Lima, Arequipa y Tacna definirán la segunda vuelta en Perú en un escenario aún abierto

Estas tres regiones concentran el voto más incierto de la primera vuelta y podrían definir al próximo presidente en un balotaje marcado por la fragmentación y el voto de rechazo.

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Bloomberg Línea — La primera vuelta electoral en Perú dejó un mapa fragmentado y un escenario aún abierto de cara a la segunda vuelta, con dos posibles configuraciones que podrían redefinir la dinámica política del país: un balotaje entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, o uno entre Fujimori y Rafael López Aliaga.

Más allá de quién acompañe a Fujimori en la contienda final, ambos escenarios comparten un elemento en común: la elección se definirá en regiones donde ninguno de los dos principales contendores logró imponerse en la primera vuelta, particularmente Lima Metropolitana —donde se impuso Rafael López Aliaga—, Arequipa —ganada por Jorge Nieto Montesinos— y Tacna —donde triunfó Ricardo Belmont. En estos territorios, el voto fragmentado y la presencia de candidaturas alternativas introducen un alto grado de incertidumbre.

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El mapa territorial que deja la primera vuelta muestra contrastes claros. Fujimori consolidó su fortaleza en la costa norte —incluyendo Piura, La Libertad y Lambayeque— así como en zonas urbanas como Callao y parte de la selva como Loreto y Ucayali. En paralelo, Sánchez logró una amplia ventaja en el sur andino y parte de la sierra central, con triunfos en Cusco, Puno, Ayacucho, Apurímac y Huancavelica.

En tanto, López Aliaga solo ganó en la capital del país y tiene una alta preferencia en el voto de peruanos en el extranjero con alrededor del 26%.

Al cierre de esta nota, al conteo de la ONPE al 93,80%, Sánchez mantenía el segundo lugar y se perfilaba para disputar la segunda vuelta con Fujimori el próximo 7 de junio. La diferencia con López Aliaga era de 13.000 votos. A casi una semana de la elección, aún no hay dos ganadores oficiales, la lucha por el balotaje es voto a voto.

Escenario 1: Fujimori vs. Sánchez

Un eventual enfrentamiento entre Fujimori y Sánchez reproduce, en gran medida, la división territorial entre la costa y el sur andino, aunque con matices derivados de la fragmentación del voto.

En este escenario, la clave estará en cómo se redistribuyan los votos en regiones donde ganaron terceros candidatos, particularmente en Lima, Arequipa y Tacna, donde no existe una transferencia automática de apoyos.

“No habrá una transferencia ordenada de votos: los electores tendrán bastante libertad y eso hará más incierta la segunda vuelta”, dijo a Bloomberg Línea Enrique Castillo, analista político y exconductor del programa “Agenda Política”.

“Hay una gran incertidumbre sobre hacia dónde migrarán los votos de las regiones donde ganaron terceros candidatos, y eso es justamente lo que puede terminar definiendo la elección”, agregó Eduardo Dargent, politólogo y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Dargent advierte, además, que este escenario podría asemejarse al de la segunda vuelta de 2021 entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo, con un fuerte componente de polarización. “El riesgo es que ambos candidatos apelen a sus bases más duras en lugar de buscar al votante intermedio”, señaló.

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¿A dónde podrían ir los votos?

Sin embargo, algunos patrones empiezan a delinearse. Según Enrique Castillo, el voto de candidatos como Jorge Nieto, opción política de centro, tendería a fragmentarse entre Keiko Fujimori, Roberto Sánchez y el voto en blanco; mientras que el del empresario Ricardo Belmont se inclinaría mayoritariamente hacia Sánchez.

En el caso de Rafael López Aliaga, Castillo prevé una división: una parte de su electorado migraría hacia Fujimori, otra optaría por el voto en blanco y una fracción menor podría inclinarse por Sánchez.

En ese contexto, el votante no alineado aparece como decisivo. “En Perú hay un votante mucho más pragmático y menos ideologizado de lo que se suele ver en el debate público. Ese votante es el que define la segunda vuelta”, señaló Dargent.

El politólogo también advierte que ese segmento podría reaccionar negativamente ante campañas agresivas. “Si ambos candidatos radicalizan su discurso, es probable que aumente el voto en blanco o viciado”, indicó.

Castillo coincidió en que este segmento será determinante: “El voto en blanco y viciado puede convertirse en el principal aliado en la segunda vuelta”.

¿Quién tiene la ventaja?

A nivel de balance de fuerzas, el escenario aparece abierto, aunque con una ligera ventaja inicial para Fujimori. “Keiko Fujimori parte con una ligera ventaja frente a Sánchez, principalmente por el temor que genera su candidatura”, indicó Castillo. Y lo resumió de forma directa: “Keiko Fujimori genera rechazo, pero Roberto Sánchez genera miedo”.

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El izquierdista ha señalado que en su eventual mandato se removerá a Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú, “porque ha beneficiado a las grandes transaccionales”, así como propuso la nacionalización de recursos estratégicos, incluyendo el gas de Camisea y el petróleo, y busca “refundar el país” con una nueva Constitución, a fin de cambiar el modelo económico.

Dargent introduce un matiz respecto a la lideresa de Fuerza Popular: esa ventaja dependerá de la estrategia. “El éxito de Fujimori pasa por presentarse como una candidata de derecha, pero responsable y moderada”, explicó.

En este escenario, la relación con el electorado de López Aliaga será determinante en caso quede fuera de la contienda. “Si López Aliaga no recibe el respaldo de Fujimori en su denuncia de fraude electoral y anulación de las elecciones, ella puede perder un bloque importante de votos”, advirtió Castillo.

Escenario 2: Fujimori vs. López Aliaga

Un segundo escenario contempla un enfrentamiento entre Fujimori y López Aliaga, lo que implicaría una reconfiguración significativa del mapa político.

A diferencia del escenario con Sánchez, este caso concentraría el voto de derecha y abriría la puerta a una mayor movilización del antifujimorismo.

“Con López Aliaga la elección sería más equilibrada, porque podría aglutinar a sectores antifujimoristas”, explicó Castillo.

Dargent coincide en que este escenario rompe la lógica reciente. “No sería una elección como la de 2021. Sería una disputa distinta, más centrada en Lima y en sectores urbanos”, señaló.

Además, advierte que el comportamiento del electorado podría ser menos predecible. “Podría haber una mayor proporción de votos en blanco o viciados, especialmente entre quienes no se sienten representados por ninguna de las dos opciones”, indicó.

En este contexto, el desenlace dependerá de la capacidad de ambos candidatos para ampliar su base más allá de sus núcleos duros y disputar el voto de centro.

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Voto volátil y rechazo

Más allá del escenario específico, los analistas coinciden en que la segunda vuelta estará marcada por un electorado volátil y por factores emocionales.

“La segunda vuelta será altamente emocional y marcada por el rechazo más que por la adhesión”, indicó Dargent.

En ese contexto, el resultado dependerá de la capacidad de cada candidato para interpretar al votante indeciso y evitar errores estratégicos.

“La elección la va a ganar quien cometa menos errores y logre convocar al votante que no está con ninguno”, concluyó Castillo. Entre esos errores, los analistas advierten que Keiko Fujimori podría verse perjudicada si opta por una campaña confrontacional que refuerce la polarización como una “lucha contra el comunismo”, mientras que Roberto Sánchez arriesga perder apoyo si radicaliza su discurso o no logra disipar los temores económicos, o mantiene en sus filas a Antauro Humala.

En un eventual escenario con Rafael López Aliaga, el riesgo sería mantener un tono confrontacional que limite su capacidad de atraer al votante de centro. Una campaña excesivamente polarizante podría empujar a parte del electorado hacia el voto en blanco o viciado y dificultar la construcción de alianzas clave.

Con un mapa territorial dividido y sin un claro dominio nacional, el desenlace del balotaje dependerá menos de los bastiones tradicionales y más de lo que ocurra en regiones clave donde hoy el voto permanece abierto.