Oxford Economics advierte que el nuevo boom petrolero de Venezuela aún está lejos de estar asegurado

La consultora estima que los acuerdos con North American Blue Energy Partners, Chevron y Eni podrían llevar la producción venezolana cerca de los 3 millones de barriles diarios en la próxima década.

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Bloomberg Línea — Venezuela podría volver a acercarse a los niveles de producción petrolera de sus mejores años si los nuevos acuerdos anunciados para el sector llegan a concretarse. Oxford Economics estima que estos proyectos tienen capacidad para más que duplicar la producción de crudo durante la próxima década, hasta llevarla cerca de los 3 millones de barriles diarios. Sin embargo, la consultora considera que el escenario todavía es demasiado incierto para incorporarlo a sus previsiones económicas.

Los nuevos acuerdos petroleros de Venezuela tienen el potencial de más que duplicar la producción de petróleo durante la próxima década y generar un repunte económico más amplio en el país”, señaló Tim Hunter, economista sénior para América Latina de Oxford Economics. No obstante, agregó que la consultora no modificará por ahora su previsión base porque “no está garantizado que estos acuerdos se mantengan”.

El potencial de crecimiento parte de una producción que alcanzó recientemente un máximo de 1,2 millones de barriles diarios en julio, según datos de la OPEP. Si los nuevos proyectos cumplen sus objetivos, el volumen podría acercarse nuevamente a los 3 millones de barriles diarios, una cifra próxima a los máximos de producción registrados por Venezuela en décadas anteriores.

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NABEP concentra el mayor salto

El acuerdo que plantea el mayor incremento es el de North American Blue Energy Partners, una compañía privada a la que fue otorgada una concesión que comprende 65.000 millones de barriles, equivalentes a cerca de 20% de las reservas oficiales de Venezuela.

NABEP, a cargo del controvertido empresario Alejandro Betancourt, produce actualmente unos 200.000 barriles diarios y tiene como objetivo superar el millón de barriles diarios. Kpler, según recoge Oxford Economics, estima que esa meta podría alcanzarse entre 2032 y 2036.

A este proyecto se suman los planes de Chevron y Eni. Chevron anunció que durante los próximos cinco años más que duplicaría la producción de su empresa conjunta hasta unos 600.000 barriles diarios, mientras que Eni podría elevar su producción hasta 400.000 barriles diarios, frente a los volúmenes mínimos actuales.

El destino de ese petróleo también estaría condicionado por los nuevos acuerdos. Estados Unidos tendría derecho a comprar 20% de la producción de NABEP a precio de costo y derecho de primera negativa sobre el 80% restante. El crudo que Estados Unidos no compre podría ser exportado a India, que aparece como el segundo mayor destino del petróleo venezolano después de Estados Unidos, según el informe.

Más ingresos

Para Hunter, el impacto de los acuerdos no se limitaría al aumento de la producción. Los mayores ingresos petroleros ya han comenzado a tener efectos sobre la economía venezolana, al permitir al Estado contener parcialmente la depreciación del bolívar y, con ello, moderar la inflación.

Antes de los terremotos de junio, la inflación mensual había descendido hasta 6,3%, desde un máximo reciente de 33% en enero y un promedio de 15,8% mensual durante 2025.

Hunter señaló que los ingresos adicionales que generen los nuevos acuerdos podrían prolongar esa estabilización económica y destinarse a reconstruir las instituciones y la infraestructura del país, lo que ayudaría a una recuperación de sectores distintos al petróleo.

El potencial fiscal sería considerable. Si NABEP alcanza una producción de un millón de barriles diarios en una década, Oxford Economics calcula que las regalías e impuestos previstos, por US$209.000 millones, podrían aumentar los ingresos del Gobierno venezolano en 40%, equivalente a aproximadamente 3% del PIB.

Si NABEP logra alcanzar una producción de un millón de barriles diarios en una década, Oxford Economics calcula que las regalías e impuestos previstos, por US$209.000 millones, elevarían los ingresos del Gobierno venezolano en 40%, equivalente a aproximadamente 3% del PIB.

El plan contempla además US$100.000 millones en inversión, un monto equivalente a cerca de 100% del PIB venezolano estimado por el FMI. Si ese desembolso se distribuyera a lo largo de los 10 años necesarios para alcanzar el objetivo de producción, representaría entre 4% y 8% del PIB cada año.

Pero Oxford Economics introduce una limitación importante: debido al deterioro de la industria venezolana, una parte significativa de los bienes de capital necesarios tendría que ser importada. Esto reduciría el impacto neto de la inversión sobre el crecimiento interno.

El riesgo de una recuperación no tan amplia

La principal advertencia de Oxford Economics es que el mismo auge petrolero que podría mejorar las cuentas públicas también podría reducir las posibilidades de una recuperación económica más amplia.

“El acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos y North American Blue Energy Partners enfrenta escrutinio político y cuestionamientos sobre su legalidad”, afirmó Hunter.

El economista añadió que, en términos generales, los nuevos acuerdos podrían reducir la probabilidad de una recuperación económica más amplia al aumentar los incentivos para mantener el statu quo político.

La participación del gobierno de Estados Unidos en NABEP, sostiene la consultora, crea incentivos para mantener el statu quo político. Los operadores privados también podrían favorecer la continuidad de los acuerdos, ante la posibilidad de que una futura administración venezolana cuestione la validez de contratos firmados bajo el actual Gobierno.

“Sin avances hacia un sistema político más democrático, vemos pocas posibilidades de una recuperación económica más amplia fuera de los sectores relacionados con los hidrocarburos”, dijo Hunter.

Para Oxford Economics, el problema es que sin avances políticos serían limitadas las posibilidades de construir instituciones eficaces, combatir la corrupción y mejorar las políticas públicas necesarias para que el crecimiento llegue a sectores distintos de los hidrocarburos.

La consultora mantiene, por ahora, su previsión económica sin cambios. Una de las principales razones son las dudas sobre la viabilidad del acuerdo con NABEP, particularmente por los cuestionamientos legales en Venezuela y por la posibilidad de que aumente el escrutinio estadounidense dependiendo del resultado de las elecciones de medio término.

Oxford Economics también señala que la población venezolana está dividida respecto al acuerdo y que la popularidad de la presidenta interina Delcy Rodríguez continúa siendo baja, mientras que tanto dirigentes opositores como sectores chavistas han cuestionado el proyecto.

La participación de la Administración Trump podría, al mismo tiempo, aumentar las posibilidades de que NABEP concrete sus planes al reducir el riesgo de expropiación y facilitar la llegada del capital necesario para una inversión de gran escala. Pero la consultora considera que todavía faltan elementos para incorporar ese escenario a sus proyecciones.

Chevron y Eni tienen, en este sentido, una posición relativamente más favorable. Sus proyectos requieren menos capital y Oxford Economics considera que probablemente tendrán una mayor rentabilidad que NABEP. Aun así, sus incrementos de producción tampoco forman parte del escenario base de la consultora.

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Para modificar su posición, Oxford Economics espera señales claras en las conversaciones entre el Gobierno venezolano y la oposición que favorezcan los acuerdos, además de una continuidad de la posición favorable de Estados Unidos después de las elecciones de medio término.

Por ahora, el diagnóstico de la consultora es que Venezuela tiene delante una oportunidad extraordinaria de recuperar producción e ingresos petroleros, pero todavía no las condiciones suficientes para dar por hecho un nuevo boom económico.