enviado.

“Se informa a los clientes de las comisiones aplicables y de los plazos de entrega estimados antes de completar una transacción”, afirmó un portavoz de Western Union.

El uso de las stablecoins está creciendo rápidamente. Los pagos con monedas estables alcanzaron en total al menos US$401.000 millones durante los primeros ocho meses de 2026, lo que supone un incremento del 42% con respecto al año anterior, según la consultora Alvarez & Marsal.

Western Union lanzó su stablecoin USDPT en mayo y, posteriormente, se asoció con la compañía tecnológica financiera Rain para desarrollar un monedero digital y una tarjeta. MoneyGram le ha seguido con el MGUSD y una tarjeta lanzada en Colombia, que desde entonces se ha extendido a El Salvador, con planes de implantarla de forma más amplia en toda Latinoamérica.

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“No dicen que quieran stablecoins. Lo que quieren es la funcionalidad de poder almacenar fondos en una moneda estable como el dólar estadounidense”, explivó Anthony Soohoo, CEO de MoneyGram.

MoneyGram ya usa stablecoins en sus operaciones de cambio de divisas y va camino de realizar a través de ellas unas transacciones por valor de unos US$3.000 millones al año, según ha señalado un portavoz de la empresa.

Western Union ve un potencial especial para las stablecoins en mercados donde el acceso a los servicios financieros tradicionales resulta más difícil.

“Creemos que el mayor beneficio podría darse en mercados donde los clientes se enfrentan a dificultades relacionadas con el acceso financiero, los pagos transfronterizos o la volatilidad de las divisas”, afirmó Malcolm Clarke, director global de activos digitales de Western Union.

La presión financiera de MoneyGram se ha visto agravada por la preocupación ante la campaña de represión migratoria del gobierno de Trump, que podría afectar negativamente a las remesas hacia EE. UU.

Un préstamo de dicha empresa con un saldo pendiente de US$388 millones, que cotizaba cerca de su valor nominal cuando Trump asumió el cargo, cayó hasta los 57 céntimos por dólar en febrero, a medida que se intensificaba la represión migratoria.

El negocio minorista de Western Union depende en gran medida de los inmigrantes más recién llegados, a quienes atraen sus oficinas físicas, su capacidad para manejar efectivo y su reconocida marca, lo que hace que la empresa sea especialmente vulnerable a los cambios en los patrones migratorios.

“La nueva migración es el sustento de nuestro negocio minorista”, afirmó el director financiero, Matt Cagwin, durante una conferencia sobre resultados celebrada el 30 de julio.

Los competidores digitales también están restando clientes a los proveedores tradicionales.

Los usuarios activos mensuales de la aplicación de Western Union cayeron un 10% en septiembre con respecto al 2025, mientras que los de MoneyGram descendieron un 9%, según datos de Sensor Tower. Los usuarios activos de Wise Group Plc. aumentaron un 9%. Las descargas descendieron un 2% en el caso de Western Union y un 10% en el de MoneyGram, mientras que las de Wise aumentaron un 13%.

Sin embargo, las nuevas tecnologías no implican necesariamente que los clientes vayan a cambiar rápidamente sus hábitos.

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Ismail Ahmed, fundador de la empresa de transferencias de dinero WorldRemit y actual director de la aplicación financiera Odola, indicó que el sector de las remesas ha sido testigo en repetidas ocasiones de cómo la tecnología avanza más rápido que el comportamiento de los consumidores.

“Las remesas tienen un historial de sobreestimar la digitalización”, señaló Ahmed. “Incluso años después de la digitalización, la mayoría de las transacciones a través de Western Union siguen realizándose en efectivo”.

Aun así, el volumen de stablecoins transfronterizas se disparó un 64%, hasta alcanzar los US$135.000 millones en 2025, según Alvarez & Marsal.

Para las empresas de remesas tradicionales, ese crecimiento supone una amenaza para una fuente de ingresos de larga data. Las comisiones por remesas a nivel mundial se han mantenido por encima del 6% casi durante una década, según Kumanan Ramanathan, director general y codirector del área de criptodivisas en Alvarez & Marsal.

“Ese es el margen que ahora se ve bajo presión, y es una de las principales razones por las que algunas grandes instituciones de remesas quieren controlar toda la infraestructura”, explicó Ramanathan.

Las stablecoins no son necesariamente más baratas de inicio a fin. MoneyGram y Western Union afirman que controlar ellos mismos una mayor parte del proceso puede reducir los costes de transferir dinero hacia y desde las monedas estables.

“Si se realizan transacciones dentro de la propia red, no es necesario usar una stablecoin diferente”, señaló Soohoo, de MoneyGram. “Al desarrollarla dentro de nuestra propia infraestructura, conseguimos una liquidación más rápida y gestionamos nosotros mismos los aspectos económicos para ofrecer un menor coste y una mejor experiencia a nuestros clientes”.

Esta estrategia conlleva riesgos. Si Western Union y MoneyGram impulsan sus propias monedas estables mientras los clientes siguen usando alternativas ya consolidadas, el mercado podría fragmentarse cada vez más.

“El reto radica en que, de repente, se tienen cientos de stablecoins, y si existe una falta de interoperabilidad entre ellas, se habrá creado el mismo problema que hemos tenido tradicionalmente”, dijo Paul Bances, asesor estratégico de TGB Advisory Group, quien anteriormente ocupó cargos en PayPal Holdings Inc. (PYPL) y MoneyGram.

Crear sus propias stablecoins no resuelve necesariamente otro problema: convencer a los clientes que ya se han marchado para que regresen.

Patrick Kilgannon, un especialista en climatización de 59 años de Florida que envía dinero a su familia en Guatemala, utiliza Coinbase (COIN) para enviar USDC, la moneda estable respaldada por el dólar. La nueva tarjeta de moneda estable de Western Union le llamó la atención, pero no lo suficiente como para que se decidiera a cambiar.

“Dejé de usar Western Union porque las comisiones mermaban cada transferencia, y necesitaría saber qué es lo que cobran realmente antes de volver”, afirmó Kilgannon. “En estos momentos, Coinbase y el USDC cumplen exactamente con lo que necesito que hagan”.

Con la colaboración de Maya Averbuch.

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