Los ganadores y perdedores que ve el FMI en América Latina y el Caribe por la guerra en Medio Oriente

El FMI describe que los países se están viendo afectados por cambios en las condiciones financieras globales y en los flujos de capital.

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Bloomberg Línea — La guerra en Medio Oriente está amplificando brechas entre los principales países de América Latina y el Caribe, pues mientras aún con retos los países productores de petróleo se están beneficiando de los altos precios de la energía, otros están viendo retrocesos en la actividad económica y son más vulnerables.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dice que países productores de petróleo como Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Trinidad y Tobago y Venezuela se están beneficiando de los altos precios de la energía.

“El choque de materias primas está fortaleciendo sus balanzas de pagos, apoyando el crecimiento y ayudando a las finanzas públicas”, dice el reporte The Middle East War Will Have an Uneven Impact on the Western Hemisphere.

Explica que aunque algunos también enfrentan condiciones financieras más restrictivas, en conjunto muchos de estos países probablemente verán ganancias económicas netas.

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Sin embargo, “incluso en estos países productores de petróleo no se debe perder de vista que los más vulnerables serán los más afectados por el aumento de los precios de la energía y los alimentos”.

De hecho, al margen de los posibles ganadores, “para otros ya se está desarrollando una historia muy diferente”.

“El conflicto tiene impactos económicos claramente negativos tanto para la actividad económica como para la población”, dice el reporte del FMI, que se publica en el marco de las Reuniones de Primavera.

Para el organismo, las economías del Caribe dependientes del turismo probablemente serán las más afectadas.

Su deuda es alta y sus importaciones netas de energía son grandes, con un promedio de alrededor del 6 % del producto interno bruto.

Asimismo, Centroamérica es vulnerable a los altos precios de la energía y, en varios casos, enfrenta límites fiscales que restringen la capacidad de respuesta.

En todo caso, el FMI dice que el avance previo en energías renovables en algunos países aporta cierto alivio.

En paralelo, los países con déficits en cuenta corriente y alta dependencia del financiamiento externo, incluidos algunos exportadores de energía, enfrentan retos.

Estos países se exponen a mayores costos de financiamiento y menor acceso a los mercados, en un contexto de menor apetito por riesgo global.

“La guerra reduce el apetito de riesgo de los inversionistas”, indicó.

Según el FMI, dada la diversidad de las economías de la región, los efectos de este entorno global cambiante variarán entre países.

Y dependerán en gran medida de la duración del conflicto y de sus disrupciones asociadas.

Irán anunció el viernes la reapertura total del estrecho de Ormuz al tráfico comercial durante el alto al fuego, en una señal de desescalada tras semanas de tensiones que impulsaron los precios de la energía, aunque la incertidumbre se mantiene.

“En consonancia con el alto al fuego en el Líbano, se declara completamente abierto el paso de todos los buques comerciales por el estrecho de Ormuz durante el periodo restante del alto el fuego", declaró el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, el X. Los buques pueden circular por la “ruta coordinada ya anunciada” por las autoridades iraníes.

Choques inflacionarios

El FMI señala que mientras el impacto en la actividad económica variará ampliamente entre países, el impacto en la inflación será más uniforme.

“La inflación será más alta para todos. La región enfrentará costos mucho más elevados de combustible, transporte, alimentos y otros insumos”, dice el documento.

Según las proyecciones del organismo, entre los países analizados en la región la inflación será más alta en 2026 en Argentina (25%), Bolivia (26,1%) y Venezuela (220%).

En Colombia, la proyección es que a inflación llegue a 6,3% este año, en Uruguay al 4,5%, en Brasil al 4,3%, en Chile al 3,6%, en Paraguay al 3,5%, en Ecuador al 3% y en Perú al 2,5%, según el FMI.

En Centroamérica, la inflación llegaría al 4,8% en Honduras, al 3,9% en Guatemala, al 2,5% en El Salvador y al 1% en Costa Rica.

En el Caribe, en República Dominicana la inflación llegaría al 4,5%.

La estimación es que en América Latina y el Caribe la inflación llegue al 6,6% en 2026 y a 4,2% en el 2027.

El informe detalló que el aumento de la inflación generará dificultades para aquellas familias que menos pueden afrontar el aumento del costo de estos bienes esenciales.

En este sentido, el FMI dice que este conflicto crea un desafío renovado y altamente impredecible en un momento en que la región estaba trabajando para recuperarse de las consecuencias de la Covid-19.

Como resultado, “los riesgos a la baja han aumentado para la región del Hemisferio Occidental, especialmente dado que es difícil tener una visión clara sobre si el actual alto el fuego se mantendrá”.

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Países mejor preparados

El análisis indica que los países con marcos macroeconómicos e institucionales sólidos estarán mejor preparados para resistir el choque, especialmente aquellos con inflación anclada, disciplina fiscal y baja deuda.

En este sentido, el FMI dice que el espacio fiscal disponible debe usarse con prudencia, mientras que los países más limitados podrían verse obligados a endurecer su política fiscal y monetaria.

Los exportadores de energía con fundamentos débiles deberían ahorrar las ganancias extraordinarias, sugiere.

Los bancos centrales, tras haber contenido la inflación pospandemia, deberían nuevamente garantizar la estabilidad de precios.

Aunque muchos han fortalecido su credibilidad, otros países cuentan con marcos monetarios menos definidos y probablemente enfrenten mayores dificultades para contrarrestar los efectos de segunda ronda de los mayores precios de las materias primas.

“Inevitablemente, para este grupo, contener la inflación de salarios y precios implicará un mayor costo para la actividad económica”, señala el FMI.

En el frente fiscal, considera clave preservar los avances en la eliminación de subsidios generalizados y evitar presiones políticas para contener precios.

Por lo anterior, explica que el gasto debe enfocarse en hogares vulnerables, agricultores y empresas.

Dado el alto nivel de deuda, “la región tiene poco margen para seguir aumentando los déficits fiscales”, dijo el FMI. En su lugar, “la prioridad deberá ser reducir gastos menos esenciales o aumentar los ingresos provenientes de empresas y hogares con mayor capacidad de pago”.

Consecuencias más allá de la guerra

La consultora Oxford Economics prevé que el conflicto en Medio Oriente reducirá el crecimiento global, elevará la inflación y mantendrá disrupciones energéticas, cuyos efectos se prolongarán incluso tras el alto el fuego.

El reporte de la firma de asesoría económica indica que su proyección de crecimiento del PIB mundial se redujo en 0,4 puntos porcentuales desde inicios de marzo, hasta 2,4% para 2026.

“El frágil alto el fuego reduce en apariencia el riesgo de un escenario peor, pero incluso si se mantiene la tregua, tomará tiempo que la producción energética y el tráfico marítimo regresen a niveles normales”, indicó Ben May, director de Investigación Macroeconómica Global de Oxford Economics.

Globalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó su previsión de crecimiento global a 3,1% para este año frente al 3,3% pronosticado en enero ante el impacto de la guerra en Medio Oriente y la crisis petrolera.

“Las perspectivas globales se han ensombrecido abruptamente tras el estallido de la guerra en Medio Oriente”, señala el fondo en su informe.

“Antes de la guerra, estábamos preparados para mejorar nuestra previsión de crecimiento global, lo que reflejaba el continuo dinamismo de la economía mundial, impulsado por un auge de la inversión tecnológica, cierta moderación en las tensiones comerciales, el apoyo fiscal en algunos países y unas condiciones financieras favorables”, indicó.

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