El Niño amenaza mientras la producción de gas escasea: ¿Colombia al borde del racionamiento?

La producción nacional de gas natural cayó 27% durante el último año y medio, obligando a que el gas importado ya cubra cerca del 30% de la oferta total del país.

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Bogotá — Colombia se prepara para enfrentar uno de los episodios del Fenómeno de El Niño más intensos de las últimas décadas, justo en el momento en que su matriz energética muestra las mayores grietas estructurales de los últimos años.

“El sector eléctrico colombiano se encuentra en una zona de equilibrio frágil. La demanda eléctrica crece 5,8% en lo corrido de 2026, muy por encima del promedio histórico de 3,8%, mientras que la oferta no logra seguirle el paso”, señala un informe de la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercados de Grupo Cibest.

A lo que agrega que al parque generador solo están ingresando, en promedio, 19 de cada 100 MW que se esperaban, un rezago que el reporte atribuye principalmente a cuellos de botella en el licenciamiento ambiental y las consultas previas.

El Índice Oceánico Relativo (RONI) proyecta que la anomalía de temperatura en la superficie del mar alcanzaría su pico en diciembre de 2026, cerca de 2,7°C por encima del promedio histórico.

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Los pronósticos oficiales de ENSO asignan además una probabilidad superior al 90% de que el Fenómeno se consolide como “muy fuerte” entre octubre y diciembre de este año, un nivel que supera episodios anteriores como el de 2023-2024.

El problema en Colombia se agrava porque el sistema depende en un 61% de su capacidad instalada de la energía hidráulica, y los niveles de los embalses ya operan por debajo de la senda de referencia fijada por la CREG (Comisión de Regulación de Energía y Gas).

Tres regiones, Antioquia, Centro y Oriente, concentran el 92,3% del volumen útil de agua para generación, lo que hace al país extremadamente vulnerable al comportamiento de unas pocas cuencas. Antioquia, la de mayor peso, tocó durante julio y la primera quincena de agosto mínimos históricos de los últimos 40 años.

Ante esta menor hidrología, el respaldo recae sobre la generación térmica, que pasa de ser un recurso de reserva a convertirse en el soporte estructural del sistema.

Dicha transición tiene un costo, advierte el informe: el parque térmico depende en más del 45% de gas importado, un combustible que en julio de 2026 costó cerca de dos veces más que el gas nacional (US$15,9 frente a US$7,9 por millón de BTU).

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La razón de fondo es que la producción nacional de gas natural cayó 27% durante el último año y medio, obligando a que el gas importado ya cubra cerca del 30% de la oferta total del país.

Esta combinación de menor producción interna y mayor necesidad térmica dispara las alarmas sobre un eventual desabastecimiento.

El documento señala que sin la entrada oportuna de nuevos proyectos de regasificación, como las ampliaciones previstas en Cartagena, Buenaventura y Puerto Bahía, el sistema podría enfrentar un faltante promedio de 110 GBTUD entre marzo de 2027 y febrero de 2028, con un pico de 192 GBTUD en el último mes de ese periodo.

Bajo ese escenario sin capacidad adicional, el impacto sobre la demanda industrial de gas alcanzaría el 52,8% de su consumo actual, golpeando principalmente a sectores como plásticos, papel, cerámicos, cemento, vidrio, químicos, hierro y acero.

Precisamente, el informe construye un Índice de Vulnerabilidad Energética por sector industrial que confirma cuáles serían los más expuestos ante un racionamiento: hierro y acero encabeza la lista con 70%, seguido de productos cerámicos (60%), plástico y cemento (56% cada uno).

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En el otro extremo, refinerías y azúcar registran la menor exposición gracias a su capacidad de autogeneración.

El análisis recuerda, además, que un racionamiento eléctrico, como el vivido en 1992-1993, cuando el crecimiento económico se redujo cerca de 1,5 puntos porcentuales, podría hoy tener un impacto amplificado por la mayor dependencia digital y la electrificación del transporte, y advierte que un episodio severo de El Niño podría añadir entre 0,7 y 1,9 puntos porcentuales a la inflación anual.

Exportaciones también en riesgo

El impacto de El Niño no se agota en el sistema energético. Analdex, gremio de comercio exterior, advierte que el fenómeno climático amenaza la competitividad y la oferta de las exportaciones colombianas, afectando a 8 de las 10 principales líneas de exportación no minero-energéticas del país, entre ellas café, banano, flores, aguacate hass, aceite de palma y azúcar.

El riesgo es especialmente alto porque el 72% de la agricultura colombiana depende directamente del agua de lluvia.

Asimismo, datos de la Federación Nacional de Cafeteros muestran que la producción de café ya cayó 10% en el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025, mientras que las exportaciones del grano retrocedieron 18% en el mismo lapso.

Sectores como las flores y el banano enfrentan riesgos similares por la reducción de lluvias y el aumento de temperaturas en las regiones Andina y Caribe, mientras que la palmicultura es especialmente vulnerable porque solo el 21% del área sembrada cuenta con sistemas de riego tecnificados.