Bloomberg Línea — El candidato presidencial Abelardo de la Espriella y su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, buscan utilizar en Colombia la “motisierra” con la que Javier Milei recortó el Estado en Argentina.
El objetivo de los denominados Defensores de la Patria es reducir el déficit fiscal del país, que en 2025 escaló al 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque expertos consultados por Bloomberg Línea piden mayor claridad en torno a la propuesta y advierten que por sí misma no sería suficiente.
De la Espriella ha sostenido en entrevistas con la prensa nacional que, si es escogido como presidente, reducirá el Estado en 40% de cara al 2030, pero expertos en la materia como Oliver Pardo, director del Centro Javeriano de Competitividad y autor de El laberinto fiscal de Colombia, dicen que es necesario detallar a qué hace referencia: al gasto total del Estado, del Gobierno nacional central o de la plantilla pública.
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Si lo que busca es reducir el gasto primario del Gobierno nacional central —que excluye el pago de intereses de deuda pública—, equivalente a casi el 20% del PIB, el recorte que proponen de la Espriella y Restrepo tendría que ser del 8% del PIB.
“Eso no ha pasado, es absolutamente inviable hacerlo en un solo periodo presidencial”, dice Pardo. “Además, implicaría un traumatismo económico inconmensurable”.
El economista plantea que “más de la mitad del gasto primario corresponde a transferencias a otros sectores”, siendo las más importantes las canalizadas al Sistema General de Participaciones, con las que les transfieren recursos de la nación a las regiones.
Si la candidatura de derecha quisiera reducir las transferencias a las regiones, “tendría que proponer una reforma constitucional”, contrario a Milei en Argentina, explica Pardo.
En ese contexto, podría recortarle recursos a la salud, que no parece factible en medio de la crisis que padece este sector, o a las pensiones, hecho que implicaría una reforma, de la que de la Espriella no ha hablado.
“Entonces quedarían unos 6% del PIB, de los cuales alrededor del 2,5% corresponden a gastos de inversión, en su mayoría obligaciones legales de infraestructura que impiden un recorte, y 0,5% en adquisición de bienes/servicios. El 3% restante es para gastos de personal, pero la mitad del gasto de personal del Estado es para policías y militares”, sostiene Pardo. “No es que no haya que recortar la burocracia, pero hacerlo sumaría solo 1,0% del PIB, siendo exagerado”.
Recorte al Gobierno nacional central es necesario
La fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, José Manuel Restrepo, que además se desempeñó como ministro de Comercio y de Hacienda en el Gobierno pasado, planteó en conversación con Bloomberg Línea la necesidad de “un programa de ajuste fiscal” que contemple la reducción del Estado —sin especificar cómo—, pero que además apueste por reducir la evasión de impuestos.
Al ser preguntado por la posibilidad de una nueva reforma tributaria, respondió: “Yo creo que más que eso, es un programa de ajuste fiscal, donde la gente vea que se disminuye el tamaño del Estado, que se recoge lo que hay en evasión, que se recoge lo que hay en corrupción, y sí, que se modifique la estructura tributaria, pero pensando en una tarifa diferenciada en micro y mediana empresa".
Henry Amorocho, experto en hacienda pública, tributación y control fiscal, postula que si de la Espriella y Restrepo apuestan por reducir el déficit fiscal recortando el Gobierno nacional central y aumentando el recaudo, están “caminando bien”, pese a que “no pueden comprometerse con porcentajes de ese tipo [el 40% en la reducción del Estado]”.
“Hace muchos años, venimos proponiendo desde la academia una reforma estructural al gasto: se están repitiendo funciones, a veces duplicadas, a veces triplicadas, en organismos del Estado”, dice Amorocho. “Lo que, creo, esta candidatura presidencial quiere hacer es una reestructuración administrativa del Estado”.
La meta sería justamente evitar la triplicidad de funciones del Estado, mejorar su eficiencia y optimizar los recursos,
El economista dice que, en atención a la movilidad y seguridad en materia de transporte, así como en el sector de minas y energía, hay funciones que se están repitiendo. Así, pues, se podría comenzar por allí para “adelgazar” el Estado, siempre que tenga sustento en un estudio técnico.
También analiza que el sector de defensa, aun cuando “es casi medio Estado”, sería menos susceptible a recortes, toda vez que la bandera de esta candidatura presidencial es la lucha contra la criminalidad.
“Se necesita hacer no solamente un discurso político, sino un entramado técnico que requiere un estudio de por lo menos un año, en donde se crucen las funciones de las distintas dependencias: ministerios, superintendencias, agencias, unidades administrativas especiales, sector descentralizado”, precisa Amorocho. “El sector central se ha multiplicado, ha crecido con ministerios, agencias, unidades administrativas; así sucesivamente se fue creando una burocracia que debe ser sometida a un tratamiento técnico y riguroso”.
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Amorocho explica que para adelgazar el Estado, el Gobierno tendría que impulsar una reforma para su discusión en el Congreso para su aprobación, como dicta el numeral siete del artículo 150 de la Constitución.