Musk, la persona más rica del mundo y Cathie Wood, gestora del ETF, ARK Innovation, creen que la inversión pasiva ha ido "demasiado lejos"
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Elon Musk, Marc Andreessen y Cathie Wood han pasado los últimos días intercambiando ideas en Twitter (TWTR) sobre el funcionamiento de la inversión y los mercados financieros, todo esto en nombre de liberar a los pequeños inversores (“dumb money”) de los gigantes de élite que gestionan y venden fondos indexados (“smart money”).

Andreessen, un innovador digital que ahora supervisa un fondo de capital de riesgo, comenzó con una crítica a las burocracias gestoras y al aumento de los grandes inversores institucionales. También criticó a grandes empresas como BlackRock Inc. (BLK) que abogan por invertir en compañías con sólidas prácticas medioambientales, sociales y de gobernanza aprovechando el dinero de otras personas. También destacó su temor a que BlackRock, Vanguard Group y otras empresas dominantes especializadas en fondos indexados hayan acumulado demasiado poder.

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Esta última idea llamó la atención de Musk. El fundador de Tesla Inc. (TSLA), que ha solicitado fondos a grandes instituciones para poder comprar Twitter Inc., señaló que “los fondos indexados/pasivos eran un porcentaje demasiado grande del mercado”. Vanguard y BlackRock son también dos de los mayores accionistas de Twitter. Wood, un célebre inversor activo que acumuló grandes ganancias en Tesla y otros valores de crecimiento, pero que ahora navega por aguas más turbulentas, se alineó con Musk.

“Los fondos pasivos impidieron a muchos inversores disfrutar de una revalorización de 400 veces en $TSLA”, escribió Wood en Twitter. “La historia condenará el cambio acelerado hacia los fondos pasivos durante los últimos 20 años como una mala asignación masiva de capital”.

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Toda esta imersión en la inversión pasiva y la indexación sería más útil si fuera cierta. Y hay que preguntarse cuál es el objetivo final de todos los sabelotodos que mantienen este debate.

Independientemente de los fantasmas que Andreessen, Musk y Wood quieran plantear sobre el crecimiento de los fondos indexados a expensas de los buscadores de valores, la mayor parte del dinero invertido en acciones sigue siendo activo. De hecho, los fondos de inversión y los fondos cotizados gestionados activamente representan alrededor del 63% del dinero de todos los fondos de acciones con sede en Estados Unidos y el 82% de los fondos con sede en otros países, según Morningstar [y eso no incluye todo el dinero invertido en acciones directamente a través de corredores y aplicaciones de compra/venta como Robinhood Markets Inc. (HOOD)]

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Cuando Wood sostuvo que la inversión pasiva había causado “una mala asignación masiva de capital”, Musk respondió: “La inversión pasiva/indexada es simplemente un amplificador de la inversión activa. Si la señal de la inversión activa degrada su calidad, la pasiva se ve afectada proporcionalmente”, observó en Twitter. “Además, si hay muy pocos inversores activos reales, sus decisiones pueden aumentar en gran medida la volatilidad de la valoración de las empresas”.

Aunque no hay un acuerdo perfecto sobre cuánta inversión activa se necesita para que los mercados sigan funcionando eficazmente, la idea de que los mercados podrían encontrarse con muy pocos inversores activos en cualquier momento es delirante.

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Tampoco se sostiene la idea de que los fondos pasivos representan una “mala asignación masiva de capital”. La implicación es que los inversores activos toman mejores decisiones de inversión que los pasivos, pero todas las pruebas apuntan a la conclusión contraria. Vanguard introdujo el primer fondo pasivo en 1976 siguiendo el índice S&P 500, y desde entonces ha batido a la mayoría de los gestores activos. Durante los últimos 10 años, el 83% de los gestores activos obtuvieron resultados inferiores a los del poderoso S&P 500, según el último informe SPIVA de S&P que cataloga los resultados de los fondos de gestión activa en comparación con los índices pasivos. Los gestores activos obtienen resultados igual de malos en relación con otros índices. Si los gestores activos son los que mejor asignan el capital, tienen poco que demostrar.

No obstante, Wood ofrece una anécdota conocida para ilustrar por qué los gestores activos son más hábiles: Tesla tardó 10 años en incorporarse al S&P 500, lo que significó que los inversores pasivos se perdieron gran parte del meteórico ascenso de Tesla. Los gestores activos pudieron entrar mucho antes, para su ventaja. Al fin y al cabo, Tesla se disparó hasta alcanzar un valor de mercado de US$650.000 millones desde sólo US$2.000 millones durante la década posterior a su oferta pública inicial en 2010. Wood, por cierto, no se lo perdió. Fue una de las primeras inversoras en Tesla, que sigue siendo la mayor participación en su fondo insignia, ARK Innovation ETF.

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Sin embargo, Wood no menciona que las acciones de Tesla también han sido enormemente volátiles y que los inversores suelen tomar malas decisiones con las acciones volátiles, comprando y vendiendo en el momento equivocado y dilapidando su dinero en el proceso. Las acciones de alto vuelo son a menudo como montañas rusas, y pocos inversores individuales tienen el estómago para ello. La indexación, en cambio, ha permitido a los particulares participar en los mercados (y diversificar sus participaciones en función del estilo, el tamaño y la geografía de un modo inimaginable hace una generación) sin tener que soportar los momentos de tensión que conlleva la selección de valores.

No es de extrañar que a los inversores del fondo de gestión activa de Wood, que está repleto de valores que oscilan de forma salvaje, no les haya ido bien. Según un recuento reciente de la estratega de carteras de Morningstar, Amy Arnott, los inversores han colocado unos US$16.000 millones en el ETF de Wood desde su lanzamiento en 2014, y los activos actuales ascienden a unos US$10.000 millones. Por lo tanto, aunque el fondo ha devuelto un 19% al año desde su creación hasta marzo, incluyendo los dividendos, los inversores en su conjunto han perdido dinero porque vertieron gran parte de él justo antes de que el fondo de Wood implosionara el año pasado.

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Compárelo con lo que han hecho los inversores en inversiones menos volátiles. El informe anual “Mind the Gap” de Morningstar mide la diferencia entre el rendimiento declarado por los fondos de inversión y los rendimientos que los inversores de esos fondos consiguen obtener. Los resultados muestran sistemáticamente que una mayor volatilidad conlleva peores resultados para los inversores.

Es de suponer que Wood conoce todos estos datos; quizás Andreessen y Musk no. Si es así, Andreessen y Musk tienen que hacer algunos deberes más. Sin duda, es importante asegurarse de que los gigantes de la indexación, como Blackrock y Vanguard, no acaben teniendo un poder de mercado monopolístico, que es parte del argumento de Andreessen. Andreessen también forma parte de la élite inversora y gestora que desprecia, lo que reconoció en su propio Twitter. Musk parece estar saltando a esta discusión sobre la indexación simplemente porque puede, no porque esté bien informado sobre este tema en particular.

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Sin embargo, Wood ofrece una lección más preocupante. Puede contrastar fácilmente sus afirmaciones sobre la indexación con la realidad. Hay una gran cantidad de datos que comparan el rendimiento y el impacto de las estrategias activas y pasivas. En cambio, Wood ha optado por publicar afirmaciones amplias y engañosas sobre la indexación cuando sus propias inversiones han estado colapsando. Y en ese contexto, se lee menos como experiencia y más como una cortina de humo.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Andrea González