Buenos Aires — Ecuador volvió este lunes al mercado internacional de deuda por primera vez desde 2019, con un libro de órdenes que superó ampliamente el monto finalmente adjudicado para sus nuevos bonos a 8 y 13 años. La operación reaviva las expectativas de que Argentina vuelva pronto a Nueva York, donde no emite deuda soberana desde 2018.
El país andino colocó bonos con vencimiento en 2034 y 2039 a tasas de 8,75% y 9,25% respectivamente, significativamente por debajo de loas estimaciones medianas del mercado. El apetito evidencia así una demanda robusta por deuda emergente de alto rendimiento, lo que alenta las especulaciones entre analistas sobre los rendimientos que ofrecerían los nuevos títulos argentinos.
Argentina no emite deuda internacional desde el Gobierno de Mauricio Macri. Hoy el riesgo país opera cerca de los 500 puntos básicos, el nivel más bajo en ocho años, frente a los 436 puntos de Ecuador y un promedio latinoamericano de 287. La brecha se achica y el mercado empieza a descontar una posible salida antes de los vencimientos que enfrentará el Gobierno de Javier Milei en julio, cuando el Tesoro debe afrontar unos US$4.500 millones entre cupones y amortización de capital a bonistas privados.
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Un comparable de suma relevancia
Francisco Mattig, portfolio manager del broker one618, considera que la operación ecuatoriana es de suma relevancia para Argentina. “Es un comparable bastante cercano. Más allá de los fundamentos, la cercanía viene con la historia: Ecuador es un defaulteador serial como Argentina, con más de diez incumplimientos, dos más que nuestro país”, explicó a Bloomberg Línea.
“Que haya podido colocar US$4.000 millones a tasas tan bajas es para destacar, sobre todo porque la historia de los gobiernos de Daniel Noboa y Milei en algún punto se parecen, asumiendo casi en paralelo”, además de liderar gobiernos de derecha.
Según Mattig, Argentina tiene argumentos para considerarse mejor crédito: una posición fiscal superior y un esquema monetario que no la ata a la suerte de los mercados globales. Ecuador, en cambio, depende fuertemente de las exportaciones de crudo, cuyo precio cayó 25% desde que asumió Noboa. Aún así, eso no impidió que su riesgo país convergiera desde 2.000 puntos a fines de 2023 hasta cerca de 400 actualmente.
“Hoy los bonos ecuatorianos a 2035 cotizan 80 puntos básicos por debajo de los argentinos. Si asumimos un spread similar sobre los nuevos bonos de Ecuador, Argentina podría emitir en ese tramo a 9,60%”, estimó el analista.
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Colocar antes de las elecciones 2027
Juan Manuel Franco, economista jefe del broker SBS, señala que en un contexto donde el Banco Central acumula más de US$1.000 millones comprados en enero en el mercado de cambios, los inversores siguen de cerca la compresión de spreads. “Las tasas a las que colocó Ecuador no lucen descabelladas para pensar que Argentina pueda hacerlo en un futuro cercano”, indicó.
Franco destacó además el potencial exportador de hidrocarburos y minería como factor diferencial argentino. “Se sumarán al agro e irán pesando cada vez más entre las fuentes de divisas del país, incrementando flujos y capacidad de pago”, señaló.
Sin embargo, advierte que dado que 2027 es año electoral, sería óptimo buscar colocar este año, siempre con atención a factores exógenos como las tasas internacionales y los precios de los commodities.
Pedro Siaba Serrate, jefe de research y estrategia en Portfolio Personal Inversiones, subrayó dos elementos clave de la operación ecuatoriana: el apetito del mercado y la reducción de tasas respecto a las expectativas previas. “Ecuador terminó colocando por debajo de lo que se esperaba. Es un apetito muy grande que existe en mercados emergentes en este momento", afirmó.
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¿Asegurar o esperar?
Para Siaba Serrate, el Gobierno enfrenta un trade-off: seguir acumulando reservas y esperar que el riesgo país baje más para salir a una tasa menor, o “asegurar la bocha” y aprovechar el momentum actual. “Nosotros dijimos que entre 400 y 450 puntos básicos Argentina iba a tratar de ir a mercados internacionales. Si se acerca a 500 como está haciendo y el apetito se mantiene, el trade-off es bueno.”
Federico Filippini, jefe de research y estrategia en Adcap Grupo Financiero, coincide en que la emisión de Ecuador alimenta la especulación sobre una posible operación de manejo de pasivos por parte de Argentina. “Todo ocurre en un contexto de fuertes flujos hacia mercados emergentes, que prácticamente duplican los niveles del año pasado”, señaló.
Filippini recuerda que hace una semana, en Davos, Javier Milei señaló que un spread de 550 puntos básicos seguía siendo elevado desde la óptica del Gobierno. “Con el riesgo país posiblemente perforando los 500 puntos —y con Ecuador, de calificación soberana similar, operando en torno a 436— las expectativas se siguen retroalimentando”, concluyó.