Sheinbaum debe preparar revisión del T-MEC con un Trump decidido a actuar unilateralmente

México debe estar atento para actuaciones de Trump inconsistentes con el derecho internacional y con reducido diálogo, dijeron expertos a Blomberg Línea.

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Ciudad de México — La presidenta Claudia Sheinbaum debe preparar una revisión del T-MEC que viene con recargada incertidumbre y con un presidente Donald Trump que, después de la intervención en Venezuela y captura de Nicolás Maduro, está decidido a actuar de forma unilateral y ha amagado con usar fuerza militar en tierras mexicanas.

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sobrevivió al primer año del segundo mandato de Trump en la Casa Blanca. Ahora comienza la cuenta regresiva para que los “tres amigos” de Norteamérica se encuentren el 1 de julio de 2026 y decidan si el tratado se extiende, se somete a revisiones anuales o si muere.

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Aunque aún hay interrogantes sobre cómo influirá la incursión en Venezuela en la inminente revisión del T-MEC, expertos consultados por Bloomberg Línea dijeron que Sheinbaum y su equipo deben estar preparados para actuaciones de Trump inconsistentes con el derecho internacional y con reducido diálogo aun con aliados.

Antonio Ortiz-Mena, CEO de AOM Advisors y miembro del equipo mexicano de negociación del TLCAN, dijo que México ha cooperado con Estados Unidos en materia económica y de seguridad y goza de mayor respeto respecto de otros países de América Latina, sin embargo, no se puede soslayar la posibilidad de una acción unilateral.

“Estados Unidos determina en ocasiones de manera unilateral lo que es su seguridad nacional y como va a defenderla, más allá de sus obligaciones internacionales. Esto significa que no solo México, sino otros países, deben tener contemplados escenarios donde es posible la acción unilateral en una amplia variedad de temas”

Antonio Ortiz-Mena, CEO de AOM Advisors.

Ortiz-Mena señaló que México debe estar preparado para una posible acción unilateral en un escenario donde parece no haber demasiados contrapesos internacionales para Trump ni tampoco en el derecho ni en la coordinación política con aliados.

Cuatro días después de la operación militar en Caracas, capital de Venezuela, Trump anunció que Estados Unidos se retiró de 66 organizaciones multilaterales, convenios y tratados internacionales con el argumento de que “ya no sirven a los intereses estadounidenses”.

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Diego Marroquín, miembro del Programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), dijo que la Casa Blanca está mostrando su disposición a utilizar la fuerza fuera de las fronteras estadounidenses, por lo que no se puede descartar que México y otros países sean los siguientes que estén en la mira.

“El reto de México rumbo a 2026 es doble: asegurar la extensión de un T-MEC que no subordine los intereses nacionales a los de Estados Unidos (será) una renegociación muy difícil y se debe disuadir cualquier acción kinética unilateral en territorio mexicano”

Diego Marroquín, miembro del Programa de las Américas del CSIS.

La operación en Venezuela -apuntó Marroquín- es un claro recordatorio de que el comercio, la seguridad y la geopolítica están profundamente entrelazados para Trump, lo que pondrá a prueba la capacidad de México y Canadá para defender la soberanía sin dejar de ser indispensables para el futuro económico de América del Norte.

Marroquín testificó ante el Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) a favor del T-MEC en el contexto de las consultas a los sectores en Estados Unidos en preparación para la revisión conjunta.

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Alejandro Werner y Gerónimo Gutiérrez, especialistas con experiencia en la relación México-Estados Unidos, participaron el viernes 9 de enero en el Seminario de Perspectivas Económicas 2026 organizado por el ITAM, en donde expusieron su punto de vista sobre el futuro del T-MEC.

Werner, director fundador del Instituto de las Américas de Georgetown y exdirector del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, estimó que habrá un buen acuerdo sobre el T-MEC, sin embargo, enfatizó que con Trump ninguna negociación es final.

“Vamos a tener un tratado, pero ¿de qué sirve el tratado si Estados Unidos puede mover aranceles? Puede tomar decisiones unilaterales y México no tiene recursos porque en este nuevo entorno geopolítico al final del día tenemos que adecuarnos a lo que el vecino del norte quiera con respecto al tratado”

Alejandro Werner, director fundador del Instituto de las Américas de Georgetown.

Gutiérrez, socio director de BEEL Infrastructure Partners y exembajador de México en Estados Unidos, consideró que el presidente Trump en su primer mandato tenía más contrapesos, a diferencia de ahora que hay menos contrapesos en el Congreso, en la Corte Suprema e, incluso, en su propio gabinete.

“Trump está decidido a decir ‘esto es lo que quiero y háganlo’. ¿Qué está en la mesa? Todo. Es una negociación entremezclada”

Gerónimo Gutiérrez, socio director de BEEL Infrastructure Partners.

De enero a agosto de 2025, el valor del comercio entre México y Estados Unidos creció 3,9% comparado con el mismo periodo de 2024, ascendiendo a US$581.306 millones, con lo cual México se posicionó como su principal socio comercial por encima de Canadá, de acuerdo con el Monitor Comercial del T-MEC que elabora la Secretaría de Economía.

Asimismo, el intercambio de bienes con México representó el 15,5% del comercio global de Estados Unidos de enero a agosto de 2025, por encima de Canadá, China, Alemania y Taiwán.

¿Qué se juega México con la revisión del T-MEC en 2026?

México se juega el acceso al mercado de Estados Unidos y un futuro promisorio si logra una revisión exitosa del acuerdo comercial que cumplirá seis años de vigencia el 1 de julio de 2026, fecha en la que el balón estará rodando en las canchas de Norteamérica con motivo de la Copa Mundial de Futbol.

Pero hay riesgos. Si no hay tratado comercial, si las negociaciones no avanzan o si Estados Unidos se inclina por un acuerdo bilateral, la economía mexicana podría resentirlo.

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El T-MEC subsistió al primer año de Trump en su segundo mandato a costa de aranceles que ignoraron el acuerdo comercial, de múltiples amenazas del presidente por diversos temas, numerosos viajes de funcionarios mexicanos a Washington y de Sheinbaum aferrándose a su estrategia de “cabeza fría”.

Ortiz-Mena consideró que México tiene que ir a la revisión partiendo de que es más importante para Estados Unidos que cualquier otro país de América Latina en lo económico, seguridad, medioambiente y migración, asimismo, sugirió que cada tema avance en su carril y sin condicionar la cooperación en seguridad a que se quiten los aranceles.

“Para México va a ser muy importante mantener la revisión del T-MEC enfocada en los propios términos que señala el tratado. La interdependencia entre ambos países nos obliga a dialogar y cooperar: en lo económico negociar de manera fría y dura, y no condicionar la cooperación en seguridad a que Estados Unidos quite aranceles”

Antonio Ortiz-Mena, CEO de AOM Advisors.

Marroquín tiene claro que, a la luz de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y de conocer el testimonio del representante comercial, Jamieson Greer, ante el Congreso, la administración Trump está dejando todas las opciones abiertas para el T-MEC y no querrán extender el tratado si no se realizan cambios importantes.

Señaló que Estados Unidos buscará renegociar clausulas y capítulos clave del tratado como son reglas de origen, sector automotriz, política energética y comercio digital, además, no se puede descartar una agenda paralela de temas que para el Gobierno de Trump son irritantes en la relación bilateral como agua, migración, seguridad.

“Todo está en la mesa. México se está jugando el acceso al mercado estadounidense, es decir, se está jugando mantener el acceso actual que tenemos que en su mayoría es libre contra un escenario donde México tenga acceso más acotado”

Diego Marroquín, miembro del Programa de las Américas del CSIS.

Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, dijo a Bloomberg Línea que México se juega un futuro promisorio con la revisión del T-MEC, por lo que, si se renueva el acuerdo, México volverá a acceder a las “grandes ligas”.

En cambio, si no se logra un acuerdo favorable para México, el país estaría condenado a un “desempeño mediocre” y tomaría años, quizá décadas, reestructurar las cadenas productivas y lograr la diversificación de mercados. Si el acuerdo se cancela -añadió- aumenta la probabilidad de una crisis económico-financiera y causaría un desastre.

El 1 de febrero de 2026 cumple un año la orden de Trump de imponer aranceles de 25% a las mercancías de México y Canadá que están fuera del T-MEC.

Dicho arancel lo justificó con la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés), la cual califica de “amenaza” a los migrantes y las drogas, incluido el mortífero fentanilo.

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México, al igual que otros países, también paga aranceles sectoriales adicionales a automóviles, autopartes y camiones pesados de 25%, al acero y aluminio de 50%, y cobre 50%, los cuales entraron en vigor de forma escalonada desde mayo del año pasado.

Sheinbaum dijo el 1 de febrero del año pasado que su Gobierno tenía un plan B con medidas arancelarias y no arancelarias para hacer frente a los aranceles de Trump, sin embargo, este plan no se implementó y la presidenta optó por la “cabeza fría” a la hora de conversar con su homólogo.

Los aranceles por los que sí se decidió Sheinbaum fue por los que se cobran a China y otros países con los que México no tiene tratados comerciales. A partir del 1 de enero de 2026, el Gobierno mexicano cobra aranceles de entre 5% y 50% a 1.463 fracciones, entre las que encuentran autopartes, autos, metales, textiles, entre otros.