Extracto de coca colombiana ya se exporta: enfoque antidrogas de Petro le favorece

Bloomberg Línea conoció acerca de una visita que realizó en abril la vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, a las instalaciones de un fabricante de extracto de hoja de coca legal para ahondar en el potencial de esta industria

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Bogotá — Colombia está redescubriendo el potencial de la hoja de coca por medio de la producción y exportación legal de los extractos, a la par que el Gobierno del presidente colombiano, Gustavo Petro, quiere reenfocar la política antidrogas ante el “fracaso” de la actual y ha pedido ante Naciones Unidas que se retire a la planta de la lista de sustancias controladas.

Desde el país sudamericano ya se realizaron las primeras ventas de hoja de coca “decocainizada (sin cocaína)” a empresas en Canadá y Australia con el fin de realizar pruebas analíticas, formulación de productos y muestreo. El objetivo es hacer crecer este mercado y principalmente desarrollar productos acabados para competir en la industria de alimentos y bebidas, así como en la de insumos farmacéuticos.

Bloomberg Línea conoció acerca de una visita que realizó en abril la vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, a las instalaciones del fabricante de extracto de hoja de coca Power Leaves Corp. en el resguardo indígena Cohetando, en el municipio de Páez (Cauca).

Esta visita le sigue a otra anterior en marzo pasado a las instalaciones de Calderas en la localidad de Aipe, también situada en la comunidad de la NASA, donde pudo conocer el trabajo que se viene realizando en materia de investigación y desarrollo en fertilizantes y genética de la coca.

A propósito de estas visitas, la compañía destacó que en colaboración con el Gobierno colombiano y la comunidad NASA se está apoyando la creación de una solución a escala nacional para desestigmatizar el extracto de coca.

Para lograrlo, se asoció con tres comunidades indígenas del Cauca que representan a 16.482 personas.

De hecho, entre las bases del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 se plantea modificar la legislación vigente frente a la regulación de los usos alternativos de la planta de coca e impulsar el procesamiento lícito de cultivos para la obtención de productos comerciales.

“Después de lograr la aprobación de las comunidades indígenas, iniciamos el acercamiento con este Gobierno, que entiende que necesita incluir a los indígenas en sus planes sociales y económicos (como parte de su país y de su gente) como lo hacen países como Estados Unidos y Canadá con sus comunidades indígenas, no solo para corregir errores acumulados durante cientos de años, sino también para incluirlos directamente en la búsqueda de una solución a los problemas de drogas ilícitas del país”, dijo en entrevista con Bloomberg Línea la vicepresidenta de Asuntos Regulatorios para la empresa en Colombia, Carolina Mejía.

A la fecha, esa organización ha exportado el extracto de coca decocainizado a más de 5 países para muestras de venta y pruebas, incluyendo Canadá y Australia.

Mejía destaca el interés por parte de algunas grandes empresas de bienes de consumo que buscan explorar el uso del extracto de coca desde el punto de vista del bienestar para reducir el uso de azúcares en los productos y utilizar ingredientes naturales.

El mercado potencial de la hoja de coca incluye alimentos y bebidas, pero también existe la oportunidad de desarrollar el negocio de los fertilizantes por medio de la utilización del flujo de residuos del proceso de destrucción de alcaloides como abono para las plantas.

De acuerdo a cifras compartidas a Bloomberg Línea por Power Leaves, el mercado mundial de bebidas carbonatadas es de unos US$232.000 millones y el de bebidas a base de café US$194.000 millones, siendo estas algunas de las industrias en las que podrían participar los productores de extracto de coca legal.

¿Qué oportunidades hay para explorar el negocio de los extractos de coca en Colombia?

Luego de los acercamientos entre representantes de la Administración Petro y la industria, Carolina Mejía señala que desde el sector se sienten “muy alentados por el enfoque y la decisión del Gobierno de regular el uso de la hoja de coca con fines legales. Creemos que están avanzando por un camino que no solo apoyará el crecimiento de esta industria y de los pueblos indígenas, sino que también puede contribuir a reducir el daño causado por los narcotraficantes con el tiempo”.

Desde la industria consideran que están alineados con las políticas gubernamentales de hambre cero, paz total y en general en un nuevo enfoque en la lucha contra las drogas: “Culpar a los indígenas del conflicto de las drogas es un gran error, ellos son la mayor víctima en esta guerra absurda que solo les ha traído muerte y miseria”.

Mejía defiende que por medio de la producción de los extractos de coca se puede no solo producir fertilizantes sólidos y líquidos, sino atado a eso incentivar el programa de huertas para autoconsumo y sustitución de cultivos que permitan financiar la etapa improductiva de estos cultivos de ciclo largo combinados con los de ciclo corto, como la coca.

Además, generar fuentes de trabajo en actividades que no atenten contra la identidad cultural de los pueblos indígenas.

“El mundo debe entender que el nuevo enfoque de esta guerra no tiene nada que ver con la legalización de la cocaína (es todo lo contrario), se trata de permitir usos legales de la hoja de coca con los productos legales que no son estupefacientes para precisamente evitar que se use ilegalmente y, por el contrario, combatir a los grandes criminales del narcotráfico y a las redes de transporte y distribución de esa industria ilegal”, afirmó.

La directiva señala además que estas variedades de hoja de coca no son económicamente viables para los narcotraficantes debido a su baja concentración de alcaloides.

El Informe Global sobre Cocaína 2023, de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), expone que el cultivo de coca se disparó un 35% entre 2020 y 2021, un récord y el mayor aumento interanual desde 2016.

“El aumento se debe tanto a la expansión del cultivo de arbusto de coca como a las mejoras en el proceso de transformación del arbusto de coca en clorhidrato de cocaína”, según UNODC.

En Colombia el cultivo de coca alcanzó niveles históricos con 204.000 hectáreas registradas en 2021.

¿Cómo está la regulación sobre el extracto de coca?

A nivel mundial, Naciones Unidas, a través del artículo 27 de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, “autoriza el uso de hojas de coca para la preparación de un agente aromatizante que no contenga ningún alcaloide (cocaína), y en la medida necesaria para dicho uso, autoriza la importación, producción, exportación, comercio y posesión de dichas hojas”.

No obstante, en la actualidad la hoja de coca está en la lista de sustancias prohibidas por la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas (CND, por sus siglas en inglés).

En febrero pasado, Colombia y Bolivia solicitaron la aceptación del uso tradicional de la hoja de coca y retirarla de la lista de sustancias prohibidas en la sesión número 66 de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas en Viena (Austria).

“Ubicar la hoja de coca en la lista de sustancias controladas de la Convención Única de 1961 constituyó un error histórico contra los pueblos autóctonos de Los Andes. La planta no es el problema; la planta es parte de nuestra historia y nuestras tradiciones”, dijo en su momento la viceministra de Asuntos Multilaterales, Laura Gil.

De acuerdo con las disposiciones de la Convención y su carácter vinculante para Colombia, el uso de la coca sin alcaloides es legal.

Puntualmente, en el país, se reconoce el uso legal de la hoja de coca por parte de los pueblos indígenas y el derecho a cultivar la planta para su propio uso comercial y tradicional (artículo 7 de la Ley 30 de 1986 y el artículo 14 de la Ley 67 de 1993).

El marco legal permite expresamente el uso de la coca con fines científicos, médicos y comerciales.

En EE.UU. el extracto de coca decocainizado no es una sustancia controlada ni un estupefaciente.

Es decir, es un ingrediente de alimentos y bebidas que, si cumple las normas de la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense), puede utilizarse en productos alimenticios y bebidas, destacó Carolina Mejía.

“El extracto de coca decocainizada está sujeto a las mismas restricciones que la Coca-Cola. Es decir, no está restringido, ya que no es una sustancia controlada”, apuntó.

Defiende que los pueblos indígenas de los Andes se han alimentado y curado gracias a la hoja de coca desde el 2.500 antes de Cristo.

“Además, es interesante observar que en el lugar donde se cultiva la mayor cantidad de hoja de coca del mundo (y donde se procesa la cocaína), hay una tasa mucho menor de adicción a la cocaína. También es importante entender que los indígenas no crearon los usos ilícitos y alternativos de la hoja de coca. La razón es una, la cocaína es un uso ilegal y malo de una planta sagrada”, remató.

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