Bloomberg Línea — La atención sanitaria en El Salvador ha enfrentado una financiación limitada, disparidades en el acceso y la calidad de la atención, y carencias en la formación de los proveedores que han provocado una amplia insatisfacción con el sistema público.
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Ante ese panorama, Iris Soriano, que reside en San Salvador, no fue a un hospital para consultar por un dolor de rodillas y problemas de tiroides. En su lugar, descargó una aplicación del Estado salvadoreño que le programó radiografías, ultrasonidos, exámenes de sangre y la derivó a un internista y a un neurocirujano.
Todos los estudios se realizaron en laboratorios privados y los medicamentos se le entregaron sin costo. Actualmente, el sistema sigue monitoreando su evolución.
Su caso es lo que en la práctica ofrece DoctorSV, la plataforma de telemedicina del gobierno salvadoreño que reporta 1,1 millones de usuarios y 18.000 atenciones diarias.
El proyecto está desarrollado en alianza con Google Cloud de Alphabet Inc. (GOOGL), que provee la infraestructura de IA a través de su modelo Gemini. Su fase inicial utilizó US$11 millones provenientes de un crédito de US$77 millones otorgado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) en 2023, para apoyar la implementación de un sistema de telemedicina.
La aplicación opera las 24 horas mediante un triaje asistido por inteligencia artificial. El paciente ingresa sus síntomas, el sistema evalúa el caso y habilita una videollamada con un médico de una red de más de 1.400 profesionales avalados por el Estado.
Tras validar el diagnóstico, el médico emite la receta y el paciente retira los medicamentos en cualquiera de las más de 350 farmacias privadas afiliadas.
Si el especialista considera necesario hacer estudios, extiende una referencia para que el usuario acuda a alguno de los 77 laboratorios o 38 centros de imagenología privados asociados al sistema, también cubiertos por el Estado.
La segunda fase
En abril, el gobierno lanzó la segunda fase de DoctorSV, enfocada en enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes, que representan una alta carga de mortalidad en el país centroamericano.
Esta expansión fue respaldada luego de que la Asamblea Legislativa aprobara al Ejecutivo la suscripción de un préstamo con el CAF, por un monto de hasta US$75 millones.
En esta etapa, la función de la IA pasará de atender el síntoma inicial a gestionar el seguimiento médico, con controles programados periódicos, para reducir la tasa de abandono de los tratamientos, que en este tipo de patologías suele superar el 40%, según explicó el especialista en salud digital Edgardo Von Euw durante una cadena nacional el 14 de abril con el presidente Nayib Bukele.
El sistema realizará un monitoreo continuo, es decir, si un paciente no asiste a un análisis de laboratorio en la fecha indicada, la plataforma alerta automáticamente al médico y, de forma paralela, envía mensajes de texto al usuario recordándole su cita.
Asimismo, el Gobierno busca financiar consultorías y la instalación de kioscos para el retiro de medicamentos, mientras aspira a recibir 30.000 llamadas diarias.
Sin embargo, la rapidez de esta expansión ha generado reservas entre los profesionales de la salud del país y críticos. En un foro de Informa TV, el analista político Marvin Aguilar cuestionó que el impulso a la plataforma se está dando a costa del sistema de salud salvadoreño, citando denuncias de pacientes que aseguran no estar recibiendo sus medicinas ni sesiones de diálisis en los hospitales públicos.
Para 2026, el gobierno destinó más de US$106 millones al rubro de telemedicina, cifra que se canaliza a través de la administración del Hospital El Salvador, una entidad que ha absorbido esta función en lugar del Ministerio de Salud, el cual ha declarado que DoctorSV no es de su competencia, según reportes de La Prensa Gráfica.
Hasta el momento, el Ejecutivo no ha desglosado qué porcentaje exacto de ese monto se destina a la aplicación. Sin embargo, la asignación supera el presupuesto de hospitales públicos, como el Benjamín Bloom, especializado en niñez, que recibió un 40% menos que este rubro digital, y el Hospital Zacamil tuvo US$50 millones menos.
Además, Aguilar advirtió que los datos de salud recopilados a través de las videollamadas estarían siendo utilizados por Google para entrenar sus algoritmos, argumentando que la IA no estaba previamente capacitada para diagnosticar a la población salvadoreña.
Experimentos globales y evaluación pendiente
Las dudas sobre el reemplazo de funciones médicas por algoritmos no son exclusivas de El Salvador. Un desarrollo similar está ocurriendo en Utah, Estados Unidos, donde desde enero de 2026 un programa piloto llamado Doctronic permite la renovación de recetas para enfermedades crónicas sin la intervención directa de un médico.
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Al respecto, un artículo en The New England Journal of Medicine alertó que esta renovación autónoma sería inapropiada para medicamentos que requieran ajustes frecuentes de dosis, y que, según se informa, no ha sido evaluado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
En el caso salvadoreño, un artículo en The Lancet Regional Health, coescrito por asesores del propio proyecto, como la epidemióloga Stella Aslibekyan, reconoce que varios aspectos de la plataforma requieren una evaluación cuidadosa.
El reporte detalla que durante 2026 se llevará a cabo un ensayo pragmático para medir los efectos del soporte de la IA sobre la precisión diagnóstica y la satisfacción del paciente. “Estudios futuros evaluarán el valor económico de la plataforma, su impacto en la educación médica continua y el rendimiento en la gestión de enfermedades crónicas”.
Serán estos paneles de control y evaluaciones independientes los que determinarán si DoctorSV está logrando mejorar los resultados en salud, o si simplemente es una innovación tecnológica desvinculada de las necesidades reales de la red hospitalaria.