Bogotá — El costo del gas natural vuelve a generar presión sobre los hogares colombianos. La mayor dependencia de las importaciones, el crecimiento de la demanda y el menor margen de oferta nacional podrían traducirse en mayores tarifas, mientras las empresas advierten sobre problemas de liquidez que también amenazan la prestación del servicio.
El presidente de Andesco, Camilo Sánchez, señaló que Colombia pasó de importar cerca de 4% del gas que utilizaba a depender actualmente de una proporción cercana al 30%.
Según sus estimaciones, esa participación podría llegar a alrededor de 35% al cierre de 2026.
El gas importado presiona las tarifas
La preocupación del gremio está relacionada con el mayor costo que implica recurrir a gas proveniente de mercados internacionales para cubrir una demanda que ya no puede ser atendida completamente con producción nacional.
Sánchez explicó que ese mayor costo termina trasladándose a las tarifas. La situación adquiere mayor relevancia ante la perspectiva de un fenómeno de El Niño, que puede reducir la generación hidroeléctrica y aumentar la utilización de plantas térmicas.
Las térmicas requieren gas y otros combustibles para operar. En un escenario de menor disponibilidad de agua en los embalses, una mayor generación térmica puede aumentar la demanda por estas fuentes y, con ello, la presión sobre los costos del sistema.
Andesco estima además que existe un desbalance superior a 5% entre la oferta y la demanda de energía eléctrica.
El gremio considera que esta situación puede agravarse si las condiciones climáticas reducen la disponibilidad de generación hidráulica.
Colombia depende cada vez más del exterior
El cambio en la composición del abastecimiento energético refleja un problema que se ha venido acumulando durante los últimos años: la producción nacional de gas no ha crecido al mismo ritmo que la demanda.
La alternativa para cubrir ese faltante ha sido recurrir al gas importado.
La regulación también ha incorporado mecanismos para facilitar su comercialización, en un contexto de estrechez de la oferta nacional.
La CREG estableció en 2026 nuevas modalidades para la contratación de gas importado, entre ellas un esquema de suministro firme con pago mínimo de 100%.
La medida busca facilitar contratos de largo plazo y dar mayor previsibilidad a las operaciones de importación.
El problema para los usuarios es que una mayor participación del gas importado puede elevar el costo promedio del suministro.
Por eso, la discusión sobre abastecimiento también está directamente relacionada con el comportamiento futuro de las facturas.
El otro frente: la liquidez de las empresas
Andesco también ha advertido que el sector enfrenta problemas financieros que pueden limitar su capacidad para mantener inversiones y garantizar la prestación de los servicios públicos.
El gremio ha señalado previamente que las deudas relacionadas con subsidios de energía y gas afectan el flujo de caja de las compañías.
En 2025, Andesco calculaba que el Gobierno adeudaba más de COP$3,5 billones por subsidios ya aplicados por las empresas.
Para las compañías, el problema no se limita al balance financiero. La falta de recursos puede reducir la capacidad para ejecutar inversiones necesarias en infraestructura, ampliar la oferta y responder al crecimiento de la demanda.
Sánchez ha insistido en que el sector necesita reglas estables y condiciones que permitan mantener la inversión.
El gremio considera que los cambios regulatorios y la incertidumbre pueden afectar la capacidad de atraer los recursos necesarios para ampliar la infraestructura energética.
Un problema que va más allá del recibo
El debate sobre el precio del gas no se limita a cuánto pagarán los hogares. El energético también es fundamental para la generación eléctrica, la industria y otras actividades productivas.
Por eso, un aumento de los costos del gas puede tener efectos sobre otros servicios y sobre la estructura de costos de empresas que dependen de esta fuente de energía.
El escenario es particularmente relevante ante la llegada de El Niño. Una menor generación hidráulica obligaría a aumentar la participación de las térmicas, justamente cuando el país enfrenta una mayor dependencia del gas importado.
La discusión, por tanto, combina tres problemas: una oferta nacional insuficiente para cubrir toda la demanda, un mayor uso de gas importado y dificultades financieras que pueden limitar las inversiones necesarias para ampliar el sistema.
Andesco sostiene que Colombia debe acelerar proyectos de generación y transmisión, además de buscar nuevas fuentes de gas que permitan reducir la presión sobre las importaciones.