Bloomberg — Según fuentes familiarizadas con el asunto, la FIFA no tiene previsto cambiar la fecha de la final del Mundial prevista para el domingo, a pesar de que el humo de los incendios forestales canadienses está deteriorando la calidad del aire en la zona de Nueva York.
Se han mantenido conversaciones informales sobre la situación de los incendios forestales, en las que han participado la FIFA y Andrew Giuliani, jefe del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, pero, según un funcionario de la Casa Blanca, por el momento no está prevista ninguna reunión formal de importancia al respecto.
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El partido entre España y Argentina dará comienzo a las 15:00 horas en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, con capacidad para 80.000 espectadores. El personal del Servicio Meteorológico Nacional ha estado destinado en el centro de mando de la FIFA en Miami durante todo el torneo y seguirá vigilando las condiciones meteorológicas, según ha declarado un portavoz del NWS.
Aunque es probable que el humo en la ciudad de Nueva York empeore el sábado, la mayor parte se disipará el domingo, según ha afirmado Bob Oravec, meteorólogo jefe del Centro de Predicción Meteorológica de EE.UU.
“El domingo no será un día terrible para el Mundial”, afirmó Oravec. “Todo lo que observamos indica que el humo se disipará el domingo”.
Las condiciones de mayor calor y sequedad, agravadas por el cambio climático, han provocado que cientos de incendios forestales en Canadá envíen peligrosas columnas de humo por todo el continente.
La mala calidad del aire ya ha alterado la actividad deportiva profesional, lo que ha provocado el aplazamiento de un partido de la MLS previsto para el jueves en Chicago y ha llevado a los responsables a adelantar una hora un partido de la MLB en Filadelfia.
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Se han emitido alertas sobre la calidad del aire en los principales centros de población de Estados Unidos, y la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. ha calificado las mediciones en ciudades como Detroit y Minneapolis como “peligrosas”.
La FIFA ya había supervisado la calidad del aire en la Copa Mundial de Catar 2022, desplegando una red de sensores alimentados por energía solar y estaciones de monitorización de la calidad del aire en los ocho estadios utilizados.
Con la colaboración de Brian K. Sullivan.
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