Éxodo yerbatero: miles de argentinos cruzan a trabajar a Brasil y complica la cosecha en Misiones

La Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte advirtió que la sangría de mano de obra ya afecta a la mitad de los trabajadores del sector ante los mejores ingresos en el país vecino.

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Buenos Aires — La caída de la rentabilidad que sufren productores de yerba mate en Misiones genera un fenómeno que preocupa cada vez más al sector: miles de trabajadores rurales cruzan la frontera desde Argentina para emplearse en Brasil, donde obtienen mejores ingresos y condiciones laborales. Según productores yerbateros, la falta de mano de obra complica la cosecha.

Esta situación que viven trabajadores del sector contrasta con otra realidad que también atraviesa al sector: que Argentina superó en 2025 a Brasil como principal exportador de yerba mate del mundo, con ventas externas que marcaron un récord histórico para el país tanto en volumen (57.980.912 kilogramos) como en valores nominales (US$117 millones).

Pero Julio Petterson, integrante de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte, aseguró a Bloomberg Línea que el éxodo de trabajadores registrados del segmento que se fueron a Brasil “superó ampliamente los 8.000” a través de los pasos fronterizos.

A ese número, sostuvo, se suman trabajadores no registrados, por lo que el fenómeno es todavía mayor. “En total, son entre 14 y 16 mil trabajadores en el sector de la yerba y hoy tenemos un grave problema porque no tenemos trabajadores para la cosecha en tiempo y forma”, afirmó al estimar que alrededor de la mitad decidieron trabajar en el país vecino.

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A las dificultades económicas se suman los problemas climáticos y una menor producción. “Estamos levantando la cosecha porque hay que hacerlo. Trabajamos para fundirnos”, resaltó Petterson.

Por qué los argentinos se van a trabajar a Brasil

La cercanía geográfica facilita la migración laboral. “Desde Misiones ponés un pie y estás en Brasil. Muchos se han ido”, señaló Petterson. En algunos casos, la distancia es de apenas 15 minutos y, en otros, de entre una y cuatro horas.

Petterson contó a este medio que, en Brasil, los trabajadores se desempeñan en actividades vinculadas con la alimentación de ganado, granjas avícolas y porcinas, siembra y cosecha de granos o manejo de camiones: “Es un trabajo más liviano, además de mejor pago”.

De esa manera, destacó que el atractivo principal son los salarios y las condiciones laborales. “Hay que ser realistas: te vas a Brasil y ganás el equivalente a un monto de entre 70 y 90 mil pesos el jornal con comida y vivienda”, señaló.

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Además, indicó que muchos trabajadores dejan a sus familias en Argentina y regresan con cierta periodicidad. “Vienen con la plata de allá y hacen la diferencia. Vivir en Brasil es mucho más barato”, aseguró.

La comparación con los ingresos que ofrece el sector yerbatero argentino es contundente. “Acá un trabajador de la chacra puede ganar 30 mil pesos la jornada y estaría considerado bien pago. No hay cómo pagar más por la crisis de rentabilidad”, dijo Petterson. Según detalló, en Brasil los empleadores también brindan alojamiento y alimentación. “En algunos casos, se van a trabajar a 200 o 300 kilómetros. Tienen vivienda y comida”, manifestó.

“Crisis de rentabilidad”

Petterson indicó que la situación se explica por el deterioro económico que enfrentan los productores del sector. “El costo de producir un kilo de hoja verde excede los 500 pesos, mientras que los compradores ofrecen alrededor de 260 pesos”, afirmó. En ese contexto, advirtió que, además, “muchos cheques han rebotado” y que incluso “hubo empresas que presentaron la quiebra”.

El representante del rubro describió una cadena en la que el productor vende al secadero, el cual procesa la hoja y luego la yerba canchada se comercializa a los molinos. Sin embargo, cuestionó el reparto de la rentabilidad dentro del negocio: “Tenemos una industria que está ganando mucho dinero junto con los comerciantes y, nosotros los productores, nada”.

El dirigente recordó también que históricamente el productor tenía una mayor participación en el precio final. “Desde la época del 80 hasta 2023 llegábamos al 12% y hoy damos el 4%”, afirmó.

También cuestionó la pérdida de atribuciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate para fijar precios por la desregulación en el segmento dispuesta por el Gobierno de Javier Milei . “El precio lo determinan las industrias. El molino compra la canchada y nos deja sin facultades para que el instituto pueda fijar un precio”, señaló.

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