Donald Trump califica al T-MEC como “irrelevante”

Trump dijo que “no hay ninguna ventaja real” para su país en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC)

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Bloomberg — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó indiferencia hacia el acuerdo comercial norteamericano con Canadá y México, lo que anticipa una renegociación prolongada del mayor pacto de libre comercio de su país.

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Trump dijo el martes 13 de noviembre que “no hay ninguna ventaja real” para su país en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que firmó en 2020 y que está sujeto a una revisión este año.

Señaló que el pacto beneficia principalmente a Canadá, pero que los estadounidenses “no necesitan sus productos” porque “todo el mundo se está mudando aquí”.

“Podríamos tenerlo o no, no importaría”, dijo Trump a periodistas durante una visita a una planta de Ford Motor, cuando se le preguntó si participaría en una renegociación del acuerdo o dejaría que venciera. “Es irrelevante”.

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Los comentarios de Trump representan otra advertencia, tanto para el sector automotor de EE.UU., que depende en gran medida del acuerdo, como para funcionarios de Ciudad de México y Ottawa, que lidian con la política comercial errática del presidente desde su regreso al cargo hace un año.

También indican que la renegociación prevista del T-MEC podría convertirse en una exposición de reclamos de Washington contra sus dos mayores socios comerciales.

El T-MEC fue uno de los logros emblemáticos de Trump durante su primer mandato, al reemplazar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1992, al que criticó durante años.

El acuerdo está sujeto a una revisión obligatoria este año. Si todos los países aceptan renovarlo antes del 1 de julio, se extendería por 16 años.

Pero si no, las partes deberían realizar revisiones conjuntas anuales hasta que acuerden aprobarlo nuevamente o el pacto expire en 2036.

Eso es independiente de la cláusula de retiro, que establece que cualquier país puede salir del acuerdo con seis meses de aviso por escrito a las otras partes. Aún no está claro si Trump lo hará y, de ser así, si luego se alcanzaría un acuerdo para evitar el colapso del T-MEC. El acuerdo no detalla completamente todos los caminos de negociación y, en teoría, deja abierta la opción de que las conversaciones continúen en cualquier formato que los tres países acuerden.

En los últimos meses, Trump ha descalificado el acuerdo, en una aparente jugada para ganar influencia sobre Canadá y México. Consultado sobre si todavía quiere el pacto, Trump respondió: “Creo que ellos lo quieren”, en referencia a los vecinos de EE.UU., y agregó: “Realmente no me importa”.

“Ni siquiera pienso en el T-MEC. Quiero que a Canadá y a México les vaya bien. El problema es que no necesitamos sus productos. No necesitamos autos fabricados en Canadá. No necesitamos autos fabricados en México. Queremos fabricarlos aquí. Y eso es lo que está pasando”, continuó Trump.

Trump ya debilitó el pacto durante su segundo mandato al imponer, y luego reducir, nuevos aranceles a productos mexicanos y canadienses, justificando la medida con el argumento de que el fentanilo ingresa a través de ambos países. Más tarde, eximió a los productos cubiertos por el T-MEC.

La posibilidad de que Trump rompa el acuerdo comercial ha añadido más tensión al proceso de revisión, ya que asestaría un golpe devastador a las economías de México y Canadá y alteraría líneas clave de negocios.

Varias industrias, como la automotriz, han desarrollado cadenas de suministro profundamente interconectadas en América del Norte que se verían trastocadas si Trump pone fin al acuerdo.

El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, dijo que las rebajas arancelarias que Trump otorgó a las exportaciones japonesas —al reducir la tasa al 15%— le dieron a Toyota Motor Corp. una ventaja de costos de entre US$5.000 y US$10.000 por SUV frente a su empresa, pese a que Ford fabrica sus SUV en EE.UU. Ford y otros fabricantes estadounidenses han presionado a la Casa Blanca para negociar un nuevo acuerdo comercial norteamericano con México y Canadá con el fin de mantener una ventaja de costos para su producción en territorio estadounidense.

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