Bloomberg Línea — Iván Cepeda está centrando sus esfuerzos en conseguir los apoyos necesarios para obtener la victoria en las elecciones presidenciales de Colombia desde la primera vuelta.
“Con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo, vamos a ganar en primera vuelta”, dice una publicación en X de Iván Cepeda, el candidato de izquierda que lidera la intención de voto en la antesala de las elecciones presidenciales en Colombia.
Para vencer en esta instancia es necesario contar con más del 50% de los votos, algo que solamente logró el expresidente Álvaro Uribe Vélez —en 2002 y 2006— y que Cepeda no tiene tan fácil conseguir, según tres analistas consultados por Bloomberg Línea.
Cepeda lidera la más reciente encuesta de Invamer para Noticias Caracol y Blu Radio, con una intención de voto del 44,3%, superando a sus principales rivales de derecha por más de 20 puntos porcentuales: el outsider Abelardo de la Espriella (21,5%) y la heredera política de Uribe, Paloma Valencia (19,8%).
En la encuesta del Guarumo para El Tiempo, Cepeda suma una intención de voto de 38%, aventajando a de la Espriella (23,9%) y Valencia (22,8%).
La situación es similar en la encuesta del Centro Nacional de Consultoría para la revista Cambio: Cepeda (37,2%), de la Espriella (20,4%) y Valencia (15,6%).
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Pero ni la superioridad de Cepeda en las encuestas ni el dominio de la izquierda en las pasadas elecciones legislativas garantizan que el denominado sucesor de Gustavo Petro gane el 31 de mayo sin necesidad de un balotaje.
“Cepeda va a llegar sólido a primera vuelta, pero primera vuelta no es lo mismo que ganarla”, dice Andrés Sampayo, doctor en estudios políticos de la Universidad del Rosario. “El mapa del Senado de marzo muestra una izquierda que domina, pero ese voto es de Congreso, no presidencial”.
Lo que sí es una certeza es la fragmentación de la derecha. Ni sumando sus votos, a de la Espriella y Valencia les alcanza para ganar en primera vuelta; y divididos, menos, según el experto.
“El factor determinante podría ser el voto de los partidos tradicionales, pero no creo que las bases de los partidos Liberal, Conservador, la U y Cambio Radical sigan como antes a sus líderes tradicionales”, añade Sampayo.
Gabriel Clavijo, politólogo y docente investigador de la Universidad Militar Nueva Granada, explica que las encuestas suelen consultar al “votante cautivo”, es decir, al que ya tiene su voto definido, “pero la mayoría de votantes son de opinión o indecisos”. De ahí la dificultad para determinar si Cepeda ganará en primera vuelta.
“Pareciera que Cepeda tiene un techo de cristal, con un gran porcentaje de votos cautivos, pero no tiene un factor de seducción que atraiga a los votantes indecisos, de opinión o flotantes”, agrega Clavijo. “Cepeda tiene propuestas muy sólidas, mas no una habilidad comunicativa como sí la tuvo Petro en su momento, capaz de conectar con muchos sectores disímiles a su propuesta política”.
A ello se suma que Cepeda tendrá que lidiar con la imagen negativa de Petro y la percepción de corrupción alrededor de miembros de su Gobierno, conforme con el analista.
Manuel Camilo González, politólogo e internacionalista de la Universidad Javeriana, dice que “a la luz de las encuestas, es muy poco probable” que Iván Cepeda gane en primera vuelta, aunque la probabilidad “nunca es cero”.
González plantea que el abstencionismo electoral, ubicado históricamente del 40% al 60% en Colombia, ha sido un freno para quien quiera ganar en primera vuelta. En ese sentido, a mayor participación, mayor probabilidad tendría Cepeda de ganar en esta instancia.
“Pero si la participación es baja, va a ser muy difícil superar el umbral del 50% de los votos”, dice González. “A ello hay que sumarle los indecisos, un segmento poblacional que a lo mejor no se tiene en cuenta en las encuestas, por una buena razón: son los últimos que deciden y, ciertamente, es allí donde trabajan los candidatos para atraer a personas que no están en su campo político”.
El académico añade que entre los indecisos en esta contienda sobresalen los votantes de centro, que bien pueden votar por el que parece el “caballo ganador”, en este caso Cepeda, para darle la victoria en primera vuelta, o no votar, rebajando la participación electoral.
Por qué el expresidente Uribe fue la excepción
Álvaro Uribe Vélez se convirtió en el primer candidato presidencial en ganar en primera vuelta desde la promulgación de la Constitución de 1991. Lo hizo en 2002, como disidente liberal, sin partido político y con el respaldo de las firmas ciudadanas.
Sampayo dice que el éxito de Uribe recayó en que aprovechó “una fragmentación ideológica total donde nadie tenía masa crítica suficiente para bloquearlo”, si bien para las elecciones de 2006, “tuvo que crear partido para tener una bancada en el Congreso fuerte y reelegirse”.
Para el analista la situación es distinta, pero igualmente complicada. No hay una fragmentación, sino dos bloques consolidados, solo que ninguno con capacidad para sumar más del 50% de los votos en primera vuelta: “La izquierda unida en el Pacto Histórico y la derecha con base en el Centro Democrático, pero fracturada por el partido Salvación Nacional —que avala la candidatura de Abelardo de la Espriella—”.
Clavijo, por su parte, expone que Uribe Vélez ganó en 2002 debido a que atendió la preocupación general del país en ese momento: la inseguridad y el conflicto armado, con un “enemigo en común”, las extintas FARC.
<b>“Uribe pues pudo enfilar toda su maquinaria y su camarilla burocrática para hacerle frente al único problema que veía la población en su momento</b>. Eso garantizó el éxito de Uribe y todavía, 20 años después, sigue siendo el caballito de batalla del uribismo”.
Gabriel Clavijo.
También dice que el “talón de Aquiles” de Cepeda en esta campaña es la falta de resultados de la ‘paz total’ de Petro, política que tiene un “rechazo general de la población”. A ello se suma que debe atacar otros frentes, como los escándalos de corrupción que han vinculado a miembros del actual Gobierno, entre ellos, uno que gira alrededor de la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos de Desastres (UNGRD).
González plantea que si Uribe Vélez ganó en primera vuelta en 2002 fue por haber aprovechado dos factores: la crisis de representación de ese entonces —los colombianos ya no se identificaban como conservadores o liberales— y la maquinaria del partido del que disidió.
“Uribe no fue un candidato outsider, sino un maverick: un candidato independiente que se trae toda la maquinaria, todos los recursos, si se quiere, de un partido establecido, en este caso del Partido Liberal”, detalla González. “Uribe arañó votos liberales, conservadores y de otros partidos para irse construyendo”.
Otra coyuntura que capitalizó Uribe fue la expansión de los grupos paramilitares y guerrilleros, así como los fallidos diálogos del Caguán, de acuerdo con el académico.
“Ahí había una suerte como de consenso dentro de la opinión pública de que tanto liberales como conservadores habían diluido su marca partidaria, pero aún más: habían fracasado en su solución negociada frente al conflicto armado”, agrega.
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