Café colombiano en alerta por efectos del Fenómeno de El Niño y capacidad de respuesta del país

El Centro de Predicción Climática de EE.UU. señaló que es probable que un fenómeno de El Niño se desarrolle antes del primero de agosto y persista hasta fin de año.

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Bloomberg Línea — Con la amenaza de un Fenómeno de El Niño de gran magnitud, los cafeteros colombianos empiezan a hacer cuentas y la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) advierte que el país no tiene la mejor capacidad de respuesta para enfrentarlo.

“Colombia lleva años sin actualizar su matriz energética con la profundidad que el país requiere”, dijo Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros. “Hoy, mientras aumentan las advertencias sobre un posible “súper Niño”, enfrentamos una realidad preocupante".

Lo anterior, haciendo referencia a que en Colombia no hay nuevas hidroeléctricas, a que el gas es insuficiente y ya se está importando caro, y a la infraestructura de generación, que no crece al ritmo de la demanda.

El Centro de Predicción Climática de EE.UU. señaló que es probable que un fenómeno de El Niño se desarrolle antes del primero de agosto y persista hasta fin de año.

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Este fenómeno suele elevar las temperaturas globales y alterar los patrones de lluvia, lo que a menudo genera condiciones más cálidas y secas en Colombia y los Andes. Esto representa un riesgo para el sistema eléctrico del país, que depende de la hidroelectricidad para cerca de dos tercios de su capacidad de generación.

Con este panorama, Bahamón plantea dos escenarios: que en el mejor de los casos aumente el costo de la energía; y que en el peor, el país enfrente un riesgo real de racionamiento o apagón.

“Esto tiene consecuencias directas para Colombia. Para la caficultura colombiana sería una presión adicional sobre una estructura ya tensionada: tasas de interés altas, fertilizantes costosos, un predial desbordado, inseguridad campante y productividades bajas“, enfatizó el empresario.

A lo que añadió que si hay un apagón en Colombia, “nos costará a todos. Pero al caficultor le costará más”.

Mal momento para la producción de café

En 2026 la producción de café colombiano, como era de esperarse por fenómenos climáticos, está cayendo significativamente y refleja así productividades más bajas.

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Entre enero y marzo, de acuerdo con información de la FNC, la producción alcanzó 2,51 millones de sacos de 60 kg, frente a 3,78 millones en el mismo periodo de 2025, lo que representa una caída cercana al 33,5%.

Marzo, con 754.000 sacos de producción, no corrigió la tendencia, sino que la consolidó, evidenciando que no se trata de un ajuste puntual, sino de una realidad productiva más retadora en el arranque del año.

En el año cafetero, entre octubre de 2025 y marzo de 2026, la producción acumulada se ubicó en 6,22 millones de sacos frente a 8,68 millones del ciclo anterior, y en la medición de los últimos doce meses alcanzó 12,41 millones.

“La tendencia es clara y consistente. En comercio exterior, la menor disponibilidad de café tiene una traducción directa”, dijo Bahamón.

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Las exportaciones acumuladas al cierre de marzo alcanzaron 2,56 millones de sacos, frente a 3,59 millones en el mismo periodo de 2025, con una reducción del -29%.

En marzo, las importaciones crecieron8%, y en la medición de los últimos doce meses alcanzaron 1,33 millones de sacos. Este comportamiento, explicó el dirigente gremial, evidencia un ajuste orientado a garantizar abastecimiento industrial, en un contexto donde la producción interna enfrenta mayores restricciones.

Un punto relevante, mencionó, es la señal que envía el consumo. A pesar de la presión al alza en los precios al publico, el consumidor colombiano mantiene su demanda. “En los últimos doce meses, el consumo interno estimado se ubicó en 2,28 millones de sacos, confirmando la resiliencia de un mercado que reconoce el valor del café y sostiene su consumo incluso en escenarios dificiles”.

El balance del trimestre, concluyó, no admite lecturas simplistas: hay una menor producción y una menor capacidad exportadora. Está además la convergencia de presiones: productivas, climaticas y de costos, lo que explica la dificultad que enfrenta Colombia como renglón exportador.