América Latina recurrió más al petróleo, gas y carbón como respaldo energético: Olacde

La región cerró diciembre de 2025 con una generación eléctrica de 153 TWh, suficiente para abastecer a unos 50 millones de hogares.

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Bloomberg Línea — América Latina reforzó su seguridad energética y consolidó su liderazgo en fuentes limpias al cierre de 2025, pese a una mayor dependencia puntual de generación térmica convencional como respaldo, según un reporte de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde).

Olacde explicó que en el actual escenario de variabilidad climática e incertidumbre internacional la región ha priorizado la capacidad de garantizar un suministro eléctrico ininterrumpido y asequible “bajo cualquier circunstancia”, según el Reporte mensual de generación eléctrica en América Latina y el Caribe.

“Aunque la matriz es predominantemente renovable, América Latina y el Caribe utiliza un complemento de energía térmica (principalmente gas natural) que actúa como una red de seguridad”, explicó Olacde.

La región cerró diciembre de 2025 con una generación eléctrica de 153 TWh, suficiente para abastecer a unos 50 millones de hogares.

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La generación regional tuvo un incremento interanual de 2,7%, consolidando una tendencia de expansión moderada del consumo eléctrico, de acuerdo con Olacde.

Por tipo de fuentes, se observó un aumento en generación fósil, liderado por petróleo y derivados (7,4 TWh), junto con gas y carbón.

Entre tanto, fuentes renovables como solar (−5,7 TWh) e hidroeléctrica (−3,1 TWh) registraron caídas.

La lógica detrás del crecimiento de la generación térmica es que, al reducirse la generación renovable, principalmente la hidroeléctrica en períodos de estiaje, es necesario recurrir a generación de centrales térmicas por ser más flexibles y menos dependientes de factores climáticos, con el fin de mantener el abastecimiento de la demanda eléctrica.

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El informe señala que ante la caída mensual de la contribución de las fuentes de hidroelectricidad (-3%) y eólica (-1%), se registró un aumento en fuentes térmicas.

Puntualmente, se registró un aumento en las fuentes de carbón (9%), gas natural (7%) y petróleo (5%), evidenciando su rol en la seguridad del suministro.

Una de las conclusiones es que, si bien la región tiene una matriz mayoritariamente renovable, presenta una presión operativa.

“El índice de renovabilidad regional se ubicó en 65%, confirmando el liderazgo de energías limpias, aunque con fluctuaciones asociadas a la disponibilidad hídrica y climática”, indicó Olacde.

Asimismo, explica que el crecimiento del 11% en la generación nuclear y del 10% en geotermia durante el último mes evidencia oportunidades en fuentes de energía estables, no dependientes de condiciones climáticas.

Generación eléctrica renovable

La generación eléctrica renovable en la región está liderada por la hidroelectricidad, que representa el 43,9% y constituye el pilar del sistema energético.

Le sigue la energía eólica con un 12,1%, impulsada por la reducción de costos tecnológicos, y la solar con un 5,1%, favorecida por políticas de descarbonización.

A esto se suman la bioenergía (3,8%) y la geotermia (0,5%), que aportan estabilidad en zonas con recursos específicos.

Posible impacto de El Niño

El posiblemente surgimiento del fenómeno de El Niño genera presiones para el sistema energético de la región.

El secretario ejecutivo de Olacde, Andrés Rebolledo, explicó en una reciente entrevista a Bloomberg Línea que el fenómeno de El Niño constituye un factor de “alta sensibilidad” para los sistemas eléctricos de América Latina y el Caribe, especialmente en aquellos países con una fuerte dependencia de la generación hidroeléctrica.

“La experiencia muestra que sus impactos son heterogéneos entre subregiones, pudiendo generar tanto déficits como excesos de precipitación, por lo que no es posible anticipar una afectación uniforme sobre la generación hidroeléctrica”, dijo Rebolledo.

No obstante, aclara que incluso en escenarios moderados, pueden surgir presiones significativas sobre la seguridad del suministro y los costos de generación, al aumentar la participación de fuentes térmicas, “generalmente más costosas y expuestas a la dinámica de los mercados energéticos”.

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