Buenos Aires — La baja en los precios de la nafta en Argentina no será inmediata. El esquema “amortiguador” que aplicó YPF durante el conflicto en Medio Oriente ahora ingresa en su fase inversa, en la que se mantendrá un precio por encima de los valores internacionales para que los privados recuperen lo que no percibieron cuando el barril de petróleo Brent superó los US$100.
El Brent se mantiene cerca de los US$79 por barril y acumuló la semana última una pérdida cercana al 9%, luego de que buena parte de la prima de riesgo acumulada durante el conflicto comenzara a desaparecer. En ese contexto, la pregunta que se instala entre consumidores y analistas es cuánto tiempo tardará esa baja internacional en llegar al surtidor argentino.
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Daniel Dreizzen, director de la consultora Aleph Energy, estimó que los combustibles no bajarán por al menos dos meses, el tiempo necesario para compensar el “buffer” que las empresas absorbieron cuando el Brent cotizaba cerca de los US$95 por barril.
El mecanismo comenzó a aplicarse el 1 de abril por 45 días. Ese plazo luego se extendió por otros 45 días y vence este mes. Previo a aplicarse, en marzo, los precios registraron un aumento del 24%. “Ese traslado parcial se concentró en marzo. Después, el precio de la nafta prácticamente no se movió”, sostiene Ricardo Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral.
Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET), el precio promedio de la nafta súper a principios de junio se ubicó en ARS$2.093 por litro, y el de la premium en ARS$2.309, valores que ya reflejan ese congelamiento parcial.
En los datos de Carnicer, entre febrero y marzo, cuando el WTI subió un 41,7%, la nafta súper de YPF en CABA aumentó un 24,2%: es decir, se trasladó algo más de la mitad del shock internacional. Después, el precio prácticamente no se movió durante abril ni mayo. “La discusión no debería ser si la nafta subió cuando subió el crudo, sino si ahora bajará cuando el crudo cayó”, planteó.
Carnicer agrega la caída reciente del WTI —desde los US$84,88 el 12 de junio hasta los US$76,54 el 17 de junio— abriría un margen teórico de reducción de entre ARS$117 y ARS$201 por litro, dependiendo de si el traslado es parcial o pleno.
Pero el propio analista advierte que ese escenario es solo referencial: el precio final de la nafta no depende únicamente del crudo, sino también de impuestos, márgenes y decisiones comerciales.
Desde YPF, el CEO Horacio Marín reconoció que la tendencia internacional es bajista y señaló que, en ese escenario, “YPF empieza a recuperar”. La frase abre la puerta a una revisión de precios, aunque sin precisar plazos ni magnitudes.
La decisión de YPF fue seguida por el resto de la industria, dado que la compañía mixta controla el 58% del mercado de las ventas de nafta y gasoil en Argentina. No obstante, maneja precios más baratos que la competencia, con una brecha que gira en torno al 5%.
Detrás de YPF aparecen Shell, con el 17,9%, cuya licencia en estaciones de servicio será operada ahora por la suiza Mercuria Energy; y Axion (de Pan American Energy), con el 13,2%.