Buenos Aires — Luciano Laspina, director ejecutivo de CIPPEC y exdiputado nacional por Juntos por el Cambio, respaldó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que impulsa el Gobierno de Javier Milei y consideró que el proyecto es un paso “indispensable” para darle institucionalidad al objetivo de recuperar una moneda nacional estable.
“Es una reforma indispensable”, dijo Laspina en una entrevista con Bloomberg Línea en el marco de la Conferencia Anual del Council of the Americas en Buenos Aires. Según el economista, la iniciativa avanza “en la dirección correcta” al restringir el financiamiento monetario al fisco, otorgar mayor independencia al BCRA y establecer la estabilidad de precios como su principal objetivo.
Para Laspina, la modificación permitiría dejar atrás la Carta Orgánica sancionada en 2012, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, que amplió las funciones del Banco Central y flexibilizó sus objetivos. El economista sostuvo que ese marco legal, al igual que el que regía en la década de 1980, contribuyó a generar las condiciones para episodios de hiperinflación en Argentina.
“Eso le va a dar una gran institucionalidad y creo que le va a hacer más fácil el trabajo al Banco Central en su batalla contra la inflación”, señaló.
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“Hoy Argentina es una economía más abierta al mundo, pero tiene impuestos de una economía cerrada”
Más allá de la discusión sobre la Carta Orgánica de la autoridad monetaria, Laspina identificó a la reforma tributaria como la próxima reforma que necesita la Argentina. El motivo, según explicó, es el desfasaje entre una economía que se está abriendo al mundo y una estructura impositiva diseñada para una economía cerrada.
“Hoy Argentina es una economía más abierta al mundo, pero que tiene impuestos de una economía cerrada”, afirmó.
El economista puso como ejemplo a la industria automotriz, cuyos costos tributarios pueden representar alrededor del 12% del valor de sus exportaciones, según su descripción. Entre los gravámenes mencionó impuestos sobre la producción, tasas municipales, Ingresos Brutos e impuesto al cheque, además de las retenciones que afectaron al sector hasta hace poco.
“Esto es además imposible para integrarse a un mundo con esa estructura tributaria que hoy tiene la Argentina”, dijo.
Laspina advirtió, sin embargo, que avanzar con una reforma tributaria requerirá espacio fiscal y un fuerte consenso político. La dificultad radica en que buena parte de los impuestos que deberían revisarse no dependen exclusivamente del Gobierno nacional, sino también de las provincias y los municipios.
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La reforma previsional, la más importante
Aunque considera que la reforma tributaria es más urgente, Laspina ubica a la reforma previsional como la transformación de mayor importancia para el futuro de la Argentina.
Su argumento se apoya en dos factores: el envejecimiento de la población y la necesidad de reconstruir un mercado de capitales capaz de canalizar el ahorro de largo plazo hacia la inversión.
“Argentina ingresó en una transición demográfica”, dijo. La tasa de fecundidad del país, agregó, ya se encuentra en niveles similares a los de la Unión Europea, lo que anticipa una sociedad más envejecida y, por lo tanto, una mayor presión sobre las cuentas previsionales.
“Hay que empezar ya”, sostuvo, al advertir que si las modificaciones se implementan demasiado tarde, su impacto fiscal también llegará tarde y podría generar un problema para las cuentas públicas en el futuro.
El segundo objetivo debería ser, según Laspina, reconstruir un sistema que permita canalizar el ahorro previsional hacia el mercado de capitales. El economista cuestionó la estatización de los fondos de las AFJP en 2008 y planteó la necesidad de establecer mecanismos que protejan los ahorros previsionales y los derechos de propiedad.
“Recrear ese mercado de capitales es fundamental, sobre todo para financiar parte de la reconversión que necesita hacer Argentina en su matriz productiva”, afirmó.
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Un nuevo mapa de reformas
Laspina señaló que CIPPEC trabaja en una agenda de largo plazo que busca anticipar los cambios que enfrentarán las políticas públicas en los próximos años. La organización denominó a ese proyecto “Agenda del Futuro”, que se concentra en tres grandes tendencias: el cambio geopolítico, la transición demográfica y la revolución de la inteligencia artificial.
Esos procesos, según el economista, obligarán a revisar políticas vinculadas con la educación, el sistema previsional y el sistema de salud, entre otras áreas.
“Argentina ha logrado de alguna forma estabilizar las cuentas fiscales, empezó a bajar la tasa de inflación, aunque todavía seguimos peleando”, dijo. El desafío ahora, agregó, es aprovechar esa estabilización para construir un horizonte de mayor previsibilidad y estimular la inversión.
Laspina señaló que la tasa de inversión lleva cinco trimestres golpeada y consideró que ese comportamiento refleja que, pese a los avances macroeconómicos, todavía existen interrogantes sobre el futuro del país.
“Estas reformas son importantes y tienen que ser alimento para un gran acuerdo político”, sostuvo.
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Un acuerdo para la próxima gestión
De cara al próximo gobierno, independientemente de quién resulte electo, Laspina espera que exista mayor espacio para avanzar con las reformas estructurales. Consideró que el Gobierno de Milei entiende la necesidad de transformar la economía, aunque actualmente las restricciones fiscales y la dinámica política lo concentran en una agenda más coyuntural.
También percibió una mayor conciencia en sectores de la oposición sobre la necesidad de no desaprovechar la oportunidad que ofrecen los sectores con potencial exportador.
“Argentina no puede desperdiciar esta chance”, dijo.
Para Laspina, aprovechar ese potencial requerirá mantener el orden macroeconómico y fiscal, establecer reglas de largo plazo y avanzar con un plan de infraestructura. A eso sumó reformas en los sistemas previsional, educativo y de salud, además de cambios en la carrera docente.
Si esos cambios logran apoyarse en acuerdos políticos amplios, sostuvo, la Argentina podría ingresar en un proceso de desarrollo “inédito”, dadas las condiciones globales actuales.
“El rumbo de una Argentina integrada al mundo, con orden macroeconómico y fiscal, con un desarrollo federal basado en la ampliación de la infraestructura” debería formar parte de la agenda de la próxima gestión, afirmó.