Nuevo presidente de Colombia afrontará crisis fiscal comparable a las de los 90 y la pandemia

En 2025, el déficit del Gobierno Nacional Central alcanzó 6,4% del PIB, mientras que el déficit primario llegó a 3,5% del PIB, el nivel más alto en dos décadas.

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Bloomberg Línea — El nuevo presidente que llegue a la Casa de Nariño deberá sortear una situación fiscal desafiante, marcada por un déficit fiscal y un gasto público en máximos históricos, comparable sólo con los registrados en la crisis de los 90 y la pandemia.

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“La diferencia es que hoy el país no enfrenta un choque macroeconómico que genere la crisis”, dice un análisis de Corficolombiana, corporación financiera del Grupo Aval. "El deterioro fiscal ocurre en un contexto de crecimiento moderado y refleja, en gran medida, una expansión del gasto público que ha superado la capacidad de generación de ingresos de la economía".

El panorama fiscal reciente responde principalmente a una expansión significativa del gasto público. En 2025, el déficit del Gobierno Nacional Central alcanzó 6,4% del PIB, mientras que el déficit primario llegó a 3,5% del PIB, el nivel más alto en dos décadas excluyendo el choque extraordinario de la pandemia.

Este resultado refleja un deterioro de 1,2 puntos porcentuales frente al déficit primario de 2024, lo que evidencia una expansión fiscal significativa en un contexto macroeconómico que no lo justificaba.

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El gasto creció mucho más rápido que los ingresos. En 2025, el gasto total del Gobierno Nacional Central se ubicó en 22,1% del PIB, uno de los niveles más altos de las últimas dos décadas, mientras que los ingresos se mantuvieron relativamente estables en 16,3% del PIB.

Para Juan Goldin, economista de JPMorgan Chase, un déficit fiscal muy elevado hace que el sector público compita contra el sector privado por el financiamiento. “Un sector público que este año tiene necesidades de financiamiento, en nuestros números, de US$50.000 millones, es un sector público que le saca US$50.000 millones de financiamiento al sector privado”.

Por lo que destacó que el próximo gobierno deberá recortar el déficit fiscal y las necesidades de financiamiento del sector público “para que los bancos, los inversores internacionales y los institucionales locales puedan dirigir esos fondos a que financien proyectos de inversión del sector privado y no que financien gastos del sector público”, según Goldin.

Cifras de 2025 mostraron un déficit inferior en 0,7 puntos porcentuales (puntos) del PIB al previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), gracias al ahorro en intereses (-1,9 puntos) de la estrategia de financiamiento del Ministerio de Hacienda, que compensó el mayor gasto primario (+0,5 puntos) y los menores ingresos (-0,7 puntos).

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En los últimos tres años la crisis fiscal se agravó por el aumento del gasto público: entre 2022 y 2025 el déficit primario aumentó en 2,6 pp del PIB, resultado de un mayor gasto primario (2,7 pp), mientras los ingresos prácticamente no variaron.

“La no publicación del Plan Financiero 2026, que usualmente se actualiza entre diciembre y febrero, aumenta la incertidumbre sobre las necesidades de financiamiento del gobierno”, advirtió Corficolombiana.

En Colombia, el Gobierno publica esta actualización entre diciembre y febrero de cada año, sin embargo, entrando en la segunda semana de marzo esta actualización sigue sin publicarse, lo que, agrega Corficolombiana, limita significativamente la visibilidad sobre las necesidades de financiamiento del gobierno y la trayectoria esperada de las finanzas públicas.

Con la regla fiscal suspendida, la única restricción de gasto parece ser la disponibilidad de caja. Sin embargo, los elevados vencimientos de deuda interna este año (COP$63 billones) exacerban el riesgo de refinanciación y los problemas de caja del gobierno.

¿Qué deberá hacer el nuevo presidente?

Para 2026, Corficolombiana estima un déficit fiscal de 6,8% del PIB y un déficit primario de 3,7% del PIB, manteniendo los desbalances fiscales en niveles que ponen presión a la sostenibilidad de la deuda.

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Lo que implica que se repetirá la historia de 2025 y el Gobierno tendrá que acudir a más deuda en el mercado a condiciones cada vez más desfavorables.

Según sus estimaciones, Colombia debe realizar un ajuste de entre 3 y 4 puntos del PIB para volver a cumplir la regla fiscal en 2028.

Asimismo, las proyecciones del Comité Autónomo de la Regla Fiscal sugieren que el ajuste necesario para estabilizar la deuda pública podría ubicarse entre 3,5 y 4,5 puntos del PIB. Este esfuerzo fiscal será inevitable si el país quiere evitar que la deuda pública retome una trayectoria creciente que comprometa la estabilidad macroeconómica.

En ausencia de un ajuste de esta magnitud, concluye Corficolombiana, el país corre el riesgo de entrar en una dinámica fiscal cada vez más difícil de corregir, caracterizada por déficits elevados, mayor endeudamiento y un aumento persistente en el costo de financiamiento del Estado.