Torre Trump en Punta del Este entrega unidades en agosto tras idas, vueltas y “resiliencia”

Los primeros apartamentos serán entregados desde el 2 de agosto en una obra en que el 60% de los propietarios son argentinos

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Montevideo — Aunque Punta del Este tuvo una historia llena de lujos y majestuosos edificios, pocos concentraron tanta atención en los últimos años como la Torre Trump. El anuncio en 2013 de la llegada del proyecto con la marca del multimillonario neoyorkino, Donald Trump, años después convertido en el presidente más poderoso del mundo, sumó un nuevo elemento al halo místico de la península, que sin embargo con los años vio cómo las idas y vueltas apagaron ese proyecto, que llegó al punto de detener sus obras, y ahora está a un paso de renacer.

Las obras se pararon en 2019. Desde entonces, un conjunto de propietarios tomó las riendas a través de un fideicomiso. Así avanzaron con la construcción que estaba a medio camino y el 2 de agosto entregarán las primeras unidades de la Torre Trump en Punta del Este, dijo en entrevista con Bloomberg Línea Jorge Garber, un constructor argentino que preside el consorcio formado por los propietarios.

La torre está vendida al 80%, y del total de compradores el 60% son argentinos. Restan por colocar unas 20 unidades, cuya recaudación será destinada a la finalización de espacios de uso común. “La plata de esas ventas va a ir para los amenities. Ya tenemos una caja hecha para empezar y apostamos al próximo verano, ya con la torre entregada y los servicos funcionando, a vender bien para poder terminar los amenities”, afirmó el empresario, que además es presidente de la Cámara de la Construcción de Tucumán.

Ivanka y Eric Trump, hijos del magnate estadounidense, llegaron en 2013 hasta Punta del Este para el lanzamiento del proyecto. Los trabajos sobre la parada 9 de la Playa Brava empezaron en 2014 con la meta de entregar las primeras unidades en 2017. Pero los avances empezaron a retrasarse y el desarrollador argentino Faroy S.A. detuvo la obra en octubre de 2019. La promesa era reiniciarlos en 2020, con una inyección económica, pero eso no sucedió hasta que los propietarios tomaron el control del proyecto a través de un fideicomiso financiero.

Éxito o fracaso, en función de la mirada que se elija, el proyecto también abrió el debate sobre la demanda de este tipo de construcciones en una ciudad balneario que durante el año tiene gran parte de su mobiliario urbano vacío.

Los plazos de la entrega

El proyecto total ronda los US$100 millones. Para la terminación se necesitaron entre US$36 y US$40 millones.

“En lo que es la torre la obra estaba en un 60%, pero había muchos elementos dañados, que tuvimos que recambiar. En ese ida y vuelta podríamos considerar que la obra estaba al 50%. Y de los amenities estaba solo el hormigón armado, osea menos del 20%. Ese es el porcentaje de avance al momento que el fideicomiso toma la torre”, afirmó Garber.

En total hay 160 apartamentos, en general siete propiedades por piso, que van desde los 100 metros cuadrados a los 300 metros cuadrados. El precio del metro cuadrado varía entre US$5.000 y US$5.700, en función del tipo de apartamento y su orientación. Así, los precios van hasta US$1,7 millones. Si bien son 25 pisos, los últimos tienen menos unidades.

Desde agosto, la previsión es entregar un piso por semana, lo que serían entre cuatro y cinco pisos por mes, o entre 28 y 35 unidades mensuales. Eso permitirá culminar la totalidad en enero del año próximo, dijo Garber.

Desde la administración del edificio aseguran que los propietarios podrán ocupar el edificio una vez entregados, aunque todavía faltará la autorización final de obra, un aval que debe otorgar la Intendencia de Maldonado tras solicitud de los desarrolladores una vez culminados los trabajos. Esto implicará, según explicó a Bloomberg Línea la directora departamental Urbanismo, Soledad Laguarda, un chequeo de la sanitaria, planos, de funcionamiento de los ascensores y trámites ante Bomberos.

En octubre de este año podrán empezar a ocuparse los espacios comunes. El lobby será inaugurado a mediados de setiembre y de ahí en adelante habilitarán otras zonas como las cocheras. La totalidad de los espacios estarán prontos a fines de 2023. El edificio tendrá, entre otras cosas, salones para fiestas, gimnasio, cuatro tipos de piscina, cine, una cancha de tenis de tamaño profesional, una cava, restaurante y hasta una peluquería.

“Un proceso feo”

Para el presidente del nuevo consorcio, que además es presidente de la Cámara de la Construcción de Tucumán, la palabra indicada es “resiliencia”. Garber dijo que fue una etapa “frustrante” y “desgastante”. “Fue un proceso feo, la verdad es que muchas veces sentimos que no nos decían las cosas totalmente como eran y casi todos nos terminamos enterando por los diarios de que se estaba parando la obra. Fue medio así”, dijo el empresario.

“Yo hasta he sentido que muchas veces me han hecho hasta bullying te diría, porque como constructor y como empresario, fallar de esa manera en apostar a una impresión así… Pero la fortaleza y la tenacidad nos ha hecho volver a ponerlo en marcha en contra de todos los pronósticos y hoy nos enorgullece que esto esté saliendo y que podamos entregar las primeras unidades”, agregó.

Los dueños de las unidades encontraron como la salida un Acuerdo Privado de Reestructuración (APR), en el que un fideicomiso firmado en noviembre de 2020 que representa a los propietarios tomó el control de la torre. Por otro lado, el desarrollador continúa adelante con las obras, aunque con la dirección de los propietarios, dijo Garber.

“De Faroy no nos deslindamos porque hay una responsabilidad solidaria hacia atrás de la cual yo aconsejé no sacarle el problema. Ellos tienen que hacerse responsable por todo lo que hicieron hasta hoy. Nosotros no vamos a ser responsables por vicios de obra. Nosotros supervisamos y autorizamos para que Faroy ejecute”, dijo.

El empresario agregó que el proceso de idas y vueltas llevó a incluso a diversos propietarios a cambiar de apartamento, por diferencias con las necesidades que tenían al momento de la compra, hace ya ocho años.

Laguarda, de la Intendencia de Maldonado, destacó el armado del fideicomiso como una herramienta que viabilizó la finalización de la obra. Consultada sobre las idas y vueltas del proyecto, la directora de Urbanismo dijo que son circunstancias propias de una obra. “Cuando un inversionista empieza una obra hay elementos que son fortuitos y que no los tiene previstos”, dijo la arquitecta. “Por suerte se está terminando y no va a quedar esa estructura en primera fila abandonada”, completó.

La obra emplea en la actualidad a unos 130 trabajadores. El secretario general del sindicato de la construcción (Sunca) en el departamento de Maldonado, Michael Pistones, dijo a Bloomberg Línea que durante el proceso de detención de la obra los trabajadores debieron acudir al seguro de paro y luego acordaron volver a la obra una vez retomada.

La marca Trump

El vínculo de la obra con Trump Royalty funciona como una franquicia en la que los desarrolladores pagan por el uso de la marca bajo el compromiso de seguir determinados estándares. Hay un grupo de arquitectos que deben informar a la casa matriz los pasos de la obra y las calidades de las terminaciones.

“Tenemos la misión de que los estándares sean los que designa la marca Trump. Eso lo tenemos que mantener y todo lo que estamos poniendo es de primera calidad y se está respetando todo el manual de procedimiento”, dijo Garber.

Las posibilidades de venta

Garber manifestó confianza en que serán vendidos los 20 apartamentos disponibles. “Hay mucho interés. Lo que pasa que esta torre tiene el peso de haber fallado tanto tiempo, de tener siete años de demora, entonces el que no está adentro del proyecto desconfía. Pero vamos bien con las ventas y estamos en valores muy buenos”, dijo.

Javier Sena, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Punta del Este, dijo que los edificios de lujo en Punta del Este, como la Torre Trump y otros emprendimientos, en general logran vender “a buen valor” el metro cuadrado. Según sostuvo, las torres premium tienen oferentes, aunque por sus características, metraje de las unidades, y costos, “no es un público fluido”.

Sena detalló que los compradores de este tipo de productos buscan un buen paisaje en la primera línea costera, terminaciones de calidad, seguridad y un conjunto de servicios, tanto dentro del predio como en las zonas aledañas.

“Este edificio costó terminarlo por diferentes motivos pero estamos contentos de que se termine”, afirmó. “Pensamos que no hubo ningún inconveniente en cuanto a la imagen del balneario. Sí seguramente tuvo alguna incidencia internamente porque los apartamentos tenían que haber sido entregados a partir de 2015 y se están entregando en 2022″, añadió.

Otro incipiente emprendimiento en carpeta, en la misma zona, será la construcción de tres torres junto al ex hotel San Rafael financiadas por el empresario italiano Giuseppe Cipriani y el egipcio Naguib Sawiris. La inversión estimada es de US$200 millones.

Además en diciembre del año pasado fue inaugurado el complejo Fendi Chateau Residences en la parada 16 de la Playa Mansa. Las dos torres de 27 pisos demandaron un inversión de US$150 millones, informó en diciembre de 2021 El Cronista. Las torres reúnen 150 residencias de entre 190 metros cuadrados y 550 metros cuadrados.