Riesgo país de Bolivia sale de nivel “crítico” y cae 77% en el último año, según informe

En Bolivia, el riesgo país cayó a su nivel más bajo de hace casi tres años.

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Bloomberg Línea — El riesgo país de Bolivia cayó de 2.002 a 470 puntos en el último año, lo que significa un retroceso del 77%, según un informe del economista boliviano Fernando Romero.

“Bolivia dejó una situación crítica, pero sigue siendo un país de alto riesgo”, dice Romero. No obstante, “el acceso a financiamiento externo continúa siendo caro y limitado”.

Según su informe, la caída del riesgo país está impulsada principalmente por expectativas financieras de corto plazo y no por transformaciones económicas estructurales. “Sin reformas profundas, este nivel no es sostenible en el tiempo”.

Bolivia sigue siendo un país de alto riesgo, aunque ya no en una situación “crítica”, según Romero.

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“La caída del riesgo país es una señal positiva en el margen, porque reduce el costo potencial de financiamiento externo en el corto plazo y mejora la percepción de riesgo relativa”, dijo el economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Jonathan Fortun. Sin embargo, “también es importante ponerla en contexto: no es un fenómeno exclusivamente boliviano, sino parte de una compresión más amplia de spreads en el complejo emergente en el último año”.

En la actualidad, Bolivia es el segundo país con mayor riesgo para invertir después de Argentina.

Para Romero, mantener el riesgo país bajo y sostenible requerirá una regla fiscal clara, reducción gradual del déficit y mayor transparencia.

También ve necesaria una menor distorsión cambiaria, y mayor previsibilidad para inversionistas, mediante una reforma cambiaria sostenible y de largo plazo (devaluación/sistema flexible).

De acuerdo con Fortun, el efecto concreto de la reducción del riesgo país dependerá de si Bolivia aprovecha esta ventana para regresar efectivamente a los mercados internacionales, como lo hizo Ecuador. “Si no hay una emisión nueva, el impacto práctico es acotado, más aún considerando que el stock de bonos soberanos internacionales en circulación es relativamente pequeño”, anotó.

Además, según Fortun, el riesgo país es solo una parte de la ecuación.

Menciona que persisten desafíos internos relevantes como un déficit fiscal elevado, un nivel creciente de deuda interna con costos financieros altos y obligaciones bilaterales que siguen pesando sobre la estructura de financiamiento.

Sin un ajuste más integral, la mejora en spreads por sí sola no cambia de manera estructural la dinámica macroeconómica.

Reducir el riesgo

El ministro de Economía y Finanzas Públicas boliviano, José Gabriel Espinoza, dijo en una reciente entrevista exclusiva con Bloomberg Línea que el desafío de la nueva administración es reducir la percepción de riesgo en la economía del país.

Bolivia prevé su regreso al mercado crediticio internacional a finales de 2026 o principios de 2027.

“Durante los últimos 20 años, no solamente que se cerró Bolivia al mundo, sino que también se aprisionó al sector privado, se lo aisló completamente del financiamiento internacional y, obviamente, esto derivó en una falta de exploración, desarrollo de reservas, sectores y demás”, expuso el ministro en Davos en el marco del Foro Económico Mundial.

Recientemente, Fitch elevó la calificación de Bolivia a CCC, cuatro niveles por encima del incumplimiento, ante menores riesgos de impago y reestructuración. Tras ello, Bolivia ha comenzado a recibir el respaldo de los multilaterales.

El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, comprometió un paquete financiero por US$4.500 millones para Bolivia.

Parte de estos recursos son de libre disponibilidad para el Gobierno, pero cerca de US$500 millones van a ir destinados al sector privado.

La CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe también ha comprometido US$3.100 millones para el sector público y privado con miras a impulsar la recuperación económica del país.

El Banco Mundial espera que el PIB de Bolivia se contraiga un 1,1% en 2026 y un 1,5% en el 2027, siendo el único país con proyecciones negativas entre las grandes economías de Latinoamérica. Además, cayó un 0,5% en el 2025, luego de haber crecido un 0,7% en 2024 y un 3,1% en el 2023.

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