Buenos Aires — En un contexto en el que el nivel del dólar genera preocupación entre algunos sectores productivos, las exportaciones industriales argentinas muestran un crecimiento. El avance se da incluso en medio de un peso más fuerte, un fenómeno que, en teoría, podría restar competitividad a las ventas externas.
Sin embargo, especialistas advierten que detrás de esta mejora hay cambios en la composición de la oferta exportadora y características estructurales del entramado industrial que relativizan el impacto del tipo de cambio.
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Los últimos datos del Indec señalaron que las manufacturas de origen industrial (MOI) crecieron un 43,3% interanual y el ministro de Economía, Luis Caputo, resaltó que alcanzaron “el valor más alto desde noviembre de 2012”.
Según Julieta Zelicovich, investigadora de Fundar, el avance de las Manufacturas de Origen Industrial responde principalmente a una mejora en precios, aunque también se observan incrementos en cantidades en algunos rubros específicos. “Cuando vemos los reportes de cantidades, aquellos que mayor incremento han tenido tienen que ver con plásticos y manufacturas y metales comunes y manufacturas”, explicó.
De acuerdo con la especialista, otros segmentos históricamente relevantes para la industria argentina muestran un desempeño más débil. “En material de transporte y maquinaria, los tradicionales sectores de manufacturas de origen industrial de importancia en la canasta argentina, las cantidades se redujeron de manera significativa”, señaló Zelicovich en diálogo con Bloomberg Línea.
Esto refleja una transformación en la estructura exportadora. “Estamos viendo una recomposición de la oferta exportadora con este mejor desempeño en plásticos y químicos y con una pérdida del rubro transporte dentro de la canasta exportadora”, explicó.
Un sector concentrado
Para Federico Vaccarezza, especialista en Relaciones Comerciales Internacionales, el comportamiento de las exportaciones industriales debe analizarse considerando la fuerte concentración del sector.
“Las exportaciones industriales argentinas están muy concentradas en un complejo de empresas no demasiado diverso y no demasiado diversificado”, sostuvo. Según explicó, buena parte de estas ventas corresponde a grandes compañías multinacionales, especialmente vinculadas al sector automotor, y a empresas argentinas de gran escala con presencia internacional.
“Muchas de ellas son empresas de capital transnacional, principalmente en el sector automotriz y el resto tiene que ver con grandes empresas argentinas que están transnacionalizadas”, detalló.
El atraso cambiario, bajo discusión
En este marco, Vaccarezza relativizó el argumento de que un tipo de cambio atrasado necesariamente afecta la capacidad exportadora.
“El tema del atraso cambiario es relativo porque, si hubiera atraso cambiario, no tendríamos el nivel de exportaciones que estamos teniendo en el sector primario”, afirmó.
Otros factores que indicen en las exportaciones
Vaccarezza remarcó que el análisis no puede reducirse únicamente al precio del dólar, sino que debe contemplar si los distintos indicadores muestran que el mercado está funcionando de la manera esperada. “Hay que tener en cuenta de qué indicadores partimos”, apuntó.
Así, sugirió que en la evolución de las exportaciones existen factores sectoriales y empresariales que permiten sostener e incluso expandir las ventas externas aun en un escenario de apreciación del peso.
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Aunque el fortalecimiento del peso puede representar un desafío para algunas actividades, los datos muestran que la industria exportadora argentina no responde de manera homogénea. Mientras algunos sectores tradicionales pierden terreno, otros logran compensar esa caída y redefinen el perfil de las ventas externas del país.
En ese escenario, Vaccarezza destacó el crecimiento de las exportaciones argentinas a Brasil, “principalmente del sector automotriz y con aluminio, impulsado por el crecimiento que tuvo el país vecino”. “En 2025 se desaceleró un poco, para este año se espera un crecimiento más moderado, del 2,3%. Es un aliciente importante para los sectores industriales porque es nuestro principal destino”, puntualizó.
“Las importaciones no crecieron después del segundo semestre porque, básicamente, lo que representa la importación Argentina desde Brasil tiene que ver con los insumos, con las materias primas para poder producir, todo lo que está vinculado estrictamente con la producción”, remarcó.
“Eso le permitió al Gobierno un cierto aire, es decir, tener una exportación que le va bien y una importación planchada por la actividad productiva doméstica, un superávit comercial”, consideró.
De esa manera, insistió: “El empuje que sigue teniendo la economía brasileña para la Argentina es fundamental y porque la estructura exportadora está netamente concentrada, así que pueden llegar a manejar sus ecuaciones de una forma diferente”.
“Esa es la explicación que yo le encuentro a a la dinámica de las exportaciones industriales: autos, aluminio, crecimiento brasileño y estructura del sector exportador que, en cierta medida, puede jugar un poco más en función de no estar tan pendiente de si hay una moneda que está más apreciada para algunos que para otros”, destacó.
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