Buenos Aires — A dos semanas de la dilatada salida de Manuel Adorni, el Gobierno argentino sigue avanzando en su objetivo de recuperar el control de la agenda pública de la mano de mejoras y reformas en materia económica.
Para ello, el gobierno de Javier Milei ultima detalles del proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) que pronto enviará al Congreso, mientras avanza con su intención de replicar el shutdown del gobierno estadounidense.
Pero mientras eso ocurre, el oficialismo espera también poder darle a la sociedad buenas noticias en materia de inflación y aguarda por un nuevo voto de confianza de inversores locales para sumar reservas tras el pago de US$4.200 millones a bonistas.
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Carta Orgánica del BCRA: los cambios que propone Milei
Javier Milei encabezó este lunes un encuentro con diputados y senadores de La Libertad Avanza para analizar los detalles del proyecto de modificación de la Carta Orgánica del BCRA.
El encuentro se dio apenas unas horas después de otra reunión relativa a ese tema: la que mantuvo el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, con el gobernador de San Luis, Claudio Poggi. Según un comunicado de Casa Rosada, en dicho encuentro Santilli y Poggi “coincidieron en la importancia de que el Congreso apruebe la reforma electoral, la eliminación de las PASO y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central”.
La modificación de la Carta Orgánica ha sido un reclamo de referentes de la oposición no kirchnerista, apuntando a buscar una mayor independencia de la autoridad monetaria argentina.
Si bien el proyecto de Milei apunta a fortalecer la gobernanza del Banco Central haciendo “más difícil” que se pueda echar al presidente de la entidad o los integrantes de su Directorio, también estará orientado a otros dos grandes ejes: la prohibición explícita del financiamiento directo o indirecto al Tesoro y la eliminación de los objetivos múltiples que se incorporaron en la reforma de la Carta Orgánica del BCRA de 2012.
Hasta ese primer año del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, el BCRA podía emitir pesos para financiar al fisco vía Adelantos Transitorios por hasta el 12% de la base monetaria, a lo que podía sumarse un 10% de la recaudación impositiva del año anterior.
Pero en marzo de ese año se modificó el artículo 20 de la Carta Orgánica para elevar ese tope, sumando otro 10% de la recaudación del último año con “carácter excepcional si la situación o las perspectivas de la economía nacional o internacional así lo justificara”, flexibilizando los plazos de reembolso y los destinos a los que se podían asignar esos fondos.
Pero ahora, el Gobierno propone una “prohibición total y absoluta del financiamiento al fisco”, por lo que buscará no solo suprimir la posibilidad de emitir vía Adelantos Transitorios sino también limitar el Giro de Utilidades, que es la otra vía de financiamiento que tiene el BCRA para transferirle pesos al Tesoro y que este Gobierno usó en 2025 y 2026 para girarle ARS$11,9 billones y ARS$24,4 billones respectivamente.
Con esos pesos, el Tesoro engrosó su colchón de pesos en cuenta del BCRA -pesos que utilizó después para inyectar liquidez al mercado, cubrir rollover inferiores al 100% o comprarle dólares al BCRA o al mercado para pagos de deuda- y le recompró Letras Intransferibles a la entidad.
“Cuando se generen esos resultados, vamos a generar una reserva técnica que impida distribuirlos”, dijo Milei la semana pasada en declaraciones a FM NOW. La única excepción a esa regla, añadió el presidente, sería en caso de que haya deflación en Argentina.
El otro punto saliente de la reforma será la eliminación de los objetivos múltiples que se incorporaron a la Carta Orgánica del BCRA en 2012. Hasta entonces, su artículo 3 establecía que el único objetivo del BCRA era “preservar el valor de la moneda”, pero en la modificación se incluyeron también los objetivos de “promover la estabilidad monetaria y financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”.
El gobierno ahora busca volver a su objetivo histórico y central de “preservar el valor de la moneda” y contener a la inflación.
Para los analistas de Max Capital, una nueva Carta Orgánica del Banco Central “podría atenuar los riesgos bajo administraciones populistas”. Si bien desde la firma recordaron que “la legislación podría volver a modificarse en el futuro”, añadieron que en el actual contexto, “con un peronismo debilitado, parece poco probable que una eventual administración populista cuente con el poder suficiente para revertir rápidamente estos cambios legislativos, incluso si ganara una elección presidencial”.
Por ese motivo, los analistas de Max Capital expresaron que a pesar de que las operaciones de mercado abierto y la represión financiera podrían, en principio, utilizarse para canalizar financiamiento al Tesoro de forma indirecta, “limitar explícitamente el financiamiento monetario representaría un avance importante y debería ser positivo para la moneda”.
Con ese objetivo es que el Gobierno prepara también otra reforma vinculada al control del gasto público, que llegaría de la mano de la reforma de la Carta Orgánica. Inspirado en el shutdown que existe en Estados Unidos, la iniciativa busca que cuando el Poder Ejecutivo agota el Presupuesto de un año se active un “cierre parcial” del Gobierno de modo que queden solamente en funcionamiento áreas esenciales.
“Ya establecimos que cada vez que usted asigna un gasto, en la Ley de Administración Financiera, le tiene que asignar una partida. Pero, como muchas veces los políticos subestiman el gasto, lo hacen a propósito, y sobreestiman los ingresos para poder gastar alegremente, agregaremos esta condición de shutdown”, explicó Milei la semana pasada.
“El shutdown es un mecanismo para mantener las cuentas en orden, para evitar los abusos que la política llevó a cabo durante 123 años contra los argentinos de bien”, agregó.
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Buenas noticias en inflación y reservas
Pero mientras avanza con esos proyectos, el Gobierno argentino espera también esta semana buenas noticias en materia de inflación y reservas.
Este martes, el equipo económico espera que el Indec revele si la inflación de junio efectivamente perforó el piso del 2%, tal como anticipó el vocero presidencial Adrián Ravier y como ocurrió en el sexto mes del año con la inflación porteña.
En caso de que eso ocurra, el Índice de Precios al Consumidor habrá encadenado así su tercera desaceleración consecutiva y alcanzado el nivel más bajo desde el 1,9% que marcó en agosto de 2025, previo a las elecciones de medio término y la guerra en Irán, los dos shocks que según el BCRA motorizaron la aceleración de la inflación entre septiembre y marzo.
Al respecto, desde Max Capital señalaron en un informe a clientes que “la inflación está retomando una tendencia descendente a medida que se diluyen algunos ajustes puntuales”, aunque agregó que “persisten efectos de segunda ronda, impulsados en parte por los precios regulados, cuyos aumentos continúan actuando como un piso para la inflación”.
Ante ese escenario, y reponderando el IPC de CABA para replicar la canasta del IPC nacional, estimaron que la inflación de junio se ubicará en 1,8%. “Hacia adelante, creemos que un tipo de cambio más depreciado y una leve baja en los precios de los combustibles (que podrían caer alrededor de 10% hacia el 4T) llevarán la inflación a aproximadamente 1,5% mensual hacia fin de año”, marcaron.
Licitación de deuda este miércoles
El miércoles, en tanto, la Secretaría de Finanzas buscará recibir un nuevo espaldarazo de confianza de los inversores locales en la primera licitación de deuda del segundo semestre. Tras el pago de US$4.200 millones a bonistas, ofrecerá por primera vez el bono en dólares AO29, con características similares a los AO27 y AO28, que vence en octubre de 2029 y con los que buscará capturar hasta US$2.000 millones que usará para ir amando el colchón de dólares para garantizar los pagos de deuda hasta el cierre de 2027.
Para el debut del AO29, cabe recordar, el equipo económico dispuso eliminar el tope habitual de US$250 millones por licitación buscando así incentivar la reinversión tras el pago a bonistas.
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