Así va la inflación en los países dolarizados de LatAm; cómo se compara con la región

Estas economías presentan datos de inflación más bajos que los de casi todos sus pares regionales con moneda propia. No obstante, sus experiencias no han sido idénticas. Por qué

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San Salvador — Los países dolarizados de América Latina –El Salvador, Panamá y Ecuador–, presentan tasas de inflación más bajas que los países de Centroamérica con moneda propia, aunque eso no implica que no estén sintiendo los efectos de los aumentos de precios observados a nivel global.

El Salvador ha mostrado un mayor incremento de los precios a los consumidores en este grupo de economías, con 7,66% en la variación interanual a agosto, según las cifras del Banco Central de Reserva.

Panamá y Ecuador, por su parte, muestran cifras al menos 50% más bajas. La cifra interanual del primero es del 2,1% a agosto, mientras que la del segundo se ubica en 3,77%, según datos de la Contraloría General de la República y del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), respectivamente.

No obstante la diferencia entre El Salvador y los mencionados mercados, el impacto en el país es incluso menor que el registrado en Estados Unidos, en donde los precios al consumidor subieron 8,3% en agosto, según datos del Departamento de Trabajo. El resultado dio pie a que la Reserva Federal (FED) elevara en 75 puntos básicos las tasas de interés referenciales por tercera vez consecutiva, llevándola a un rango de entre 3% y 3,25%. Y todo apunta a que el ciclo de endurecimiento continuará.

El resto de países de Centroamérica se encuentran en niveles de inflación de doble dígito o muy cerca de ello. El recalentamiento de los precios en Nicaragua y Costa Rica alcanza el 12,15% y 12,13% respectivamente, mientras que en Honduras es del 10,4%, según cifras de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA).

A nivel latinoamericano, las economías dolarizadas muestran la inflación más baja entre 17 países. El único país no dolarizado con menores aumentos de precios es Bolivia, cuya cifra interanual es de solo 1,55%.

El Banco Central de Bolivia esgrime que el resultado se debe a las políticas económicas equilibradas para impulsar la recuperación tras el Covid-19 y controlar la inflación, así como la estabilidad cambiaria del boliviano, la moneda oficial.

“La bolivianización del sistema financiero está en niveles elevados. Actualmente, cerca del 85% de los ahorros y el 99% de los préstamos se encuentran en bolivianos”, sostuvo el organismo en un informe semestral.

De la deflación al descontento

El panorama inflacionario ha cambiado drásticamente para los países dolarizados a lo largo del último año y medio, considerando que incluso venían de atravesar por un período de deflación. En enero de 2021 Panamá mostraba un -1,41% de variación en su Índice de Precios al Consumidor, mientras que la cifra de Ecuador era de -1,04%; en febrero del año pasado, en tanto, El Salvador veía una variación de -0,59%.

El contraste entre ambas situaciones se ha traducido en “un nivel de malestar muy importante” en Panamá, describe Raúl Moreira, profesor de Economía y Finanzas de la Universidad de Panamá.

El gasto fiscal en el frente de alimentos, los subsidios al transporte y al gas explican buena parte el resultado inflacionario de Panamá, agrega Moreira. ”Hace cerca de dos años se venía con una medida de control de precios sobre los alimentos y se iba renovando cada seis meses. Cuando fueron liberando los productos que estaban bajo control estos empezaron a incrementar de precio”, relata Moreira

Siguiendo esa lógica, en Panamá la inflación ganó tracción a junio cuando marcó al 5,2%, a junio. En julio, fuertes protestas ciudadanas presionaron al gobierno de Laurentino Cortizo a controlar el precio de 72 productos de la canasta básica y a congelar los precios de los combustibles por tres meses.

En los países dolarizados, el rubro de alimentos destaca como el más encarecido. Para los salvadoreños el costo ha aumentado un 14,5%; para los ecuatorianos, 5,93% y para los panameños, 5,1%, todas en las estimaciones a agosto.

Más allá de este sector, los motores de la inflación salvadoreña se encuentran en Muebles y artículos para el hogar (10,34%), Recreación y cultura (9,61%) y Bienes y servicios diversos (8,59%); en Panamá lideran Restaurantes y hoteles (4,9%), Educación (2,5%) y Vivienda, agua, electricidad y gas (2,2%). Ambos países miden el indicador en 12 sectores similares, Ecuador lo hace de manera diferente.

El caso de El Salvador

Entre los países dolarizados, El Salvador ha mostrado el comportamiento más semejante a sus vecinos con moneda propia. Incluso se mantuvo con niveles de inflación más altas que Guatemala, Honduras y Costa Rica entre agosto de 2021 y marzo de 2022: ¿A qué podría deberse este comportamiento?

Al impacto del contexto internacional se añade que la economía salvadoreña recibe flujos de liquidez que favorecen a la demanda interna. De Rosa identifica tres fuentes: las remesas familiares, un buen crecimiento de los créditos, así como una mayor recaudación de impuestos que ha impulsado el gasto público.

Las remesas familiares sobrepasaron los US$5.065,6 millones entre enero y agosto, una suba del 3,6%; en tanto, los créditos de las sociedades de depósito aumentaron 11% a junio, alcanzando una cartera total de US$18.886 millones, indica el economista.

“En el momento en que tienes mayor inflación, el IVA (Impuesto al Valor Agregado) también va sobre un peso mayor; mayores costos de importación, a los cuales también se le aplica el IVA; y hay mayor recaudación tributaria por mejor administración del sistema tributario, cómo cobras los impuestos porque se ha automatizado gran parte de los procesos”, evalúa sobre El Salvador.

Como contracara aparecen las medidas del gobierno para mitigar la inflación, entre ellas el congelamiento de precios de los combustibles o el subsidio al gas propano, por ejemplo. Pero más allá de eso, ¿tiene la dolarización un impacto en esta dinámica?

De Rosa dirige el foco hacia las tasas de interés en el sistema financiero salvadoreño. Con cifras del BCR de junio 2021 a junio 2022, apunta que el spread entre tasas activas y pasivas se sitúa en 1,40%, el menor de Latinoamérica. Los intereses a los depósitos han subido de 4,25% a 4,78%, en tanto que las tasas activas bajaron de 6,34% a 6,18%.

“Se tiene en El Salvador la menor tasa de interés de Latinoamérica, incluso menor que Panamá, incluso menor que Ecuador, y eso se debe a que los bancos han sido muy prudentes en el manejo crediticio y han tenido un resultado muy positivo en la captación de recursos”, observa.

Panamá y Ecuador

A pesar de ello, la economía salvadoreña registra niveles de inflación consistentemente superiores a Panamá y Ecuador. Moreira plantea que estos países tienen a su favor distintos factores que aplacan el incremento de precios.

“En Panamá no se paga IVA sobre alimentos, ese es un factor muy importante. Ecuador, a pesar de que sí cobre IVA y demás y tenga una carga tributaria mayor, se diferencia en el sentido que produce petróleo”, dice el economista de la Universidad de Panamá.

El barril de petróleo ha cotizado sobre la barrera psicológica de los US$80 en Nueva York la mayor parte del año y tocó los US$130 en marzo. Al producir petróleo, la economía ecuatoriana mitiga parte del impacto de la transmisión de los costos en la cadena de transporte, apunta Moreira.

Ecuador subsidia los precios del diésel y las gasolinas regulares, no así la súper, desde octubre de 2021. Actualmente el galón de regular vale alrededor de US$2,40; mientras que el de súper ronda los US$4,68.

El gasto público representa un papel para amainar el golpe inflacionario. Panamá suele recibir cerca de US$2.000 millones en ingresos anuales por el Canal de Panamá, lo que le permite contar con recursos para subsidios; aunque en la crisis actual ha echado mano de los mercados internacionales para financiar sus medidas, aprovechando de que posee grado de inversión.

“Hay un apetito muy importante por la deuda panameña a nivel internacional”, recalca Moreira. A pesar de ello, la administración pública enfrenta el desafío de recuperar la recaudación tributaria. En el país existe una Ley de Responsabilidad Social Fiscal que le establece una deuda neta del 40% sobre el Producto Interno Bruto, aunque los niveles actuales superan el 60%.

En un comentario, Moody’s planteó que las medidas de alivio para la inflación panameña podrían deteriorar el perfil crediticio del país, pues le dificultarán cumplir con su meta de reducir el déficit fiscal de 6,7% del PIB en 2021 al 4% este año.