Bloomberg — Durante sus 15 años como CEO de Apple Inc. (AAPL), Tim Cook nunca logró librarse de la reputación de ser menos visionario y más reacio al riesgo que su predecesor, Steve Jobs. Las evaluaciones de su gestión, ahora que cede el testigo a su antiguo colaborador John Ternus, sugieren que fue subestimado en ambos aspectos.
Cook, de 65 años, se convirtió en CEO en 2011. Bajo su liderazgo, la compañía lanzó iCloud, Apple Pay, Apple TV, AirPods y el Apple Watch, entre otros productos y servicios. Su valor de mercado creció de US$350.000 millones a US$4 billones. Los ingresos anuales casi se cuadruplicaron y la plantilla aumentó en 100.000 personas.
Pero quizás el logro menos reconocido de Cook sea el hecho de haber permanecido tanto tiempo en el cargo. Según Russell Reynolds Associates, la duración promedio de los CEO en los principales índices globales era de 7,4 años en 2024. Cook dirigió Apple durante el doble de tiempo. Incluso superó los 14 años de Jobs como CEO, desde que el cofundador de Apple regresó a la compañía en 1997 hasta su renuncia en 2011, pocas semanas antes de su muerte a los 56 años. (Jobs no era CEO cuando fue destituido de la compañía en 1985).
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A los sucesores de los directores ejecutivos fundadores a menudo no se les da mucho tiempo para dejar su huella. Según un informe de la firma de selección de ejecutivos Spencer Stuart, alrededor del 21% de los CEO que reemplazaron a los fundadores entre 2015 y 2022 dejaron sus cargos en menos de dos años. Aproximadamente el 16% de los nuevos CEO del S&P 1500 en ese período tuvieron una permanencia de dos años o menos.
Los fundadores pueden ser especialmente difíciles de seguir, y no solo porque tienen una gran influencia en la cultura y la autoimagen de una empresa. Como observó Spencer Stuart:
“La mayoría posee uno o dos ‘superpoderes’ —como la visión inquebrantable y el compromiso con la excelencia de Steve Jobs— que contribuyeron al éxito de la empresa. Un sucesor no tendrá el mismo superpoder y, de hecho, puede haber sido seleccionado por poseer habilidades y experiencia cruciales para la siguiente etapa de la compañía, de las que carecía el fundador”.
De hecho, resulta difícil imaginar a Jobs, el consumado innovador y experto en marketing de productos, con las habilidades operativas necesarias para gestionar las cadenas de suministro que sustentan la base instalada de Apple, de más de 2.500 millones de dispositivos, o con la delicadeza diplomática requerida para mantener buenas relaciones con el presidente estadounidense Donald Trump. Sin embargo, Cook ha sobresalido en ambos ámbitos, logrando resultados extraordinarios y manteniendo su imagen de líder sereno incluso durante años de turbulencia global y nacional.
Apple ha organizado una transición ordenada, con Cook al frente como CEO hasta el 1 de septiembre. Después de esa fecha, pasará a ocupar el cargo de presidente del consejo ejecutivo, y será Ternus, de 50 años, quien tendrá la oportunidad de ser comparado con los dos líderes emblemáticos de Apple.
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