Buenos Aires — El cruce público entre el presidente Javier Milei y Paolo Rocca por la licitación de los caños de un gasoducto que perdió inéditamente Techint frente a un proveedor extranjero ha puesto en primer plano reclamos más amplios dentro del entramado fabril argentino. Distintos sectores de la industria argentina advierten que la aceleración de la apertura comercial ya empieza a traducirse en caída de ventas, pérdida de mercado frente a importaciones y mayores dificultades para sostener inversiones y empleo, con señales de alerta de cara a 2026.
Desde la metalmecánica vinculada con el petróleo y el gas hasta la cadena textil, referentes sectoriales exponen preocupación para el desempeño de los próximos meses, contrastando con la postura del ministro de Desregulación de Milei, Federico Sturzenegger, quien argumentó esta semana en X que importaciones más baratas, a la larga, generarán más empleo en el país.
“El ocaso del sistema productivo es el ocaso de la clase media: un país no puede sostenerse sólo con sectores extractivos o financieros; necesita de su tejido industrial vivo”, sostuvo el último comunicado de la Unión Industrial de Santa Fe.
Además, aeguró: “Para que la apertura al mundo sea una oportunidad y no una amenaza, necesitamos condiciones de equidad. No se trata de pedir privilegios, sino de reconocer las asimetrías que enfrentamos quienes pagamos impuestos, aportes y contribuciones en un contexto de costos logísticos y energéticos desafiantes”.
Las importaciones y el impacto en la industria argentina
Uno de los casos más ilustrativos es el de la industria de válvulas y accesorios para la actividad hidrocarburífera. Leandro Tercic, director general de Valmec, explicó a Bloomberg Línea que la mayor apertura importadora tuvo un impacto directo sobre los precios y la rentabilidad del sector: “Obviamente es negativo porque aumenta la oferta de productos que nosotros y nuestros colegas ofrecemos al mercado a las operadoras de gas y petróleo, baja el valor y nos hace competir con productos de origen asiático mayormente y las rentabilidades hoy son muy bajas”.
“Las rentabilidades que hoy se manejan son muy bajas. A corto plazo, el impacto se vincula con la imposibilidad de desarrollarnos y crecer”, explicó. “Con las utilidades de 2022 y 2023 pudimos invertir US$2,5 millones, hacerse dueño de la base de Neuquén e incorporar maquinaria de primera línea y ampliar la capacidad productiva. Eso en los próximos años difícilmente suceda”, sostuvo.
“Lo que ha sucedido en los últimos cinco años es que se han sumado más jugadores oferentes de productos. En este caso de válvulas, accesorios y demás, con lo cual ya ahora también están compitiendo entre importadores. Quizás, hace diez años competían uno, dos o tres importadores contra los fabricantes. Entonces, los importadores sabían a qué precio vender y el y el target de precio era otro. Ahora, como están compitiendo entre, por ejemplo, ocho o diez importadores en las licitaciones, los precios se van muy abajo", contó.
Incluso así, afirmó que Valmec busca ser competitivo, dado que suele ubicarse alrededor de un 20% por encima de los productos asiáticos, diferencia que considera razonable ante las condiciones productivas locales: “En China el acero cuesta US$3 el kilo y acá US$6 o US$7, y a nosotros nadie nos subsidia”.
“El impacto obviamente es muy negativo. Las ventas que tuvimos en los últimos dos años nosotros y el resto de los colegas o fabricantes del sector han estado alrededor de un 40% o 50% menos de los niveles del 2022 y 2023. Quizás hay que tomar el 2022 porque el 2023 también fue extraordinario hacia arriba”, analizó.
Tercic calificó la competencia como “desleal”: “No competimos contra empresas, sino contra un Estado que subsidia exportaciones. Es un sistema que complica competir en el mundo, no solo en Argentina".
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En ese contexto, advirtió que en algunas oportunidades las operadoras priorizan el precio, en lugar de la calidad, y ejemplificó: “Ahorrarse un 20% o 30% en válvulas representa menos del 2% del costo total de un proyecto, pero el riesgo técnico puede detener un yacimiento por días, semanas o meses”.
De esa manera, aseguró que una de las principales preocupaciones para este año es qué nivel de trabajo tendrá en 2026 y 2027, mientras también destacó: “Hay un Estado totalmente ausente”.
“Creo que esto es parte de un plan y una estrategia del Gobierno para que las industrias, las pymes quizás no estén más, desaparezcan o sobrevivan aquellas que superen una crisis como esta, que ya viene hace por lo menos 16 meses”, puntualizó.
El combo que preocupa a los empresarios
La industria textil también atraviesa una dinámica similar. Luciano Galfione, presidente de la Fundación Pro Tejer y director de Galfione y Cía, indicó que las importaciones en el segmento crecieron 71% en 2025 frente al año anterior, con un salto mucho mayor en los eslabones finales. “Las confecciones crecieron 205% y la indumentaria 164%, lo que reduce la demanda de hilados y tejidos producidos localmente”, explicó.
A esto se suma, según Galfione, el avance de plataformas asiáticas: “Su importación creció exponencialmente en el último año. Estas generan una competencia desleal porque prácticamente no pagan ningún impuesto, tienen subsidios por parte de sus países, tampoco pagan logística, no venden cuotas (por lo que no afrontan costos financieros), ni alquileres”.
“Además, en algunos casos fabrican en países con normas laborales y ambientales mucho más laxas y que no están, en muchos casos, alineadas con los estándares internacionales”, remarcó.
En términos de actividad, el panorama es crítico. “La cadena textil está trabajando al 29% de la capacidad instalada; siete de cada diez máquinas están paradas, el peor dato histórico para un noviembre”.
El empresario atribuyó esa situación a un tipo de cambio apreciado, tasas de interés reales muy altas, desregulación comercial y una demanda interna deprimida. “Hoy no hay consumo: la gente no tiene plata. En un mercado interno más chico, las importaciones ganan peso y ya explican el 70% del mercado”, agregó.
Las empresas evalúan recortes de personal
En declaraciones a este medio, Mariano Mayo fundador de Donné, una empresa dedicada a la fabricación y diseño de calzado femenino, opinó: “Yo creo que es un combo muy complejo”, al apuntar a “la carga impositiva, importaciones, caída de consumo y tasa de interés también”.
“Nosotros estamos haciendo una reducción. Ya hicimos una en los últimos dos años de entre 20% y 30% de la plantilla respecto de 2023. Estamos comenzando el año estimando una necesidad de reducción de un 20% más. Quedaríamos, a valores de 2023, prácticamente con el 50% de la plantilla”, estimó.
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Además, manifestó: “Desconocemos si es el final del ajuste o si también puede pasar lo peor. La realidad que hay muchas empresas que, principalmente de los sectores industriales de mano de obra intensiva que están cerrando”.
Los rubros que pierden mercado por las importaciones
Un informe de la consultora Equilibra señaló que las importaciones desplazaron ramas completas de la producción doméstica, con China como el principal origen.
“China es claramente el país que más ha ganado terrero. Ciertamente, no es un fenómeno de corto plazo, sino un proceso de larga data. Pero desde el inicio de la actual administración —coincidente con las restricciones al acceso a Estados Unidos—, las importaciones chinas han crecido fuertemente", manifestó el informe.
En ese sentido, aseguró que “sobresale el aumento en la participación en: industria editorial e imprenta (+19,1 p.p.), herramientas (+9,3 p.p.), plásticos y neumáticos (+9,1 p.p.), vidrio y cerámica (+8,9 p.p.), muebles, juguetes y otros (+6,9 p.p)”.
“Brasil, por su parte, elevó su participación en los últimos dos años. En particular en: autos y camiones (+5 p.p.), papel (+4,1 p.p.) y maquinaria industrial (+1,3 p.p.)”, subrayó.
Un reporte de Inviu, resaltó que en el sector textil y calzado durante las últimas semanas se registraron nuevos despidos, cierres de plantas y conflictos laborales, en un contexto caracterizado por una menor producción local, caída del consumo interno y un aumento significativo de las importaciones". “Este desempeño se da en un escenario de deterioro financiero de las empresas y márgenes presionados, donde la competencia externa gana participación frente a una demanda doméstica débil”, argumentó.
“Los datos sectoriales reflejan la magnitud del ajuste. En noviembre de 2025, la fabricación de calzado y sus partes cayó 30,9% interanual y la de prendas de vestir retrocedió 11,7%, con una utilización de la capacidad instalada por debajo del 30%, mínimo de la serie”, calculó.
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