EE.UU.

Inflación de EE.UU. abre el camino para que la Fed realice otra gran alza de tasas

Los datos superaron las expectativas del mercado y se suman a la información que llevan sopesando los funcionarios de la Fed para decidir cuánto aumentan la tasa de interés

A pesar de la caída en los precios de la gasolina, que retrocedieron un 10,6% en agosto y marcaron su mayor caída mensual en más de dos años, los costos de los alimentos tuvieron su mayor alza desde 1979 y marcaron una variación de un 11,4%.
13 de septiembre, 2022 | 08:35 AM
Tiempo de lectura: 3 minutos

Bloomberg Línea — La inflación de Estados Unidos se desaceleró menos de lo esperado en agosto, un dato clave para la reunión de la Reserva Federal que se realizará la próxima semana y donde los responsables de la política monetaria decidirán si llevan a cabo otra gran alza en las tasas de interés.

El Índice de Precios al Consumidor aumentó un 8,3% respecto del año anterior, menos que el 8,5% de julio y del 9,1% de junio, que fue el mayor avance en cuatro décadas, según mostraron datos del Departamento del Trabajo. Sin embargo, los analistas esperaban que el IPC subiera un 8,1% en agosto.

La cifra intermensual fue de un 0,1%, mientras que el mercado calculaba una caída de un 0,1%. Los datos se suman a la información que llevan sopesando los funcionarios de la Reserva Federal para decidir si aumentan nuevamente la tasa de interés en 75 puntos básicos en la reunión que está programada para el 20 y 21 de septiembre.

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“Ahora esperamos plenamente una subida de 75 puntos básicos en septiembre y quizás otra en noviembre. La evidencia es clara de que la inflación, especialmente en los servicios básicos, no bajará pronto”, dijo John Velis, estratega de divisas para América en Bank of New York Mellon, a Bloomberg.

Los índices bursátiles de Estados Unidos cayeron, mientras que los rendimientos del Tesoro subieron y el dólar avanzó. Los operadores de swaps incorporaron por completo a los precios la posibilidad de que la Fed suba sus tasas en 75 puntos básicos en su reunión de septiembre.

El IPC subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energía, subió un 0,6% desde julio y un 6,3% respecto al año anterior.

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A pesar de la caída en los precios de la gasolina, que retrocedieron un 10,6% en agosto y marcaron su mayor caída mensual en más de dos años, los costos de los alimentos tuvieron su mayor alza desde 1979 y marcaron una variación de un 11,4%.

Además, los costos de vivienda, que representan alrededor de un tercio del índice general, continúan subiendo y marcaron un alza de un 0,7% desde julio y un 6,2% desde agosto del año pasado. Ambos datos no se veían desde principios de la década de 1990.

“La inflación sigue siendo elevada, las condiciones financieras han mejorado y los mercados laborales están en marcha. Si el objetivo es ralentizar las cosas y crear algo de dolor, la Fed está fracasando según su propio criterio”, dijo Neil Dutta, jefe de investigación económica de EE.UU. en Renaissance Macro Research, a Bloomberg.

Los miembros del banco central han dicho durante el último mes que la alta inflación requerirá que los tipos de referencia continúen subiendo hasta que se enfríe la demanda y, como lo dijo el presidente Jerome Powell, con niveles que causarán “cierto dolor” en la economía de Estados Unidos.

Lael Brainard, vicepresidenta del banco central, insistió la semana pasada en que tendrán que subir los tipos de interés hasta niveles restrictivos y mantenerlos ahí durante “algún tiempo para proporcionar confianza en que la inflación está bajando al objetivo”.

Consumidores siguen optimistas

A pesar del comportamiento de los precios, las expectativas de inflación a un futuro a más largo plazo, medidas por la Fed de Nueva York, se mueven a la baja.

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Los consumidores esperaban en agosto que la inflación dentro de tres años se ubique en un 2,8%, una caída desde el 3,2% que se registró en julio y desde el 3,6% de junio. La perspectiva para la inflación dentro de un año disminuyó a un 5,7% desde el 6,2% en julio, según se informó ayer.

La encuesta de la Fed de Nueva York también mostró que las expectativas de inflación para el precio de la gasolina cayeron, y los hogares ahora esperan que se mantengan prácticamente sin cambios dentro de un año.

Los consumidores se mostraron más optimistas sobre los ingresos futuros de sus hogares y su situación financiera, aunque estas ganancias aún no alcanzan la inflación, según reportó Bloomberg.

El dato del Departamento del Trabajo no es una buena noticia para el presidente Joe Biden, luego de que el alto costo de vida golpeara sus índices de popularidad de cara a las elecciones de mitad de mandato que se realizarán en noviembre y que podrían darle un giro a las mayorías en el Congreso.

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