Bloomberg — Altos cargos del Gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum se han reunido con gestoras de activos como BlackRock Inc., KKR & Co. y Macquarie Asset Management, en un momento en que su país busca impulsar la inversión privada en el desarrollo de infraestructuras.
Las empresas asistieron el mes pasado a un extenso taller en el que también participaron representantes de Copenhagen Infrastructure Partners, Mexico Infrastructure Partners y Alom Infra, según fuentes conocedoras del asunto.
A pesar de haber cortejado a inversionistas globales y a fondos de pensiones mexicanos desde principios del año pasado, el Gobierno de Sheinbaum aún no ha creado entidades de propósito específico que puedan atraer una inversión privada significativa. Sin embargo, un reciente repunte de la inversión privada en el sector eléctrico mexicano, que atraviesa dificultades, sugiere que el Gobierno podría estar cobrando cierto impulso.
Las conversaciones mantenidas en las reuniones de junio se centraron en debatir el marco de los posibles proyectos, más que en una cartera concreta de nuevas inversiones, según estas personas, que solicitaron mantener el anonimato al tratar información que no es pública. Los funcionarios del Gobierno expresaron su interés en desarrollar proyectos en los ámbitos de la energía y las autopistas a corto plazo, según indicaron estas personas.
Las reuniones también incluyeron un desayuno con el ministro de Hacienda, Edgar Amador, al que asistieron representantes de los fondos de pensiones del país, conocidos como Afores, según indicaron algunas de las personas con conocimiento del asunto.
“Los ahorros de las pensiones tienen un horizonte a largo plazo, lo que los hace naturalmente compatibles con la financiación de proyectos de infraestructura bien estructurados”, afirmó en un comunicado Guillermo Zamarripa, presidente de la asociación de fondos de pensiones Amafore. “Este tipo de inversión contribuye a la diversificación al tiempo que ofrece rendimientos razonables. México necesita inversión en infraestructura”.
Representantes de BlackRock, KKR, Copenhagen Infrastructure Partners y Mexico Infrastructure Partners se negaron a hacer comentarios. Un representante de Alom Infra confirmó que alguien de la empresa asistió al taller, pero no proporcionó más detalles.
La reunión fue “en general positiva, ya que brindó a los gestores de activos la oportunidad de hablar directamente con el Gobierno sobre la inversión en infraestructuras”, afirmó Ernesto González, director de Macquarie Asset Management en México, en un comunicado enviado por correo electrónico. “Uno de los temas que se planteó fue la importancia de contar con un marco de colaboración. Un entorno normativo estable y un proceso de arbitraje para la resolución de controversias son esenciales para atraer y retener la inversión necesaria para impulsar grandes proyectos de infraestructura en México”.
Macquarie lleva casi dos décadas invirtiendo en México.
Estas reuniones se producen en un momento en que los planes para que los inversionistas privados pongan su capital en marcha se han estancado y en medio de cierta impaciencia por parte de los inversionistas a los que el Gobierno espera recurrir para obtener fondos.
Entre esos inversionistas se encuentran las Afores, que gestionan unos US$500.000 millones en activos, cifra que se prevé que se dispare en los próximos años. En mayo, el Gobierno dio a conocer medidas para reducir la burocracia, y el Congreso ha aprobado la legislación propuesta por Sheinbaum destinada a agilizar la autorización de inversiones en grandes proyectos de infraestructura.
En las reuniones del mes pasado, representantes de la Secretaría de Hacienda presentaron una visión general de la nueva ley, y durante el evento se debatió cómo podría mejorarse, según indicaron algunas de las personas consultadas. Uno de los puntos de debate fue la reducción de la burocracia en las denominadas propuestas no solicitadas —es decir, proyectos propuestos por el sector privado— para acelerar los plazos, según señalaron dichas personas.
También persisten dudas sobre los tipos de proyectos que tendría sentido que respaldaran algunos de los inversionistas. Las Afores, por ejemplo, son menos propensas a invertir en proyectos de infraestructura “greenfield” —es decir, en fase inicial— en los que está interesado el Gobierno, señaló una de las fuentes. Otra fuente afirmó que una combinación de proyectos consolidados y nuevos sería viable.
Las Afores querrían obtener rendimientos porcentuales de al menos un 15% para que las inversiones en infraestructuras resultaran atractivas, según han señalado los participantes en el mercado en los últimos meses.
No obstante, ha habido algunos indicios de optimismo: la inversión privada en el sector eléctrico mexicano, que atraviesa dificultades, ha comenzado a repuntar. Los acuerdos relacionados con centrales eléctricas, energías renovables e infraestructuras están dando impulso al plan de Sheinbaum para modernizar la red eléctrica.
La Comisión Federal de Electricidad de México concluyó en junio el primer proceso de licitación en el marco de su nuevo plan de inversión mixta en energías renovables, con el que se prevé añadir 7.411 megavatios de capacidad de generación.
Y el simple hecho de que el Gobierno esté abierto a la inversión privada —un cambio radical con respecto al Gobierno anterior de Andrés Manuel López Obrador— también es una señal positiva, según señalaron algunas de las personas consultadas.
- Con la colaboración de Carolina Millán.
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