Bloomberg — El veterano ejecutivo petrolero que supervisó la estrategia de Chevron Corp. (CVX) para mantenerse en Venezuela durante años de agitación política afirma que Caracas le está dejando ahora de lado.
Ali Moshiri, actualmente CEO de Amos Global Energy, ha reunido US$2.000 millones de unos 15 inversores para invertirlos en la producción y la infraestructura petroleras venezolanas, en un momento en que la Administración Trump presiona a las empresas estadounidenses para que reactiven el sector energético del país. Sin embargo, la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) está actuando con una lentitud glacial ante sus propuestas, según declaró en una entrevista.
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“No hay ningún proceso, ni sentido de la urgencia”, afirmó Moshiri, quien viajará a Caracas este fin de semana para intentar concertar una reunión presencial con los directivos de PDVSA. “Estamos dispuestos a arreglar la situación. Es de vital importancia”.
Ni PDVSA ni los Ministerios de Petróleo e Información de Venezuela respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
Moshiri, quien dirigió las operaciones de Chevron en Latinoamérica hasta 2017, afirmó que tanto él como su fondo llevan manteniendo conversaciones con el Gobierno venezolano sobre posibles acuerdos desde antes de que las fuerzas estadounidenses detuvieran al expresidente Nicolás Maduro en enero.
El equipo de Moshiri en Caracas ha firmado un memorando de entendimiento para uno de los siete yacimientos petrolíferos en los que está interesado. En conjunto, afirma que estos activos tienen potencial para producir unos 200.000 barriles diarios de petróleo, lo que supone alrededor del 20 % de la producción actual del país.
Moshiri, que patrocina un torneo anual de golf en Caracas, también está intentando negociar un contrato para renovar el principal puerto petrolero de exportación de Venezuela en la costa caribeña, que, según él, solo está operativo al 40%. Tiene previsto invertir hasta US$1.000 millones en reparaciones en el Complejo Industrial Petrolero y Petroquímico “José Antonio Anzoátegui”.
“Cuento con mis inversores principales y US$500 millones que puedo invertir mañana mismo. Hay que reconocer que soy diferente a otras empresas porque llevamos 10 años evaluando los yacimientos de Venezuela”, afirmó Moshiri, quien también tiene previsto intentar reunirse con la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, durante su estancia en Caracas. “No necesito un memorando de entendimiento”.
Moshiri reconoció el mérito de la Administración Trump por sus esfuerzos iniciales para estabilizar Venezuela y por contribuir a crear un entorno que está infundiendo confianza a las empresas extranjeras para que regresen. No obstante, señaló que la reciente presión para que las empresas estadounidenses firmen contratos es excesivamente “oportunista” y se centra demasiado en los beneficios a corto plazo, en lugar de elaborar un plan amplio y a largo plazo para una recuperación duradera.
Moshiri afirmó que reconstruir la economía de Venezuela será “como sacar el Titanic del fondo del océano”, lo que requerirá una enorme inversión en infraestructuras, desarrollo y planificación.
Moshiri, que nació en Irán y se licenció en la Universidad de Tulsa, se incorporó a Chevron en 1978 y se jubiló de la empresa en 2017. Fue una figura clave en la decisión de la empresa de permanecer en Venezuela en 2007, cuando el entonces presidente Hugo Chávez tomó el control de los principales proyectos petroleros de operadores extranjeros en la prolífica Faja del Orinoco, lo que llevó a ExxonMobil Holdings Corp. (XOM), ConocoPhillips (COP) y otras empresas a abandonar el país.
Chevron es actualmente el principal productor del sector privado en Venezuela y está en condiciones de duplicar su producción en el país durante los próximos cinco años.
Moshiri afirmó que dudaba de que la empresa norteamericana Blue Energy Partners —que colabora con el Gobierno de EE.UU. para producir crudo en Venezuela— tuviera la capacidad de aumentar de forma significativa la producción en los yacimientos que explota.
“Realmente no creo que tengan la capacidad para hacer lo que se les ha presentado”, afirmó Moshiri. “Esta empresa nunca ha tenido experiencia operativa” y sus 17 yacimientos son “muy, muy complicados”.
North American Blue Energy Partners no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
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A Moshiri no le interesan los acuerdos de reparto de la producción como los firmados por otros productores, ya que, según él, Venezuela podría rescindirlos. En su lugar, desea una empresa conjunta con PDVSA, con contratos aprobados por los legisladores.
“Cualquier oportunidad que se adjudique debe ser competitiva”, afirmó. “Si no es competitiva, supondrá un reto para el futuro”.
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