Buenos Aires — El puntapié inicial lo dio el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, en el arranque el Energy Forum organizado por AmCham en Buenos Aires. El funcionario anunció que Vaca Muerta duplicó sus recursos recuperables de petróleo y que un estudio del IAPG (Instituto Argentino del Petróleo y del Gas) indicó que suman 30.000 millones de barriles, alrededor de 100 años de producción.
Los ejecutivos de las más importantes compañías del sector recogieron enseguida el guante y coincidieron en que Vaca Muerta comienza a transitar una nueva etapa, ya no marcada por una validación de los recursos más que probada sino más enfocada a la necesidad de construir infraestructura, reducir costos y sostener un ritmo de inversiones capaz de llevar la producción argentina a los grandes mercados internacionales.
TGS (TGS), Vista (VIST), Tenaris y TotalEnergies fueron algunas de las que detallaron proyectos que incluyen plantas de procesamiento, gasoductos, nuevos equipos de perforación y planes para multiplicar la producción durante los próximos años.
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El Proyecto NGL’s de TGS, de más de US$3.000
Entre los anuncios de mayor escala apareció el de TGS. La compañía avanza con un proyecto de más de US$3.000 millones destinado a recuperar y exportar los líquidos contenidos en el gas natural de Vaca Muerta, como propano, butano y gasolina.
“Estamos hablando de un proyecto de US$3.000 millones, algo más de US$3.000 millones, que tiene como particularidad la recuperación de elementos licuables del gas natural”, explicó Oscar Sardi, CEO de TGS.
La iniciativa ya tiene contratado aproximadamente el 93% de su capacidad y la empresa espera cerrar el porcentaje restante durante las próximas semanas. Según Sardi, TGS ya emitió las órdenes de compra de los equipos críticos, por lo que fabricantes comenzaron a producir turbinas y módulos.
“Con esto el proyecto está lanzado. Hemos lanzado todas las órdenes de compra de todos los equipos críticos del proyecto”, afirmó el ejecutivo. Y agregó que la obra demandará entre 45 y 46 meses, generará alrededor de 4.000 puestos de trabajo directos y hasta 16.000 indirectos.
Una vez operativa, tendrá una producción estimada de tres millones de toneladas anuales y podría generar divisas por más de US$1.200 millones al año.
El complejo estará integrado por cinco segmentos. El primero contempla la instalación de unos 100 kilómetros de gasoductos paralelos a la infraestructura actual en la zona de Tratayén. Luego se ampliará la capacidad de procesamiento hasta alcanzar los 43 millones de metros cúbicos diarios.
Los líquidos obtenidos serán transportados a través de un poliducto desde Vaca Muerta hasta Bahía Blanca, donde una planta separará cada producto antes de su almacenamiento y posterior exportación.
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Para Sardi, el proyecto permitirá que los productores vendan por separado el gas seco a las redes de transporte y los líquidos recuperados, que actualmente se consumen dentro del gas por falta de capacidad de procesamiento.
La compañía también avanza con la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, una obra que ya alcanzó un progreso cercano al 30% y que debería estar lista el 1° de mayo de 2027.
“Son muchos frentes de trabajo en 1.000 kilómetros de longitud, así que estamos trabajando realmente con mucha energía para poder lograr este objetivo”, señaló Sardi.
La ampliación permitiría reemplazar importaciones de gas y combustibles líquidos y, de acuerdo con las estimaciones presentadas por el ejecutivo, generaría un beneficio de alrededor de US$700 millones anuales para el país. En conjunto, TGS prevé desembolsar más de US$3.800 millones entre ambos proyectos.
Vista prepara una nueva fase de crecimiento
Vista también anticipó una fuerte aceleración de sus inversiones luego de la adquisición de los activos que pertenecían a Equinor en Argentina.
Matías Weissel, director de Operaciones de la petrolera, indicó que la compañía alcanzó una plataforma de producción cercana a los 156.000 barriles equivalentes diarios y que prevé invertir aproximadamente US$1.800 millones por año durante su próxima etapa de expansión.
“Mirando 2027 y 2028, tenemos un plan de seguir invirtiendo del orden de US$1.800 millones por año, en el orden de 100 o 110 pozos perforados por año”, aseguró.
El objetivo es alcanzar unos 185.000 barriles equivalentes diarios en 2027, subir a 208.000 en 2028 y llegar a una producción cercana a los 250.000 barriles diarios hacia 2030.
El crecimiento deberá apoyarse no solo en nuevas perforaciones, sino también en mejoras de eficiencia que permitan competir por capital frente a otras cuencas no convencionales, especialmente el Permian estadounidense.
“Cuando vos te enfrentás al mundo, realmente peleás por capital en mercados internacionales y tenés que ser competitivo”, advirtió Weissel.
Una de las innovaciones implementadas por Vista fue el traslado de una planta de lavado de arena al interior de sus operaciones. El sistema permite utilizar arena húmeda directamente desde yacimientos locales y llevarla hasta los sets de fractura, eliminando el proceso de secado.
Según el ejecutivo, ese cambio redujo casi a la mitad los costos logísticos asociados a la arena y tuvo un impacto significativo en el costo de desarrollo de cada pozo. La compañía se encuentra, además, trabajando para patentar el sistema.
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Vista también comenzó a ampliar el destino de sus exportaciones. En los últimos meses colocó cargamentos en Singapur, Australia y Malasia, mientras espera que el oleoducto Vaca Muerta Sur permita dar un salto adicional.
La nueva infraestructura tendrá capacidad para cargar buques VLCC, que pueden transportar unos dos millones de barriles, frente a los barcos de menor porte utilizados hasta ahora.
“Vaca Muerta Sur da una ventaja competitiva en términos de infraestructura. Te permite cargar buques tipo VLCC, de dos millones de barriles, y eso te da capacidad de penetrar mercados como una refinería de India”, explicó Weissel.
Tenaris prepara un nuevo equipo de perforación
Tenaris (TS), por su parte, busca ampliar su presencia en los servicios petroleros y avanzar sobre uno de los cuellos de botella que enfrenta la formación: la disponibilidad de equipos de perforación.
Andrea Previtali, presidente de Tenaris para el Cono Sur, anunció que la compañía desarrolla un nuevo rig que llegará a la Argentina durante 2027.
El equipo utilizará la técnica de drilling while casing, que permite perforar mientras se instala el caño de revestimiento y reducir tiempos durante la construcción inicial del pozo.
“Va a llegar el año que viene un rig que optimiza toda la formación de la guía. Lo hacemos haciendo el drilling while casing”, explicó Previtali.
El objetivo, según el ejecutivo, es generar ahorros para los productores y aliviar las restricciones derivadas de la disponibilidad actual de equipos.
“Esto genera un ahorro fundamental en la operación de nuestro cliente y, sobre todo, va a reducir el cuello de botella que hoy tenemos en Argentina, que son las disponibilidades de rig”, añadió.
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Tenaris invirtió alrededor de US$240 millones durante los últimos tres o cuatro años en servicios vinculados con Vaca Muerta, entre ellos equipos de fractura, unidades de coiled tubing y otras soluciones para operaciones no convencionales.
La compañía busca trasladar al país parte de la experiencia acumulada en Estados Unidos, donde desembolsó más de US$20.000 millones durante las últimas dos décadas y acompañó el desarrollo del shale.
El desafío de pasar a escala
Aunque los anuncios mostraron una fuerte apuesta de las empresas por Vaca Muerta, los ejecutivos advirtieron que el desarrollo todavía está lejos de haber alcanzado su máximo potencial.
Sergio Mengoni, director general de TotalEnergies en Argentina, estimó que la formación se encuentra apenas en un 15% o 20% de su desarrollo y sostuvo que el próximo salto requerirá previsibilidad, infraestructura y acceso a los mercados.
“Nos creemos que ya estamos, y solamente estamos al 15% o 20% de desarrollo de Vaca Muerta. Estamos empezando. Tenemos que ahora pasar de este proyecto a la escala”, afirmó.
El ejecutivo también reclamó evitar retrocesos en las condiciones regulatorias y defendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, conocido como RIGI, como una herramienta necesaria para atraer financiamiento.
“Cuando vamos a buscar capital, lo que nos piden es previsibilidad”, dijo. “No podemos, por un lado, poner el RIGI y, por otro lado, agregar impuestos o que los costos aumenten porque todo el mundo piensa que tiene que sacar una tajada mayor”.