Buenos Aires — El riesgo país argentino se hundía el jueves a su nivel más bajo en ocho años tras la suba de calificación crediticia por parte de S&P. Los bonos soberanos en dólares avanzaban hasta un 3,3% a las 10.50 (hora argentina), empujando al índice que mide JPMorgan a caer 11,1% hasta los 447 puntos básicos, un nuevo mínimo desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada y su valor más bajo desde mayo de 2018.
En paralelo, el S&P Merval escalaba 4,9% a las 11.45 a un máximo de 3.307.472 puntos mientras que los ADR argentinos se disparaban hasta un 12% en Wall Street. Medido en dólares, sin embargo, el índice líder de la Bolsa porteña crecía 6,1% hasta los US$2.218, por lo que aún se mantiene por debajo de los US$2.375 que tocó en enero.
La reacción de los bonos y las acciones argentinas llega después de que S&P mejorara el miércoles la calificación de la deuda a largo plazo en moneda extranjera de Argentina de CCC+ a B-, siguiendo los pasos que había dado Fitch Ratings un mes atrás.
Al retroceder a 447 unidades, el riesgo país país quiebra el mínimo de la gestión Milei de fines de enero y se ubica en su valor más bajo desde los mediados de mayo de 2018, recordó Milo Farro, de Rava Bursátil.
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“Los Globales están volando hasta 3% esta mañana tras la suba de calificación soberana de S&P y los bonos largos ya rinden 9% TNA o menos, mínimos de la era Milei”, resumió un reporte de 1816 enviado esta mañana a clientes.
“La mejora de S&P desde CCC+ a B- es una señal muy relevante porque ahora Argentina cuenta con dos de las principales agencias de riesgo calificándola en ese nivel. Esto refuerza la percepción de una mejora en la calidad crediticia del país y valida los avances observados en materia de desinflación, acumulación de reservas y acceso al mercado”, analizó Daniel Chodos, jefe de research y socio de Dhalmore Capital.
“Con S&P y Fitch calificando a Argentina en B-, el universo de inversores habilitados para comprar deuda argentina se amplía de forma significativa. Esto debería traducirse en una compresión de spreads y en una reducción del costo de financiamiento tanto para el sector público como para los emisores corporativos”, agregó.
Un informe elaborado por el equipo de research de Balanz Capital también apuntó en la misma dirección. “Esperamos que esta mejora continúe reduciendo el riesgo país”, señaló antes de recordar que “muchos fondos institucionales que invierten en bonos soberanos tienen mandatos que les obligan a comprar activos con un umbral mínimo de calificación crediticia”.
“Quizá el más conocido de esos umbrales es BBB o grado de inversión, pero lo mismo sucede con el umbral B, por lo que, a medida que ingresen flujos de dichos fondos, el riesgo país continuará comprimiéndose y se acercará al nivel de los países B-”, señaló el reporte.
Pese a ello, desde el equipo que lidera Pilar Tavella ven que el movimiento podría ser menor que el que tuvo Ecuador tras el upgrade “hasta que el Gobierno dé señales más claras de que volverá a los mercados, como esperamos que ocurra este año”.
Adicionalmente, añadieron que “Argentina probablemente seguirá pagando una prima de riesgo político frente a sus pares B- hasta las elecciones”.
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Optimismo oficial tras la mejora de S&P
La mejora de la calificación crediticia por parte de S&P había sido celebrada también por el equipo económico del gobierno. A través de un mensaje publicado en redes sociales, el viceministro de Economía, José Luis Daza, destacó que la suba “no es un detalle menor”, ya que “cuando dos de las tres calificadoras alinean su nota, el efecto sobre el universo de inversores elegibles se multiplica”.
“Muchos fondos institucionales requieren confirmación de al menos dos de las tres agencias para invertir en un país con calificación de por lo menos B-. Ahora tienen luz verde para invertir”, explicó.
A juicio de Daza, “miles de fondos que no podían tocar deuda argentina porque S&P y Moody’s aún la mantenían fuera del umbral B- ahora pueden hacerlo”. Por ello consideró que “la mejora de S&P cierra el círculo”.
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Según destacó el funcionario, los impactos de esta decisión son tangibles. Por un lado, porque aseguró que “prestar al país es ahora menos costoso en términos regulatorios, lo que amplía el universo de bancos dispuestos a abrir líneas de crédito”. Pero además, dijo que “las compañías de seguros, que calibran su exposición en función de las notas de S&P en particular, ven caer el capital requerido por cada dólar invertido en instrumentos argentinos, mejorando el retorno sobre ese capital”.
“Para empresas y provincias que buscan financiarse en los mercados internacionales, el costo baja y las puertas se abren más. El doble consenso entre calificadoras genera una señal de credibilidad que los inversores no pueden ignorar. Cada punto de mejora en el rating se traduce en menos costo de financiamiento para el país, para las empresas grandes, empresas pequeñas y para las personas. En definitiva, para todos los argentinos”, expresó Daza en un mensaje publicado en redes sociales.