Bloomberg — El Banco Mundial está adaptando su estrategia para tener en cuenta el posible impacto de la inteligencia artificial en los trabajadores, en su intento por impulsar la creación de empleo en las zonas más pobres del mundo.
La entidad con sede en Washington ha identificado el turismo, la sanidad, la fabricación avanzada, la agricultura y las energías renovables como las fuentes de empleo más resistentes a la IA, según declaró el miércoles en una entrevista en Accra Paschal Donohoe, director de Conocimiento.
“Ahora estamos estudiando cómo podemos colaborar con los gobiernos en proyectos en esas áreas”, dijo Donohoe. “En definitiva, creemos que, en ese tipo de sectores, la IA no supondrá para la creación de empleo el mismo desafío que podría suponer para la economía en general”.
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Este cambio se produce en un momento en que el Banco Mundial se enfrenta a una crisis laboral mundial cada vez más grave. Se estima que 800 millones de personas en todo el mundo carecen de un empleo adecuado, señaló Donohoe.
El problema es más grave en el África subsahariana, donde se prevé que 1000 millones de personas se incorporen a la población activa para finales de siglo, según un análisis de Bloomberg Economics basado en datos de las Naciones Unidas.
Las investigaciones del Banco Mundial muestran que el 80% del empleo debe provenir del sector privado, y Donohoe afirmó que la entidad crediticia está colaborando con este para crear puestos de trabajo. Las reformas educativas también pueden ayudar a los trabajadores a reciclarse para hacer frente a los retos laborales que plantea la IA, señaló.
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