Hablemos del “poder de Corea del Sur”.
La empresa surcoreana SK Hynix Inc. (SKHY) ha recaudado US$26.500 millones en el mercado bursátil de EE.UU., lo que supone la mayor salida a bolsa de una empresa extranjera. Ahora la pregunta es si esta compañía, valorada en US$1 billón, podrá hacer frente a las exigencias competitivas de unos inversionistas muy exigentes.
La euforia de los inversionistas se debe a que SK Hynix se ha convertido en una “gallina de los huevos de oro”.
Actualmente, es el segundo mayor proveedor mundial de chips de memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM) y el mayor en lo que se refiere a los de alto ancho de banda que se combinan con las unidades de procesamiento gráfico de Nvidia Corp. (NVDA).
En vista de una escasez de suministro que podría prolongarse hasta 2027, los analistas consideran que la compañía puede generar más de US$300.000 millones en flujo de caja libre este año y el próximo.
Ahora todos quieren sacar provecho de este rentable negocio, comenzando por el gobierno de izquierda de Corea del Sur, que considera que el fabricante de chips es la solución a los problemas socioeconómicos que sufre el país.
Las acciones de SK Hynix se desplomaron un 10% en Seúl este lunes tras su debut en bolsa en los Estados Unidos.
Con el compromiso de dar un “gran salto adelante”, el presidente Lee Jae Myung presentó el mes pasado una serie de megaproyectos por un valor mínimo de 1.350 billones de wones (US$897.000 millones).
SK Hynix se comprometió a aportar 400.000 millones de wones (US$267,87 millones) para un nuevo clúster de semiconductores en la región suroeste, poco industrializada. La zona es un bastión del Partido Liberal de Lee, aunque está lejos del centro consolidado de fabricación de chips situado al sur de Seúl.
El Gobierno ha relacionado convenientemente la “capacidad productiva” con la riqueza nacional. Se trata de la forma más sencilla de reactivar una economía estancada, que el año pasado creció solo un 1%. La confianza empresarial supuso un lastre: la inversión privada nacional descendió en 2024 y 2025.
Como cabe esperar, Washington también quiere su parte del pastel.
Howard Lutnick, secretario de Comercio, ha presionado a SK Hynix para que amplíe su producción en EE.UU. Tal vez como respuesta a la presión política, el presidente Chey Tae-won prometió invertir una cantidad “muchísimo mayor que los US$35.000 millones” que su empresa ya invirtió.
No obstante, al igual que la inversión de US$1 billón de los hiperescaladores de Estados Unidos en infraestructura de IA, este tipo de gasto desmesurado ha llamado la atención de los inversionistas.
SK Hynix ha establecido el objetivo explícito de duplicar su capacidad de producción de obleas (wafer) en un plazo de 5 años, pero no es, ni mucho menos, la única. Samsung Electronics Co. está desafiando el dominio de SK Hynix y construyendo nuevas instalaciones de fabricación de HBM, en tanto que Micron Technology Inc. (MU) también ha incrementado su gasto en EE.UU.
El sector es un oligopolio dominado por estas tres empresas, si bien la china ChangXin Memory Technologies Inc. está dando muestras de convertirse en una amenaza real para su supervivencia.
Puede que la dirección de SK Hynix se sienta eufórica ahora,su CEO, Kwak Noh-Jung, prevé que la escasez de chips de memoria persistirá más allá de 2030, un periodo mayor que el pronosticado por los optimistas analistas de Wall Street, pero también debe tener en cuenta a los inversores. Duplicar la capacidad de producción no garantiza necesariamente una mayor rentabilidad para los accionistas.
Durante los próximos cinco años se producirá una avalancha de oferta en el mercado, lo que amenaza con desequilibrar la delicada dinámica entre oferta y demanda y agravar una posible recesión.
SK Hynix está consiguiendo unos beneficios récord en la actualidad, pero no olvidemos que hace tan solo tres años estaba en números rojos. Después de todo, opera en un sector extremadamente cíclico, que puede pasar de un máximo a un mínimo en tan solo dos años.
Si bien los inversionistas institucionales pueden estar comprando acciones de SK Hynix bajo su propio riesgo, el multimillonario Chey tiene que rendir cuentas a millones de pequeños inversores, en especial en una sociedad que valora la igualdad.
A lo largo de este año, los pequeños inversores han adquirido acciones, cubriendo el vacío dejado por las ventas de los gestores de activos globales durante la subida. Con el objetivo de maximizar sus ganancias, muchos adquirieron fondos cotizados apalancados que se lanzaron a finales de mayo.
Estos inversores minoristas ya se han visto perjudicados, ya que las acciones de SK Hynix que cotizan en Seúl han experimentado fuertes fluctuaciones durante las últimas semanas, generando pérdidas debido a un fenómeno conocido como deterioro por volatilidad.
Si SK Hynix no consigue seguir generando beneficios extraordinarios y las apuestas de los pequeños inversores resultan contraproducentes, podría producirse una auténtica destrucción de riqueza entre la clase media de Corea del Sur.
En estos últimos días, se han tenido que liquidar más posiciones, lo que indica que quizá los inversores menos experimentados se hayan visto envueltos en un juego de alto riesgo que no comprenden del todo. Los inversionistas estadounidenses, obviamente, han llegado todavía más tarde a la fiesta. Deberían actuar con prudencia.
La espectacular salida a bolsa de SK Hynix en EE.UU. marca la llegada de Corea del Sur al escenario económico global, aunque también conlleva posibles riesgos sociales.
Su éxito es tan impresionante que los fabricantes de chips se han convertido en la única opción viable en una economía que, por lo demás, carece de un plan de reestructuración.
El Gobierno cuenta con ello para la revitalización nacional, mientras que los hogares esperan sacar partido del repunte bursátil y acumular un colchón financiero de oro. Por lo tanto, el fabricante de chips debe equilibrar estos intereses contrapuestos, al tiempo que sus decisiones de gasto corporativo afectarán al resultado del auge mundial de la inversión en IA.
La gallina de los huevos de oro del multimillonario Chey tendrá que poner muchos huevos.
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