Nueva York — Santiago Bausili, presidente del Banco Central, anticipó que no habrá cambios en lo que queda de los controles cambiarios en la Argentina en el corto plazo, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, dijo que está explorando fuentes alternativas de financiamiento para cubrir los vencimientos de deuda con bonistas privados.
Ambos abrieron la jornada final del Argentina Week en un panel en la sede del Bank of America en Nueva York, moderado por Facundo Gómez Minujín, presidente de JPMorgan para Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, y Sebastián Loketek, director gerente y jefe de banca de inversión para el Cono Sur del Bank of America.
Bausili dijo que ya no hay fondos de inversores extranjeros atrapados en el país y que las restricciones que persisten funcionan como un mecanismo de contención para mantener el capital de trabajo en moneda local, sin afectar la operación normal de las empresas. “Si no querés participar del mercado cambiario oficial, podés ir al mercado financiero. Es completamente legal, podés hacer lo que quieras”, explicó, y comparó el esquema actual con el que opera en países como Brasil o Colombia.
El presidente del Central advirtió que mientras la Argentina no termine de cerrar los desequilibrios heredados, va a mantener ciertos mecanismos de defensa para proteger al sistema. Recordó lo que ocurrió en el período preelectoral de 2025, cuando detectó que había más participantes del mercado que se beneficiaban de un escenario de desestabilización que de uno de estabilización, y que esas fuerzas fueron “extremadamente fuertes”.
Caputo, por su lado, dijo que las alternativas de financiamiento incluyen la venta de activos y la colocación de deuda en el mercado local, y que el monto a cubrir por vencimientos de capital de los bonos Globales no es significativo: unos US$1.500 millones cada seis meses. “No estoy acá para pelear contra el mercado. La solución es seguir pagando”, afirmó.
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Reservas: sin objetivo específico, al ritmo de la demanda de pesos
Bausili dijo que no hay un objetivo específico de acumulación de reservas para el año y que el ritmo de compras depende de la demanda de pesos en una economía que se está remonetizando. “Vamos a comprar reservas en la medida en que la gente demande pesos. No queremos empujar al mercado en una dirección ni en otra”, explicó.
El presidente del Central detalló que el programa de compra de reservas anunciado en diciembre se apoya en el supuesto de que la remonetización va a continuar: los saldos monetarios en la Argentina se duplicaron en los últimos dos años, y aun así siguen siendo muy bajos comparados con otros países y con los niveles históricos del propio país. En los primeros dos años de gestión, esa remonetización se usó para comprar reservas —afectadas en gran parte por el pago de deuda en moneda extranjera— y para cancelar la deuda heredada del Banco Central. A fines de 2025, con ese saneamiento del balance completado, el equipo económico decidió que el proceso de remonetización se canalizaría de ahora en más hacia la acumulación de reservas.
Bausili también abordó la diversificación de las fuentes de divisas. Señaló que la Argentina está dejando de ser una economía dependiente de un solo producto y que la energía —donde el petróleo se produce todos los días, incluyendo fines de semana y feriados— aporta un flujo constante que reduce la estacionalidad tradicional de las exportaciones argentinas. “La economía se ha ido diversificando. Hasta ahora, principalmente energía. Y lo mismo va a pasar con la minería y con otros sectores”, afirmó.
Riesgo país y financiamiento
Caputo sostuvo que la estrategia para comprimir el riesgo país pasa por equilibrar la ecuación técnica del mercado fortaleciendo los fundamentos macroeconómicos y reduciendo la oferta de bonos en circulación. “En el largo plazo, los fundamentos siempre prevalecen”, afirmó, y dijo que el riesgo país va a converger al nivel que el equipo económico cree que le corresponde a la Argentina.
El ministro dimensionó el impacto que tendría una compresión significativa: si la Argentina lograra bajar el riesgo país a 200 puntos básicos, el país podría crecer al 7-8% anual. Caputo vinculó esa dinámica con la posibilidad de reducir impuestos en un 2% del PBI por año, lo que haría a la economía más competitiva y permitiría a empresas y provincias acceder a financiamiento a tasas más bajas y generar más empleo.
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Formalización como motor fiscal
Caputo cerró el panel conectando la estrategia fiscal con la formalización de la economía. Dijo que hay US$170.000 millones de ahorros argentinos fuera del sistema bancario y que canalizar esos fondos hacia la inversión y el crédito es clave para sostener el crecimiento. El ministro explicó que cada punto de crecimiento adicional del PBI genera mayor recaudación, y que esos ingresos van a traducirse en menos impuestos para todos.
Esa lógica, según Caputo, es la que conecta la reforma laboral —que redujo las cargas patronales del 18% al 2% para nuevos empleos por cuatro años— con el régimen de incentivo fiscal para el blanqueo de ahorros. “Hay que mirar todo como un paquete. Necesitamos formalizar el empleo por un lado y formalizar los ahorros por el otro”, sostuvo, y añadió que el objetivo es que la economía argentina deje de ser una excepción y converja hacia los beneficios que tienen otras economías de la región.
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