Los países de América Latina donde China concentra más inversiones mineras

El portafolio chino se ha diversificado hacia el litio, oro, niobio, fosfatos, hierro y petróleo, incorporando también procesamiento y refinación.

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Bloomberg Línea — China sigue reforzando su influencia minera y energética en América Latina y el Caribe con 48 activos en 12 países, según un reporte publicado por la consultora GEM. El informe señala que Argentina encabeza la lista con 12 proyectos dentro del portafolio minero de China, con un claro foco en el litio.

Entre los proyectos más relevantes con participación de capital chino en Argentina figuran Cauchari-Olaroz, Mariana y Pozuelos–Pastos Grandes, todos en el sector del litio.

A septiembre de 2025, según cifras del Centro de Estudios Sobre Asia Pacífico (CECHAP) de la Universidad del Pacífico, Argentina contaba con siete proyectos de litio en producción y otros 60 en desarrollo. Las empresas chinas participaban en 14 de los 67 y habían suscrito además acuerdos tecnológicos en otros casos.

“La mayor parte de esas inversiones están concentradas en el desarrollo de minas de litio debido a las amplias reservas que hay en la zona noroeste de Argentina de ese insumo y la necesidad de China de abastecerse para sus desarrollos de baterías de litio”, dijo a Bloomberg Línea el analista Pablo Repetto, jefe de Investigación de la firma Aurum Valores en ese país.

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A pesar de la postura crítica del Gobierno argentino con China, Repetto no prevé un impacto en las inversiones del gigante asiático en el país. “No veo que la relación con (Javier) Milei afecte esos desarrollos porque los chinos piensan en el largo plazo y sus necesidades los llevan a consolidar posiciones donde hay potencial extractivo”.

Los riesgos se concentrarían en un escenario en el que el conflicto en Medio Oriente golpee con fuerza la demanda mundial, pero aun así la perspectiva sigue siendo positiva a mediano plazo.

Con casi la mitad del litio mundial, cerca del 35% del cobre y más del 20% de las tierras raras, Latinoamérica tiene una posición estratégica para liderar las cadenas de valor del futuro, según cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Después de Argentina, el portafolio minero de China en la región se concentra especialmente en Brasil (11), a través de empresas como China Molybdenum Company y el consorcio chino compuesto por CITIC, Baosteel, Ansteel, Shougang y TISCO, se lee en el reporte de la consultora GEM divulgado por el medio chileno La Tercera.

“Si consideramos el valor total de las inversiones realizadas por China en América Latina, Brasil lidera la clasificación por el volumen ya invertido en los sectores de energía e infraestructura”, dijo a Bloomberg Línea Francisco Américo Cassano, profesor de Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad brasileña Santa Cecília.

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Explicó que Brasil es el mayor proveedor de mineral de hierro de China y, más recientemente, el interés se ha extendido a minerales estratégicos como el niobio, el hierro y el níquel, además del litio ya mencionado. “Este interés tiene como objetivo la creación de reservas estratégicas de minerales que son fundamentales para la producción de vehículos eléctricos”.

Asimismo, destacan las inversiones mineras de China en Perú (8), eje clave del cobre. El país asiático lidera la cartera de proyectos mineros en ese país, concentrando el 21,1% de la inversión total, distribuidos en ocho proyectos que suman cerca de US$13.487 millones, según la cartera del Ministerio de Energía y Minas publicada en abril 2025.

Destacan proyectos como El Galeno (US$3.500 millones), Río Blanco (US$2.792 millones) y Pampa de Pongo (US$1.781 millones). El portafolio de proyectos mineros en el Perú está valorado en más de US$60.000 millones.

Asimismo, China ya tiene una presencia importante en mineras que actualmente están en operación como Minera Las Bambas, operada por MMG; Toromocho, de Chinalco; y Marcona, de Shougang, explicó a este medio Katherine Salazar, analista sénior de estudios económicos en Scotiabank.

“El Perú tiene una de las carteras mineras más grandes de la región con proyectos de gran tamaño, gracias a que es un país polimetálico y a su posición entre los principales productores mineros y reservas mineras de América Latina”, dijo Katherine Salazar.

Por otro lado, las nuevas rutas marítimas tras la construcción del megapuerto de Chancay reducen tiempos y costos, haciendo más atractiva la inversión en proyectos peruanos. “Con los precios de los metales todavía en niveles elevados, ese impulso debería seguir fortaleciendo el potencial minero peruano”.

Un escalón más abajo de Perú están Ecuador y Guyana (4 cada uno), Colombia y Nicaragua (2 cada uno) y Chile, Surinam, México, Venezuela y Jamaica (uno cada uno).

Oportunidades en minerales estratégicos

“China concentra más inversiones mineras en Argentina, Brasil, Perú, Ecuador y Guyana porque estos países albergan grandes reservas de minerales estratégicos para la transición energética global”, dijo a Bloomberg Línea el académico, investigador y especialista en política exterior en la región de Asia Pacífico, Camilo Defelipe Villa.

China necesita estos minerales para sostener su propia transición energética interna y para fabricar tecnologías que exporta al mundo, como baterías, paneles solares y vehículos eléctricos.

El acceso a estas materias primas es un imperativo estratégico que le permite a China posicionarse como líder en la producción y en la definición de normas y estándares técnicos de estas tecnologías a escala global.

“Para los países anfitriones, la clave es convertir esa oportunidad en mayor contenido local, infraestructura compartida, aprendizaje operacional y encadenamientos industriales; de lo contrario, la inversión se limita a extraer volumen”, dice el reporte de la consultora GEM.

Agrega que, para las mineras y los fondos, la oportunidad es doble. Por un lado, coinvertir en proyectos donde China asume riesgos industriales que otros evitan. Y por otro, vender activos no estratégicos a compradores chinos cuando el entorno político lo permite.

La participación china se diversifica

El portafolio chino se ha diversificado en Latinoamérica hacia litio, oro, niobio, fosfatos, hierro y petróleo.

De acuerdo con un informe del Centro de Estudios sobre Asia-Pacífico, la participación de China pasa desde la etapa de la extracción de minerales hasta la generación de energía renovable a través de proyectos solares, eólicos e hidroeléctricos.

Asimismo, China se viene involucrando más en la infraestructura crítica para la distribución de electricidad, según el reporte titulado “De los minerales a los megavatios: comprender la participación china en la cadena de valor de las energías renovables en América Latina”.

“Esta participación multifacética subraya los intereses estratégicos de las empresas chinas en asegurar minerales críticos y participar activamente en la transición energética de la región”, se lee en el documento firmado por Kehan ​​Wang.

Explica que la presencia china se caracteriza por una clara división de roles entre empresas estatales y privadas a lo largo de la cadena de valor.

Las firmas estatales lideran las inversiones en cobre y oro, alineadas con la estrategia de asegurar metales clave para infraestructura y tecnología, mientras las privadas predominan en litio, atraídas por oportunidades de mercado y mayor flexibilidad regulatoria.

En energías renovables, las firmas privadas aportan tecnología y equipos para proyectos eólicos y solares, y las estatales se enfocan en hidroeléctricas y proyectos de adquisición y construcción.

Ya en materia regulatoria, las empresas chinas se caracterizan por su adaptabilidad. Esto ocurre a medida que los países latinoamericanos demuestran mayor determinación en someter las inversiones chinas a una supervisión rigurosa.

El documento señala que la supervisión regulatoria en Perú, especialmente a través de Indecopi, ha fortalecido la transparencia y la competencia, lo que ha tenido un impacto positivo en las prácticas corporativas de las empresas chinas.

Defelipe Villa, docente de la Carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana de Bogotá, explicó que los marcos regulatorios de minería en esos países facilitan la entrada de capital chino. “Perú, por ejemplo, cuenta con un marco formal relativamente sólido para la exploración y extracción de minerales que ofrece previsibilidad jurídica a grandes inversionistas”.

Y Argentina presenta un esquema federal en el que las provincias compiten activamente por atraer inversión extranjera, lo que crea condiciones proinversión diferenciadas a nivel subnacional, añadió.

Otro elemento importante que menciona es que las empresas chinas prefieren ingresar mediante adquisiciones de proyectos mineros ya maduros, iniciados generalmente por compañías occidentales, lo que reduce costos y tiempos de entrada, instalación y operación.

Este patrón es especialmente visible en Perú y Argentina, y en menor medida Colombia, que aún tiene una presencia minera china incipiente. “También favorece la entrada en países donde ya existe un ecosistema previo de inversiones chinas en energía e infraestructura, pues esas relaciones institucionales y financieras preexistentes abaratan los costos de nuevas operaciones”.

Despensa de minerales

Latinoamérica puede convertirse en un proveedor clave de minerales críticos para industrias como la de semiconductores y baterías, gracias a sus vastas reservas de cobre, tierras raras y litio que llaman la atención de potencias como EE.UU. y China.

Según el BID, “el cobre sigue siendo el mineral insignia” en la región.

Chile y Perú suministran conjuntamente alrededor del 40% de la producción mundial de cobre.

Entre tanto, su participación combinada en las reservas mundiales identificadas es de aproximadamente el 35%.

“La demanda de minerales críticos seguirá aumentando, mientras que el crecimiento de la oferta seguirá viéndose limitado por retrasos normativos, complejidades técnicas y restricciones medioambientales”, anticipó el BID.

La conclusión del BID es que para que la riqueza mineral se traduzca en crecimiento sostenible y estabilidad económica, no basta con extraer recursos.

En ese sentido, ve clave reforzar los marcos fiscales, garantizar buena gobernanza ambiental e impulsar la integración regional, creando cadenas de valor más complejas que generen escala tanto en la producción inicial (upstream) como en la transformación y comercialización final (downstream).

De acuerdo con cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), las exportaciones regionales de bienes a China se incrementaron el año pasado un 7% en valor.

Esta dinámica estaría influenciada por el aumento de las ventas de carne y soja, pero también por mayores precios de minerales como el cobre.

En cuanto a las importaciones de bienes, la Cepal también subraya el desempeño en 2025 de las compras procedentes de China (aumento del 13%) y el resto de Asia (18%).

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