Bloomberg — American Airlines Group Inc. (AAL) se ha convertido en la tercera gran aerolínea en otras tantas semanas en recortar sus vuelos a la localidad mexicana de Tulum, ya que la caída del turismo en uno de los destinos caribeños tradicionalmente más populares del país está llevando a los inversores a buscar formas de recuperar su ambiente de élite.
La aerolínea estadounidense reducirá su servicio en el aeropuerto de Tulum como parte de una reducción más amplia de la capacidad de la terminal, según informó American el jueves en un comunicado a Bloomberg. El 30 de septiembre, Grupo Aeroméxico SAB suspendió sus vuelos a Tulum y Controladora Vuela Cia de Aviación SAB, conocida como Volaris, anunció que tiene previsto hacer lo mismo a principios del próximo año.
La reducción de los vuelos y su impacto económico cobrarán protagonismo cuando dé comienzo este domingo en Ciudad de México la cumbre de aviación de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo.
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Las aerolíneas estadounidenses están reduciendo drásticamente su oferta, recortando la capacidad con destino a Tulum en un 72% para este trimestre, según el analista de Bloomberg Intelligence, François Duflot. American ha indicado que pondrá fin a su servicio desde Miami, pero que seguirá operando su ruta desde Dallas.
Si bien los elevados costes del combustible, la apreciación del peso, la violencia de las bandas y las graves proliferaciones de algas invasoras han lastrado el turismo en los destinos de playa mexicanos en general, Tulum está sufriendo más que otros destinos. La capacidad de Tulum se ha reducido aproximadamente a la mitad para esta temporada, lo que supone un marcado contraste con la vecina Cancún, donde la reducción es de solo un 3 %.
“Sin duda, la débil demanda influye, ya que los consumidores estadounidenses probablemente estén revisando sus planes de viaje a medida que la inflación sigue mermando su poder adquisitivo”, señaló Duflot. “La diferencia entre los dos aeropuertos demuestra que la débil demanda de viajes no es el único factor y que Tulum no ha logrado imponerse frente a Cancún”.
El aeropuerto, inaugurado en diciembre de 2023 bajo el mandato del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se construyó para dar servicio a 5,5 millones de pasajeros al año como puerta de entrada al sureste de México. Sin embargo, la demanda hacia esas localidades no ha estado a la altura de las expectativas.
La presidenta Claudia Sheinbaum restó importancia la semana pasada a las preocupaciones sobre la caída del turismo, señalando el regreso de los vuelos de temporada a Tulum desde Canadá y Estados Unidos, el servicio adicional de la aerolínea estatal y los esfuerzos por mejorar el acceso a los yacimientos arqueológicos de la localidad.
Atribuyó la retirada de Aeroméxico al aumento de los costes del combustible y a decisiones empresariales.
Tulum, incluso antes de la construcción del aeropuerto, corría el riesgo de crecer demasiado y demasiado rápido. La deficiente infraestructura, la construcción excesiva y los precios abusivos habían mermado su atractivo. La infraestructura no logró seguir el ritmo del auge pospandémico, que vio cómo los nómadas digitales acudían en masa a esta playa caribeña, ya que allí había pocas restricciones pandémicas.
Antes de ese auge, el destino atraía principalmente a un público reducido y adinerado, según Ignacio García, un argentino que lleva ocho años viviendo allí. “No solo veía a famosos, sino que estaba con ellos”, afirmó, recordando las visitas de Cardi B y Alicia Keys.
La desaceleración también ha afectado a los hoteles. La ocupación en Tulum se situó en una media del 63,7% en los primeros siete meses de 2026, frente al 72,7 % del año anterior, según la Secretaría de Turismo de Quintana Roo.
El camino a seguir
Algunos hoteleros e inversores ven esta desaceleración como una oportunidad para alejarse del turismo de masas, centrado en la fiesta, y recuperar el destino exclusivo y de alta gama que, según ellos, Tulum siempre estuvo destinado a ser.
La apuesta por el ‘Tulum 3.0′ va más allá de los nuevos complejos turísticos, ya que busca sacar partido de las tendencias de bienestar y lujo, imitando el ambiente de destinos de élite como Aspen, en Estados Unidos, y Miconos, en Grecia.
Por ejemplo, la promotora mexicana Inmobilia está construyendo un complejo hotelero y residencial de lujo bajo la marca Faena en Tulum, mientras que UMusic Hospitality & Lifestyle, respaldada por Universal Music Group, se prepara para inaugurar un hotel de 57 habitaciones en diciembre.
La recesión también está redefiniendo la situación económica para los visitantes que permanecen más tiempo.
Angelika Pokovba, una estadounidense de 30 años que trabaja a distancia desde Ciudad de México, mantiene un segundo apartamento en el barrio de La Veleta, en Tulum, desde 2020. Su alquiler mensual ha bajado un 40%, hasta los MXN$15.000 (US$811), ya que los propietarios han rebajado los precios para retener a los inquilinos, lo que la ha ayudado a decidirse a seguir renovando el contrato de alquiler.
Sin embargo, la reducción de la oferta de vuelos podría cambiar esa ecuación. Pokovba señaló que, si la disminución de los vuelos provoca un aumento de las tarifas aéreas, mantener el apartamento podría dejar de tener sentido desde el punto de vista económico.
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--Con la colaboración de Sri Taylor.
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