La fuerte recuperación de los bonos de Venezuela estrecha aún más el mercado de instrumentos soberanos distressed, mientras inversores buscan alternativas en África, Ucrania y países que evitan el default.
Expertos consideran que la deuda venezolana aún no es una opción interesante para la cartera debido a los elevados riesgos y el impacto en activos como contratos petroleros y mercados cambiarios es incierto.
El banco plantea un escenario donde un giro político en la Reserva Federal bajo Trump podría provocar recortes agresivos de tasas sin respaldo macroeconómico.
La entidad mantiene la calificación C para los bonos soberanos de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y advierte que la acumulación de impagos persistirá sin una reestructuración integral.
Wall Street ha estado buscando formas de beneficiarse de la medida de choque del presidente Donald Trump para capturar al expresidente venezolano Nicolás Maduro.
Las acciones abrieron a la baja en Japón y Corea del Sur. Un indicador de valores mundiales y el índice S&P 500 registraron el miércoles sus primeros descensos de 2026.
La deuda venezolana protagoniza uno de los mayores repuntes del mercado emergente, mientras los inversionistas recalibran riesgos ante un posible proceso de reestructuración tras el giro político.
El banco sostiene que la intervención en Venezuela no representa un quiebre estructural en el giro político de la región ni generará disrupciones relevantes en los mercados.
La caída de Nicolás Maduro reconfigura el riesgo país y fortalece la visión optimista de Citi sobre los bonos venezolanos, mientras se perfilan cambios graduales.
Es probable que los bonos de los mercados emergentes se vean respaldados en 2026, ya que cada vez son más los inversores locales que los adquieren, los cuales están menos expuestos al riesgo cambiario.
El mercado de bonos reaccionó con fuerza ante el cambio político en Caracas, pero las estimaciones de recuperación siguen limitando el entusiasmo de fondo.
Chile prepara su primera emisión internacional de bonos en 2026, con títulos en dólares a cinco años y bonos en euros, incluyendo papeles vinculados a sostenibilidad, según fuentes cercanas al gobierno.
Tras la caída de Maduro, Barclays ajustó su visión sobre los bonos venezolanos, pero advierte que la recuperación dependerá de la transición política, el alivio de sanciones y la inversión en petróleo.
El banco suizo estima que la reestructuración de más de US$100.000 millones en deuda externa será uno de los procesos más complejos en décadas y proyecta un impacto limitado en los precios del crudo.