2026, ¿otra vez 2025?: Goldman Sachs ve a Latinoamérica atrapada en bajo crecimiento

La región encara 2026 atrapada en una inercia macroeconómica: bajo crecimiento, inflación persistente y desequilibrios fiscales que limitan su convergencia con economías más dinámicas, según el banco.

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Bloomberg Línea — América Latina entra en 2026 con un diagnóstico que se parece demasiado al de los años anteriores. Goldman Sachs (GS) proyecta un nuevo ciclo económico marcado por un crecimiento real del PIB inferior al 2%, inflación todavía fuera de las metas en varias economías, deterioro fiscal persistente y un entorno internacional favorable que no logra convertirse en motor de transformación estructural para la región.

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La región, advierte el banco, enfrenta otro año de bajo dinamismo a pesar de un contexto externo benévolo. La previsión de crecimiento para el agregado de las siete principales economías latinoamericanas (LA7) es de 1,9%, prácticamente idéntico al 2% observado en 2023 y al estimado 2,1% de 2025. La recuperación global, la debilidad del dólar y el alivio en tasas internacionales no bastan para romper el estancamiento.

“Esperamos que el panorama macroeconómico de América Latina en 2026 sea relativamente similar al de 2025 en varias dimensiones clave”, señaló el equipo de economistas liderado por Alberto Ramos. “Pronosticamos un crecimiento modesto, ampliamente sin cambios, en torno al 2%”.

Según el informe, Venezuela aparece como un foco de incertidumbre que, por ahora, no altera el escenario base regional. “Tras los acontecimientos recientes, la situación en Venezuela sigue siendo muy fluida y el panorama altamente incierto”, señalaron los analistas.

No obstante, Goldman Sachs aclara que este factor no se incorpora como un riesgo sistémico para el resto de América Latina en su escenario central. “En nuestro escenario macroeconómico base para América Latina en 2026 no estamos asumiendo importantes efectos de contagio económicos, políticos, de seguridad o sociales derivados de la situación en Venezuela”, según el banco.

Desaceleración sincronizada y límites estructurales

El informe identifica una combinación de factores que constriñen la expansión regional. La debilidad de la inversión, la desconfianza política, las tensiones fiscales y una productividad estancada impiden capitalizar plenamente los impulsos externos. Incluso los países que mostrarán cierto dinamismo enfrentarán límites importantes.

Brasil, que creció 2,3% en 2025, desaceleraría a 1,8% en 2026. “Esperamos que el crecimiento del PIB real se desacelere (...) dadas las condiciones monetarias y financieras internas restrictivas, los altos niveles de endeudamiento de los hogares y bajos niveles de holgura económica”, indicó el banco.

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México, tras un crecimiento de apenas 0,3% en 2025, se recuperaría hasta 1,3%, aún por debajo de su tendencia. “La actividad real probablemente enfrentará vientos en contra por la baja confianza empresarial, la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC y una creación de empleo moderada”, según Goldman Sachs.

Argentina, por su parte, mantendría en 2026 un perfil de crecimiento positivo con una expansión proyectada de 2,7%, tras 4,4% en 2025. El banco asocia esta mejora con “el impacto de la desinflación, un aumento adicional en los salarios reales y condiciones financieras más favorables”, además de reformas estructurales.

En el bloque andino, Colombia y Perú registrarían crecimientos de 2,7% y 3,2% respectivamente, sostenidos por salarios reales en alza, resiliencia del mercado laboral y precios firmes de minerales. Chile se ubicaría en 2,2%, mientras que Ecuador, tras una expansión de 3,2% en 2025, se moderaría a 2,0%.

“LatAm parece encaminada a experimentar en 2025 el tercer año consecutivo de crecimiento real del PIB en el rango bajo del 2%”, señaló el informe. “Pronosticamos un crecimiento del PIB real de LA7 en 2026 de un nada destacado 1,9%”.

Inflación, tasas y desequilibrios fiscales

El avance hacia la convergencia inflacionaria también será desigual. En el conjunto de las economías LA7, la inflación caería de 17,7% en 2024 a 7,1% en 2025 y 6,2% en 2026. La mayor parte de la desinflación proviene de Argentina, donde se espera una reducción de 30,6% en 2025 a 20% en 2026. Sin embargo, excluyendo Argentina y Ecuador, el pronóstico para los países con metas explícitas de inflación (LA-IT5) anticipa una aceleración leve de 4% en 2025 a 4,2% en 2026.

“El peso del proceso de desinflación en 2026 probablemente recaerá en los servicios, dados los niveles históricamente bajos de inflación en bienes no transables y productos básicos”, según los analistas.

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Colombia cerraría el año con una inflación de 5,2%. En México se espera una aceleración de 3,9% en 2025 a 4,3% en 2026 por efectos de salarios, tarifas e impacto del Mundial de Fútbol. En Brasil se prevé inflación por encima de 4%, impulsada por expectativas desancladas, utilización elevada de capacidad y políticas fiscales expansivas.

En cuanto a política monetaria, el banco proyecta recortes de tasas en Brasil, México y Chile, y subidas en Colombia. “Esperamos recortes significativos de tasas en Brasil (-250pb a 12,5%) (...) recortes modestos hacia niveles neutrales en México (-50pb a 6,5%) y Chile (-25pb a 4,25%)”, señaló el informe. En cambio, en Colombia anticipan un ciclo de subidas de 150 puntos base, hasta 10,75%, impulsado por el alza del salario mínimo y presiones fiscales.

“El ritmo y la magnitud de los recortes dependerán de la dinámica de la desinflación, el balance general de riesgos y las condiciones financieras globales”, indicó el equipo.

En lo fiscal, el escenario no muestra mejoras estructurales. La región mantendría déficits primarios y deuda pública creciente. Para los siete países principales, se espera un déficit fiscal primario agregado de 0,4% del PIB en 2026, igual al de 2025. “Los déficits fiscales generales nominales se esperan altos (por encima de 8% del PIB en Brasil y más de 7% en Colombia)”, según el informe.

En Brasil, el deterioro fiscal refleja una política pro-cíclica y ausencia de disciplina en el gasto. “La dinámica fiscal sigue siendo el fundamento macroeconómico más débil de la economía”, señaló Goldman Sachs. Colombia mantendría un déficit primario de 3,1% del PIB, el mayor entre las principales economías de la región.

Estabilidad externa, riesgos internos

Las cuentas externas no figuran como una fuente de presión inmediata. Se prevé que todos los países de la región mantengan déficits en cuenta corriente inferiores a 3% del PIB, financiados en su mayoría por inversión extranjera directa y remesas. En algunos casos, como Ecuador y Perú, se esperan superávits.

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“Las reservas internacionales son en general adecuadas; excepto en Argentina, donde aumentar las reservas en al menos US$10.000 millones es ahora un objetivo clave de política para 2026”, según el banco.

El entorno internacional permanecería favorable. Se espera que el crecimiento global se mantenga en 2,8% por tercer año consecutivo, con precios sólidos del cobre, alivio en tasas centrales, dólar estable y cierta moderación en tarifas comerciales. Según Goldman Sachs, se espera que el dólar estadounidense muestre una depreciación leve en 2026.

No obstante, los analistas advierten que la región no está en condiciones de aprovechar los beneficios del auge global de inversión en inteligencia artificial. “LatAm no está particularmente bien posicionada para beneficiarse de los efectos indirectos de la creciente inversión global en IA (...) dada su participación muy limitada en las cadenas globales de suministro tecnológico”.

Pese a este contexto externo benévolo, el informe subraya que el desafío fundamental para los gobiernos sigue siendo la implementación de reformas. “Más allá de generar crecimiento, fortalecer las condiciones de gobernabilidad y preservar la cohesión social serán también desafíos clave”, advirtió el equipo. “América Latina en 2026 seguirá en una trayectoria de baja productividad, baja inversión y ahorro, y por tanto, incapaz de cerrar la brecha de productividad y PIB per cápita con regiones más capital-intensivas”.