El acuerdo entre Estados Unidos e Irán hundió los precios del crudo, favoreció a los activos emergentes y desplazó la atención del mercado hacia la reunión de la Reserva Federal.
Durante décadas, comerciantes de petróleo, ejecutivos y analistas advirtieron de que el cierre del Estrecho de Ormuz sería una catástrofe económica mundial.
La creación de empleo en EE.UU. superó las previsiones y redujo las apuestas por una flexibilización monetaria. Los inversionistas también enfrentan nuevas ventas en el sector tecnológico.
El alivio geopolítico y el auge de la inteligencia artificial impulsaron nuevos máximos en Wall Street, mientras el petróleo cayó y los bonos avanzaron.
El optimismo por un posible acuerdo entre Washington y Teherán elevó las bolsas mundiales y golpeó al petróleo, en una jornada marcada por el feriado del Memorial Day en Estados Unidos.
Wall Street cerró en máximos históricos impulsado por las tecnológicas y expectativas de avances comerciales entre EE.UU. y China, mientras los mercados minimizaron nuevas señales de inflación.
El repunte bursátil se consolidó con un avance cercano a 10% en abril, respaldado por datos económicos sólidos, inversión en inteligencia artificial y resultados corporativos que reforzaron las expectativas de utilidades.
El estrecho de Ormuz y el estancamiento diplomático entre Washington y Teherán presionan la oferta global y elevan el crudo a máximos no vistos desde 2022.
El tercer mayor productor del cartel rompe filas en un momento crítico, poniendo en duda la disciplina interna de la OPEP y su influencia sobre el mercado energético.
Las acciones se mantienen en máximos en medio de una semana clave de resultados tecnológicos y decisiones de bancos centrales, mientras el conflicto en Medio Oriente presiona al alza al petróleo.
La brecha entre los indicadores de referencia y el crudo que realmente escasea apunta a una posible desconexión en la formación de precios, en medio de disrupciones en Rusia, Ormuz y China.
Las bolsas de EE.UU. rompen su racha alcista ante el repunte del petróleo y el aumento de tensiones entre Washington e Irán, reavivando temores de inflación y frenando el apetito por riesgo.