Combustibles disparan la inflación mayorista en Argentina: economistas descartan impacto en IPC

El IPIM subió 5,2% en abril, impulsado casi en su totalidad por el petróleo crudo y los refinados. Anticipan que el traslado al Índice de Precios al Consumidor será acotado y diferido.

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Buenos Aires — La inflación mayorista argentina se aceleró en abril y volvió a poner el foco sobre los precios de la energía. El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación mensual del 5,2% en abril de 2026 -su nivel más alto desde marzo del 2024- con un acumulado de 11,6% en el año y una suba interanual del 30,8%. Los índices complementarios, el IPIB (precios básicos al por mayor) y el IPP (Precios básicos al productor), crecieron 4,8% en el mes, con acumulados anuales de 10,3%.

El dato mayorista tuvo un protagonista claro: la división “Petróleo crudo y gas”, que aportó 2,09 puntos porcentuales al IPIM con una suba mensual del 22,9%. mientras que los “Productos refinados del petróleo” sumaron otros 1,63 puntos con un alza del 13,6%. Entre ambas categorías energéticas concentraron más de la mitad del aumento general del índice.

El ministro de Economía, Luis Caputo, salió a contextualizar el dato en X. Sostuvo que, excluyendo las cuatro categorías vinculadas al shock externo —petróleo crudo y gas, refinados, caucho y plástico, y sustancias químicas—, el resto del índice habría subido apenas 1,1% en el mes, con un acumulado de 4,4% en el año.

“La variación es explicada casi en un 85% por la suba en el precio del petróleo y productos vinculados, producto de la guerra”, señaló el ministro.

Cabe recordar que desde fines de marzo, YPF adoptó una política de contención de los precios de sus combustibles en el surtidor, con el fin de amortiguar el impacto de la suba internacional del petróleo ante una menor demanda doméstica.

Tras fuertes aumentos acumulados en el primer trimestre, la petrolera decidió congelar los precios desde el 1 de abril por 45 días mediante un esquema de “buffer”, absorbiendo temporalmente parte de la volatilidad del Brent. Luego, el 14 de mayo, aplicó un ajuste moderado del 1% y prorrogó ese esquema de estabilidad por otros 45 días, con la idea de evitar sobresaltos en los surtidores y diferir parte del traslado de costos internacionales.

La reacción de los analistas

Los economistas comparten el diagnóstico oficial en este punto, aunque con matices. Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, remarcó que el IPIM y el IPC son “dos bichos totalmente distintos”: el mayorista está compuesto íntegramente por transables e insumos, mientras que el IPC incorpora una proporción significativa de servicios y bienes de consumo final no transables.

“El impacto de la suba de los energéticos llega mucho más diluido al IPC”, afirmó Caamaño, aunque aclaró que eso no implica que no habrá ningún efecto.

El economista también aprovechó para cuestionar una lectura que el gobierno había ensayado meses atrás. “Por eso no tenía sentido cuando en febrero el gobierno dijo que el IPIM iba a predecir el IPC. Finalmente tampoco lo hizo”, señaló.

Para Salvador Vitelli, jefe de research de Romano Group, no hay una correlación clara entre el tipo de cambio y el último dato del IPIM. Sin embargo, señaló que “sí sorprende” la aceleración del índice mayorista pese a que el dólar nominal cayó entre el 15 de marzo y el 15 de abril.

Según explicó, la suba estuvo impulsada principalmente por los productos primarios, con un peso relevante del componente energético, lo que podría limitar el traslado directo al IPC núcleo en los próximos meses.

Sebastián Menescaldi, de EcoGo, dijo por su lado que parte de la suba mayorista de abril simplemente refleja, con mayor atraso metodológico, lo que el IPC ya había registrado en marzo cuando los precios de combustibles impactaron en la canasta del consumidor. “Está claro que este aumento mayorista no está anticipando que la inflación se vaya a disparar”, afirmó.

Menescaldi reconoció, no obstante, que queda “algo pendiente”: el eventual traslado de segunda ronda de los aumentos en petróleo y refinados hacia precios al consumidor, un efecto que consideró probable pero gradual.

Para su consultora, el IPC de mayo se ubicaría en 2,1%.