Bloomberg Línea — El precio del petróleo, las tensiones geopolíticas y la debilidad global del dólar, han ido perdiendo relevancia en Colombia y el calendario electoral cada vez es más importante para el mercado en la negociación de la divisa estadounidense frente al peso colombiano (COP).
Santiago Martínez Romero, analista de monedas de Davivienda Corredores, explica que si bien el peso colombiano se mantiene cerca de COP$3.730 “en lo corrido del mes de mayo ha sido la moneda latinoamericana con el peor comportamiento de la región”.
En ese sentido, el analista sostiene que hay tres factores que explican esta dinámica en el mercado cambiario.
El primero y posiblemente “el más importante” es la “incertidumbre política”, dice, pues la volatilidad se ha incrementado a medida que se acerca la primera vuelta presidencial.
Los colombianos irán a las urnas el próximo 31 de mayo para elegir presidente. El izquierdista Gustavo Petro, exguerrillero del M-19, no puede presentarse a la reelección. Los líderes de intención de voto para reemplazarlo en el cargo son Iván Cepeda, del oficialista Pacto Histórico, Abelardo De la Espriella, abogado penalista y la derechista, Paloma Valencia.
“El resultado de la contienda electoral enviará señales fundamentales sobre el futuro de las finanzas públicas, el desarrollo económico y la seguridad nacional”, explicó Martínez Romero.
En ese sentido, asegura que la alta incertidumbre “reduce el atractivo del peso colombiano” frente a otras monedas de la región.
La segunda clave viene del Banco de la República. Una de las instituciones que ha recibido la mayoría de los ataques del Gobierno ante su postura monetaria tras lo que la entidad calificó como un “excesivo incremento del salario mínimo”.
El analista explica que “el mercado esperaba un incremento cercano a 50 puntos básicos en la tasa de interés la última reunión de política monetaria”. Sin embargo, hay que destacar que el banco central optó por mantenerla en 11.25% en una decisión unánime que, según explicó, busca encontrar consensos en el mes clave del calendario electoral.
Martínez Romero sostuvo que, al no aumentar la tasa esperada, “el peso perdió atractivo para los inversionistas extranjeros”, pues su concepto es que estos “normalmente buscan tasas de interés altas en países emergentes”. La decisión de mantener tasas, “causó la depreciación de la moneda local”, dijo.
Un tercer hecho, no menor, está relacionado con el rol que ha asumido el Gobierno en el mercado cambiario. “Ha sido clave la importante actividad del sector público en el mercado cambiario”, dijo el analista.
Su actividad compradora, sostiene Martínez “ha generado un incremento en la volatilidad” y recuerda el Ministerio de Hacienda realizó compras por cerca de US$1.098 millones durante los últimos días que han sido precedidas por unas ventas cercanas a US$670 millones.
“A pesar de que estas operaciones no muestran una tendencia clara, los dólares adquiridos podrían ser usados para terminar de pagar una obligación que se contrató a finales de en la segunda parte del 2025”, manifestó el analista, quien, además, dejó abierta la puerta que también sean usados “para la recomposición de la caja en dólares del Gobierno Nacional”.
En todo caso, el peso colombiano mantiene unos riesgos estructurales relevantes, lo que posiblemente lo afectará negativamente en la segunda mitad del año.
Dentro de estos factores que presionarán este comportamiento, se encuentra el deterioro de las finanzas públicas, el amplio déficit comercial del país, el aumento de las tasas de interés pagadas por la deuda nacional y la expectativa de que la economía de Colombia crezca menos que pares de la región en los próximos años.
“Bajo este contexto, esperamos que la tasa de cambio se posicione alrededor de COP$3.700 en mayo, favorecido por una depreciación del dólar a nivel global”, dijo el analista de Davivienda Corredores.
Sin embargo, para la segunda mitad del año y finalizando el 2026, espera que se posicione alrededor de COP$3.850.
“A nivel internacional, aunque el índice DXY se mantiene cerca de 98 puntos, es todo en medio de la cautela de la Reserva Federal y la relativa estabilidad del mercado laboral de Estados Unidos”, manifestó Martínez.
Los inversionistas aún se mantienen atentos al desarrollo del conflicto entre Estados Unidos e Irán, pues una posible negociación y solución a este conflicto podría presionar la moneda a la baja en el corto plazo.