Buenos Aires — En un reciente informe, uno de los mayores bancos de Estados Unidos, el Bank of America (BofA), comunicó un cambio de estrategia respecto a Argentina: inició una operación “larga” en pesos al adquirir el BONCER 2027 con intenciones de obtener una rentabilidad del 10%.
Y en paralelo, cerró su posición larga en BONTE 2030 que había iniciado el pasado 9 de diciembre, al señalar que el movimiento “ha concluido en gran medida y preferimos rotar hacia rendimientos reales”.
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Respecto al BONCER 2027 (Bono del Tesoro Nacional Capitalizable en Pesos), instrumento de deuda del Gobierno argentino que ajusta su valor por inflación (CER) con vencimiento en 2027, el BofA destacó que iniciaron la operación larga a un precio de ARS$212 (con un rendimiento real del 9,6% y un tipo de cambio al contado de ARS$1430).
“Los bonos indexados a la inflación han tenido un rendimiento inferior al esperado recientemente, con un rendimiento real que ha subido del 6,5 % al 9,6 % en el último mes”, señala el informe. Y agrega que “es posible que la inflación a corto plazo se mantenga resistente durante unos meses más, pero creemos que se trata de algo temporal”.
Según el banco norteamericano, “los riesgos son una gran depreciación de la moneda, retrasos en la reforma laboral y un movimiento más amplio de aversión al riesgo a nivel mundial”.
Posición del BofA sobre nueva fase del programa económico
La decisión del Gobierno argentino de avanzar en la acumulación de divisas con intervenciones en el mercado de cambios era reclamada por los inversores. Para el BofA, y en línea a uno de los debates que despertaba esta decisión, “la acumulación de divisas frena la desinflación, pero no la descarrila”. “Seguimos confiando en que la administración de Milei continuará reduciendo la inflación en 2026”, sostiene el informe.
Agrega también que siempre “hemos estado menos preocupados que el consenso por la sobrevaloración del tipo de cambio real”, pero destaca que Argentina está atravesando un cambio estructural de régimen que favorece un tipo de cambio real de equilibrio más fuerte que en el pasado.
Y entre otros hitos, destaca que la balanza comercial, incluidos los bienes y servicios, “ha vuelto a registrar superávit”. “Por lo tanto, esperamos que el tipo de cambio real se mantenga prácticamente estable en 2026, lo que favorece la exposición sin cobertura a los bonos indexados a la inflación”, concluye el informe.