Bogotá — Colombia enfrenta un deterioro de sus indicadores de seguridad energética, marcado por menores reservas y producción de hidrocarburos y una mayor dependencia del gas importado. En este contexto, los yacimientos no convencionales (YNC) aparecen como una alternativa para fortalecer la oferta energética del país.
El potencial es significativo. Según Corficolombiana, el aprovechamiento de estos recursos podría “extender la autosuficiencia nacional en aproximadamente 70 años para el gas y casi 16 años para el petróleo, tomando como referencia la producción de 2020”.
El documento señala que los YNC cobran relevancia por su potencial para “ampliar la producción de hidrocarburos, fortalecer la seguridad energética y contribuir al crecimiento, la inversión y la generación de empleo”.
Un nuevo inicio
El debate sobre la conveniencia de estos proyectos se da justo al inicio de un nuevo Gobierno en Colombia que promete reactivar la industria tras cuatro años de parálisis en la firma de nuevos contratos de exploración.
" Vamos a abrirle plenamente la puerta al fracking. Una tecnología moderna y responsable bajo regulación rigurosa y disciplina técnica, como corresponde", dijo Abelardo De la Espriella en medio de la campaña que concluyó con su elección como presidente.
La oportunidad aparece en un momento de menor actividad del sector. El valor agregado del sector minero-energético se encuentra cerca de 20% por debajo de los niveles observados antes de la pandemia.
Para Corficolombiana la caída de las reservas, la menor producción y el aumento de las importaciones reflejan las consecuencias de varios años de menor exploración y desarrollo de hidrocarburos.
En el caso del gas, la dependencia externa ya es una realidad. Desde 2024, Colombia comenzó a importar gas para atender parte de la demanda esencial y, a julio de 2026, el gas importado representaba el 31% del suministro nacional.
El informe destaca que el gas natural es clave para hogares, industrias y generación eléctrica. También advierte que una mayor dependencia de las importaciones incrementa los riesgos de abastecimiento, especialmente durante episodios de El Niño, cuando aumenta la demanda de gas para generación térmica.
Oposición al fracking
Los opositores de De la Espriella en campaña son hoy los principales opositores del fracking en Colombia. Su rival Iván Cepeda, aseguraba en campaña que “el fracking responsable no existe”, mientras que otros integrantes de esa colectividad como la exministra Susana Muhamad aseguraban que “el agua es para la vida y no para el fracking”.
“No se debe hacer fracking con apellido, sea este sustentable o responsable, por sus impactos en el agua, en la sismicidad inducida o en el metano que se genera y que contribuye al cambio climático”, advertía Cepeda en campaña.
El deterioro también se refleja en la producción. Durante el primer semestre de 2026, la producción de crudo se redujo 2,1% frente al mismo periodo de 2025, mientras que la producción comercializada de gas cayó 13,8%.
A esto se suma el nivel de las reservas probadas. De acuerdo con las autoridades energéticas colombianas, estas equivalían a apenas 7,4 años de producción de petróleo y 5,9 años de gas.
El potencial de los recursos no convencionales es considerable. Ecopetrol estima recursos de entre 4 y 24 TPC de gas y entre 4.000 y 7.000 millones de barriles de petróleo.
La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), por su parte, calcula que el desarrollo de estos recursos podría adicionar entre 3.000 y 9.000 millones de barriles a las reservas de crudo.
El informe también recoge escenarios elaborados en 2019 por el Ministerio de Hacienda y Ecopetrol. En ellos, el desarrollo de estos recursos habría permitido que la producción de crudo en 2026 fuera entre 200.000 y 300.000 barriles diarios superior a la observada.
Pese a dichos cálculos al Congreso llegó un proyecto de ley que busca prohibir la técnica en territorio nacional, aunque aún no ha logrado pasar el examen legislativo.
“Es claro el impacto por el uso de agua que tendría el fracking para explotación de YNC en la cuenca media del Magdalena”, advierten los autores del documento que transita en el Senado.
En esos mismos escenarios descritos por Hacienda y Ecopetrol en 2019, la oferta de gas proveniente de YNC habría cubierto completamente las necesidades de importación.
“No podemos resignarnos a tener reservas probadas de petróleo para apenas unos años ni aceptar la caída de nuestra reserva de gas. Impulsaré una política firme de exploración y producción de hidrocarburos”, advirtió De la Espriella ya como presidente en ejercicio.
Impacto laboral
El posible impacto también alcanzaría el mercado laboral. El informe de Corfi señala que una mayor producción podría generar cerca de 20.000 empleos, equivalentes a una reducción de 0,1 puntos porcentuales en la tasa de desempleo.
Las exportaciones también podrían aumentar. El documento estima que la mayor producción permitiría elevar las exportaciones de crudo en más de US$3.000 millones anuales, cerca del 6% de las exportaciones totales.
En materia fiscal, el informe calcula un posible aporte de entre 1,5% y 4,5% del PIB en ingresos fiscales, dependiendo de la evolución de los precios internacionales.
Fracking ya tuvo éxito
El análisis de Corficolombiana también pone el foco en la experiencia internacional. En Estados Unidos, la producción no convencional representa alrededor del 68% de la extracción petrolera y contribuyó a reducir las importaciones en 32% frente a sus máximos del siglo.
En Argentina, el desarrollo de Vaca Muerta llevó a que los YNC representaran cerca del 69% de la producción total de petróleo. En 2025, las importaciones de gas natural de ese país disminuyeron 47% frente a 2024.
El informe sostiene que Colombia también ha acumulado capacidades para evaluar y gestionar los riesgos asociados a estos recursos. La regulación sobre YNC se ha construido durante más de una década y el marco jurídico fue ratificado por el Consejo de Estado en 2022.
Durante los últimos años también se construyeron líneas base sobre recursos hídricos, biodiversidad y geología del Valle Medio del Magdalena.
El documento considera que el país llega a la discusión con un conocimiento del territorio “significativamente más robusto” que el disponible cuando comenzó este proceso.
Los instrumentos regulatorios incorporan requisitos relacionados con la protección de los recursos hídricos, la integridad de los pozos y el monitoreo de las operaciones.
También contemplan mecanismos para evaluar impactos sobre emisiones, actividad sísmica, biodiversidad y comunidades.
El informe destaca además herramientas tecnológicas incorporadas mediante la Resolución 0651 de 2026 para fortalecer la trazabilidad de la información y el monitoreo en tiempo real.
“Colombia cuenta hoy con mejores condiciones para evaluar su potencial y gestionar sus riesgos”, señala el documento, al destacar las líneas base desarrolladas, el marco jurídico vigente y los avances tecnológicos.
El desarrollo de estos recursos, sin embargo, no sería inmediato. Entre los factores que incidirían en los tiempos están el licenciamiento ambiental y los procesos de consulta previa.
El informe plantea que Colombia enfrenta el reto de recuperar su seguridad energética y revitalizar un sector históricamente relevante para las exportaciones, la inversión, los ingresos fiscales y el crecimiento económico. En ese contexto, presenta los YNC como una oportunidad para ampliar las reservas, fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia de las importaciones de gas.













