Buenos Aires — Moody’s Ratings elevó este martes la calificación crediticia de Argentina en moneda local y extranjera a largo plazo a B3 desde Caa1, al tiempo que modificó la perspectiva para el país a “positiva” desde “estable”. La nota se ubica en el puesto 16 de los 21 escalones de calificaciones de Moody’s, siendo Aaa la más alta y C la más baja.
La calificadora norteamericana explicó que la decisión se basa en que la estabilización macroeconómica impulsada por el Gobierno de Javier Milei ha reducido de manera significativa el riesgo de incumplimiento crediticio del país.
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En esa línea, sostuvo que el ajuste económico ya superó su etapa inicial y comenzó a traducirse en una mejora más duradera de los fundamentos crediticios. Entre los principales factores destacó el mantenimiento del superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la liberalización de la economía y una mejor posición externa, favorecida por mayores exportaciones, inversiones en energía y minería y un acceso más amplio al financiamiento internacional.
Desde el broker argentino Puente comentaron que no esperan “mucho ajuste [en las cotizaciones de los bonos] tras esta noticia, dado que el repricing de la deuda a un nivel de B- ya se había hecho en su mayor parte luego de las primeras dos acciones de las calificadoras".
Pedro Siaba Serrate, del broker PPI, también anticipó un impacto más “limitado que en las anteriores calificaciones”. “Probablemente, veamos una ligera compresión [de la curva soberana] mañana”.
Cabe destacar que las acciones de los cuatro bancos argentinos que cotizan en Wall Street trepaban por hasta 2,2% en el after market, a las 19:20hs de Argentina.
La decisión de Moody’s se suma a una serie de mejoras recientes de la nota soberana argentina por parte de las principales calificadoras internacionales. En mayo, Fitch Ratings elevó la calificación del país de CCC+ a B- con perspectiva estable, mientras que en junio S&P Global Ratings también la mejoró de CCC+ a B-.
El cambio de perspectiva a positiva refleja la expectativa de Moody’s de que el perfil crediticio argentino continúe fortaleciéndose en los próximos años, aunque advirtió que las elecciones presidenciales de 2027 siguen representando un riesgo. Aun así, consideró que el abanico de posibles cambios de rumbo económico es hoy menor que en ciclos electorales anteriores, aumentando las probabilidades de continuidad de las políticas actuales.
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Por qué Moody’s mejoró la nota de Argentina
Moody’s afirmó que “el riesgo de incumplimiento de Argentina ha disminuido de forma significativa”, ya que la estabilización macroeconómica “ha superado la fase inicial de ajuste y ha dado lugar a una mejora más duradera de los fundamentos crediticios”. La agencia atribuyó esa evolución al superávit fiscal sostenido, la caída de la inflación y la continuidad de la liberalización económica.
Según la calificadora, el superávit fiscal constituye el principal ancla del programa económico. En ese sentido, sostuvo que “el superávit fiscal constituye el ancla central del programa de estabilización”, ya que respalda la desinflación, reduce las vulnerabilidades financieras y fortalece la credibilidad de las políticas económicas.
Moody’s destacó que, a diferencia de otros programas de estabilización implementados en el pasado, el actual ajuste se basa en una corrección sostenida del déficit fiscal, la eliminación del financiamiento monetario, la reducción de distorsiones económicas y una normalización gradual del esquema monetario y cambiario.
La agencia también señaló que la recapitalización del Banco Central (BCRA) y las reformas estructurales están favoreciendo una recuperación de la inversión privada y de la actividad económica.
En ese contexto, proyectó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de aproximadamente 3,4% en 2026 y 3,5% en 2027.
La mejora de las cuentas externas
Moody’s sostuvo que “la posición externa de Argentina ha mejorado sustancialmente” y que el país muestra avances estructurales en la generación de divisas. Según la calificadora, las exportaciones crecieron en diversos sectores y el energético pasó de ser una fuente de presión sobre la balanza de pagos a generar un creciente superávit.
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También destacó el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al señalar que existe una cartera de proyectos por US$141.700 millones, equivalente a cerca del 20% del PIB, de los cuales unos US$45.000 millones ya se encuentran en etapa de ejecución. Según Moody’s, estas inversiones contribuirán a incrementar de forma sostenida las exportaciones y el ingreso de divisas.
Asimismo, indicó que el BCRA acumuló más de US$11.000 millones en reservas durante la primera mitad de 2026 sin generar tensiones cambiarias, aunque aclaró que el nivel de reservas todavía sigue siendo relativamente bajo frente a posibles shocks externos.
Qué podría llevar a una nueva mejora
La perspectiva positiva refleja la expectativa de que el fortalecimiento del marco macroeconómico y de la posición externa continúe en el mediano plazo. Moody’s consideró que “la disciplina fiscal, el descenso de la inflación y el aumento de la credibilidad de las políticas se mantengan”, mientras que las inversiones en energía y minería impulsen un aumento sostenido de las exportaciones y del ingreso de divisas.
Sin embargo, advirtió que una reversión de las reformas económicas tras las elecciones de 2027, un debilitamiento del programa de estabilización o nuevas presiones sobre la balanza de pagos podrían volver a deteriorar el perfil crediticio del país.
Entre los indicadores utilizados por la calificadora figuran un crecimiento del PIB de 4,5% en 2025, una inflación de 31,5% ese año, un equilibrio fiscal equivalente al 0,2% del PIB y una deuda externa del 46,6% del PIB. Aun así, recordó que Argentina mantiene un historial de incumplimientos de deuda desde 1983, un factor que continúa condicionando su evaluación crediticia.