Bloomberg — Según fuentes familiarizadas con el asunto, Estados Unidos está considerando levantar las sanciones contra el banco central de Venezuela para facilitar la entrada de miles de millones de dólares a la deteriorada economía del país.
Esta medida permitiría que los ingresos procedentes de la venta de petróleo circularan con mayor libertad por el sistema financiero venezolano, restableciendo un canal clave para la entrada de divisas después de que años de restricciones aislaran al país de la banca mundial.
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Esto ocurre mientras la administración Trump intenta encontrar maneras de aliviar los obstáculos económicos en Venezuela, creados por el propio marco de sanciones de Estados Unidos. Los pagos a empresas locales que trabajan para reactivar la producción de crudo se retienen regularmente en cuentas con sede en Estados Unidos, mientras los bancos realizan controles de cumplimiento sobre las transacciones vinculadas a la petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA, según fuentes que pidieron no ser identificadas porque el asunto no es público.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el Ministerio de Información de Venezuela no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
Estados Unidos tomó el control de los ingresos petroleros de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero. Los ingresos por la venta de crudo se canalizaron inicialmente a través de una cuenta en Catar antes de ser transferidos a Estados Unidos. Se han enviado aproximadamente US$1.000 millones al banco central venezolano, pero una gran parte aún no ha llegado a las empresas, ya que los bancos están realizando revisiones de cumplimiento, según informaron las fuentes.
Según las fuentes, los fondos procedentes de la venta de petróleo se han ido acumulando a medida que los contratos vinculados a PDVSA son sometidos a un escrutinio adicional, lo que retrasa las transferencias y obliga a algunas empresas a detener sus operaciones.
Los retrasos en los pagos amenazan con socavar el plan del presidente Donald Trump para impulsar rápidamente la producción de crudo de Venezuela y reactivar la economía. Esto ocurre en un momento en que la guerra con Irán está reduciendo la oferta mundial de crudo y elevando los precios de la gasolina en Estados Unidos a su nivel más alto en más de tres años, lo que ejerce presión política sobre Trump.
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Según el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se espera que Venezuela aumente su producción de petróleo hasta en un 40% este año, lo que supone un incremento de entre 300.000 y 400.000 barriles diarios.
Las sanciones impuestas por el Tesoro estadounidense bajo la administración Trump en 2019 aislaron al banco central de Venezuela del sistema financiero estadounidense, bloqueando de hecho la mayor parte de sus actividades y disuadiendo a los bancos internacionales de gestionar cualquier transacción relacionada.
“La eliminación de estas sanciones permitiría restablecer canales con bancos internacionales, reducir las fricciones operativas y ampliar la participación de más bancos, lo que daría mayor profundidad al mercado cambiario”, afirmó Alejandro Grisanti, director de la consultora Ecoanalítica, con sede en Caracas.
Los dólares estadounidenses son clave para contener la depreciación del bolívar venezolano y frenar la creciente inflación. Tras la transferencia de los primeros pagos procedentes de la venta de petróleo al banco central del país, el gobierno está incrementando la venta de dólares al sector privado, en un intento de las autoridades por contener la caída del bolívar que amenaza con reactivar la hiperinflación.
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