Las acciones se mantienen en máximos en medio de una semana clave de resultados tecnológicos y decisiones de bancos centrales, mientras el conflicto en Medio Oriente presiona al alza al petróleo.
La brecha entre los indicadores de referencia y el crudo que realmente escasea apunta a una posible desconexión en la formación de precios, en medio de disrupciones en Rusia, Ormuz y China.
Las bolsas de EE.UU. rompen su racha alcista ante el repunte del petróleo y el aumento de tensiones entre Washington e Irán, reavivando temores de inflación y frenando el apetito por riesgo.
Deutsche Bank destaca que el mercado no descuenta un escenario de estanflación prolongada, con futuros del Brent bajo US$80, inflación cercana al objetivo y datos macro aún en expansión.
Los precios recortaron ganancias en el transcurso de la jornada y cerraron por debajo de los US$100, pese al repunte inicial que llevó al crudo a cotizar por encima de ese umbral clave.
El ataque en la principal terminal de exportación de Irán eleva la tensión en los mercados energéticos y refuerza las expectativas de precios más altos.
El informe advierte que la presión no se concentra en la oferta global, sino en segmentos específicos del mercado donde la dependencia al Golfo Pérsico están configurando un riesgo de escasez desigual entre regiones.
Los índices cerraron con fuertes caídas ante el alza del petróleo, el repunte de los rendimientos del Tesoro y la creciente incertidumbre por la guerra con Irán.
El retroceso del petróleo dio un respiro a los mercados, pero la volatilidad persiste en medio de un conflicto que sigue tensionando la oferta energética global.